18.10.11

Saint-Saëns: Concierto para violonchelo nº 1

Nunca he ocultado mi enorme admiración por Camille Saint-Saëns. Un compositor que, por suerte para él y por desgracia para su reputación, fue enormemente longevo: nació en 1835 y murió en 1921, cuando casi todo el mundo musical estaba lanzado a la experimentación y la vanguardia. Quienes le critican por "reaccionario" o "conservador" deberían recordar que fue estricto contemporáneo de Brahms y que lo mejor de su producción se dio en el último tercio del siglo XIX. Sea como sea, fue un magnífico compositor y aquí os dejo una muestra con unos intérpretes de excepción.



Efemérides musicales
  • El 18 de octubre de 1893 muere en St. Cloud Charles Gounod

17.10.11

Mendelssohn: Sinfonía nº 5 ("de la Reforma"), 2º movimiento

Con respecto a Mendelssohn suelo defender una teoría un tanto arriesgada. Considero que es un músico infravalorado sobre todo porque su vida no tuvo nada de novelesco: ni hambre, ni incomprensión, ni participación en grandes hechos históricos... Fue miembro de la alta burguesía, podía estrenar las óperas que compuso en la infancia en su propia casa, tuvo éxito en la vida y en el amor... Vamos, que da para pocos folletines. Sea como sea, su música es excepcional y aquí os traigo una muestra, perteneciente a su Quinta Sinfonía.



Efemérides musicales
  • El 17 de octubre de 1837 muere en Weimar Johann Nepomuk Hummel.
  • El 17 de octrubre de 1849 muere en París Frédéric Chopin.

14.10.11

Vivaldi: "L'Autunno"

Mira que soy veraniego, que es la estación que más me gusta... Pero he de reconocer que estoy empezando a desubicarme en este octubre que más parece junio... Por eso traigo hoy aquí el celebérrimo Otoño de Vivaldi, a ver si empieza de verdad la estación; me sirve además para recordar al Cifu, ese profesor de música que tuve en el colegio, que es responsable en gran medida de mis vicios musicales y del que no se me olvida cómo contaba que del primer movimiento de este concierto salió, según él, la canción infantil "Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva", que tan necesaria está volviendo a ser...



Efemérides musicales
  • El 14 de octubre de 1871 nace en Viena Alexander von Zemlinsky
  • El 14 de octubre de 1990 muere en Nueva York Leonard Bernstein

13.10.11

Beethoven: fragmento de las "Variaciones Diabelli"; Bach: fragmento de las "Variaciones Goldberg"

La variación es uno de los géneros musicales que más me fascina; los dos ejemplos más colosales de esta forma musical se escribieron con unos 80 años de diferencia: las "Variaciones Goldberg" de Bach en 1742, dice la leyenda que para coadyuvar al sueño de cierto noble, y las "Variaciones Diabelli" de Beethoven, entre 1819 y 1822 como respuesta a una invitación un tanto trivial que derivó en una de sus más importantes obras para piano. Aquí os traigo un par de fragmentos de ambas.





Efemérides musicales
  • El 13 de octubre de 1890 nace en Silvberg Gösta Nystrøem

11.10.11

Tomás Bretón: Jota de "La Dolores"

La jota aragonesa más famosa de la historia está escrita por un salmantino, Tomás Bretón. Forma parte de su ópera (que no zarzuela) La Dolores, estrenada en Madrid en marzo de 1895. No podía ser otra la pieza musical en vísperas del Pilar. ¡Felicidades a las pilaricas y a todos los aragoneses!



Efemérides musicales
  • El 11 de octubre de 1896 muere en Viena Anton Bruckner

10.10.11

Verdi: "Aida" (fragmento del acto II)

Tal día como hoy del año 1813 nacía en Roncole uno de los mayores genios de la historia de la ópera: Giuseppe Verdi. El fragmento que os traigo hoy es quizá mi favorito dentro de su obra: el acto II de Aida es de esas cosas que me llevaría sin duda a una isla desierta.



Efemérides musicales
  • El 10 de octubre de 1764 muere en París Jean-Marie Leclair
  • El 10 de octubre de 1906 nace en Nueva York Paul Creston

7.10.11

Mozart: "Fin ch' han dal vino", de "Don Giovanni"

Don Giovanni es una de las óperas más importantes de la historia y una de mis favoritas. Me viene hoy al pelo, ya que tenemos nuestro "Tweets & Beers UC3M", una de las pocas arias que canta el protagonista, en la que quiere poner a todos a bailar ya que el vino les ha calentado las cabezas (y así, él mientras puede ligarse a las muchachas). Canta don Cesare Siepi.



Efemérides musicales
  • El 7 de octubre (o el 4 de septiembre) de 1553 muere, quizá en Málaga, Cristóbal de Morales

6.10.11

Scriabin: "Prométhée, le poéme du feu"

Hace más de cien años un visionario musical llamado Alexander Scriabin concibió una obra musical que incluía una sincronización con diversas combinaciones de colores. Algo que tecnológicamente era entonces casi imposible, pero que al final, como se ve en este video, se ha logrado. Lógicamente, esta pieza va dedicada al otro visionario que nos acaba de abandonar, Steve Jobs.



Efemérides musicales
  • El 6 de octubre de 1882 nace en Tymoszowka Karol Szymanowski.

5.10.11

Jacques Offenbach: Barcarola de "Les contes du Hoffmann"

Hoy hace 131 años que murió Jacques Offenbach, el rey de la opereta francesa. Les contes du Hoffmann fue una incursión en la ópera seria que dejó inconclusa y que incluye esta bellísima y célebre barcarola que aquí os traigo interpretada por dos grandes cantantes que además son unos auténticos bellezones.

4.10.11

Liszt: "San Francisco de Asís predicando a los pájaros" (Leyenda nº 1)

Hoy en San Francisco de Asís (mi santo) y además seguimos en el año del centenario de Liszt; ambos hechos me han recordado la primera de sus Deux légendes de 1863, la que describe al Pater comunitatis (Paco) predicando a las aves. Escuchad cómo el piano describe los trinos y las prédicas del santo...

3.10.11

Chaikovsky: "Las Estaciones": Octubre

Primer día laborable del mes y, por tanto, cita con Las Estaciones de Chaikovsky, hoy la pieza correspondiente a octubre, un melancólico vals que se subtitula "Canción de otoño"



Efemérides musicales
  • El 3 de octubre de 1750 muere en Viena Matthias Georg Monn.
  • El 3 de octubre de 1931 muere en Copenhague Carl Nielsen

30.9.11

Chaikovsky: Sinfonía nº 4 (tercer movimiento)

Terminemos la semana y el mes con una filigrana, con unos "arabescos", como los calificó el propio autor. Un movimiento en el que las cuerdas tocan siempre pizzicatto y en el que en el trío sólo interviene el viento. Aquí tenéis el tercer movimiento de la Cuarta de Chaikovsky.

29.9.11

Dvořák: Sinfonía nº 8 (tercer movimiento)

Antonín Dvořák es enormemente conocido gracias a la última de sus nueve sinfonías, la del Nuevo Mundo, pero es una pena que la gente no disfrute más con las otras ocho. Para que veáis por qué lo digo, aquí os traigo el maravilloso tercer movimiento de la Octava. Ya me diréis qué os parece...

28.9.11

Bach: coro final de la "Cantata del café" BWV 211

Lo más parecido a una ópera que compuso Bach son sus cantatas profanas, alguna de las cuales (como la BWV 205, Eolo satisfecho) incluso lleva el apellido de dramma per musica. Quizá la más célebre de las cantatas profanas sea la BWV 211, Schweig stille plaudert nicht, más conocida como "Cantata del café" ya que narra los esfuerzos de un padre, amenazas incluidas, para prohibir que su hija beba café y las artimañas de ella para finalmente conseguirlo todo. Aquí os dejo el número final.

27.9.11

Puccini: Coro "a bocca chiusa" de "Madama Butterfly"

Me gusta hacer de rabiar a mis amigos operistas-italianizantes diciendo que mis compositores favoritos de ópera italiana son Händel y Mozart. La verdad es que es Puccini. Uno de los motivos os lo presento aquí: este maravilloso coro sin palabras de Madama Butterfly, una ópera bella pero antipática, en la que uno desea matar al protagonista masculino dado su criminal comportamiento.

26.9.11

Ravel: Concierto para la mano izquierda

Paul Wittgenstein (1887-1961), además de compartir apellido con el célebre filósofo, fue un pianista austriaco (nacionalizado norteamericano en 1946) que perdió el brazo derecho en la primera guerra mundial. Lejos de rendirse, se convirtió en un "virtuoso manco" del piano. Incluso logró que importantes compositores como Richard Strauss, Maurice Ravel, Sergei Prokófiev o Benjamin Britten respondiesen a sus encargos específicos. Aquí os traigo un ejemplo del Concierto "para la mano izquierda" que escribió Ravel para Wittgenstein en 1929-30.



Efemérides musicales
  • El 26 de septiembre de 1898 nace en Brooklyn George Gershwin.
  • El 26 de septiembr de 1945 muere en Nueva York Béla Bartók.

23.9.11

Schumann: Sinfonía nº 3 "Renana": primer movimiento

En estos tiempos oscuros, de malas noticias diarias, de pesimismo generalizado, de políticos inútiles arrodillados ante los mercados, qué mejor que empezar el día con una música que rezuma optimismo y felicidad. ¿A que sí?



Efemérides musicales
  • El 23 de septiembre de 1835 muere en Puteaux Vincenzo Bellini

21.9.11

Gustav Holst: "Júpiter, el portador de la jovialidad", de "Los Planetas"

Hoy no me he precipitado y he mirado antes las efemérides, para ver si podía dedicar esta entrada diaria al músico en cuestión. Y he visto que el 21 de septiembre de 1874 nació en Cheltenham Gostav Holst, compositor universalmente conocido por su suite Los planetas, una de cuyas piezas más célebres describe a Júpiter como el portador de la jovialidad (prefiero jovialidad a juventud, ya que uno puede ser jovial hasta a mi edad).

20.9.11

Max Reger: Vals-Impromptu para piano Op. 24 nº 1

La efemérides es de ayer y así lo hice constar aquí. El 19 de septiembre de 1873 nació Max Reger, un compositor por cuya obra, injustamente desconocida, difícil, a veces áspera, siento especial predilección. Para aquellos (pocos) que le conocen y le tachan de plúmbeo, "germanote" y demás y también para quienes no han oído ni una nota escrita por él, traigo hoy aquí una de sus piezas para piano Op. 24. No todo son fugas gigantescas en la obra de Reger...



Efemérides musicales
  • El 20 de septiembre de 1460 muere en Soignies Gilles de Bins dit Binchois.
  • El 20 de septiembre de 1908 muere en Biarritz Pablo de Sarasate.
  • El 20 de septiembre de 1957 muere en Järvenpää Jan Sibelius.

19.9.11

Haydn: Cuarteto Op. 76 nº 3 (segundo movimiento)

Cuenta Griesinger, biógrafo de Haydn, que éste "inventó" el cuarteto de cuerda casi por casualidad. Cierto barón Fürnberg, amante de la música, solía invitar a su finca campestre a su párroco, a su guardés y al hermano del célebre contrapuntista Albrechtsberger a tocar música. En 1760 invitó a Haydn, entonces de 18 años de edad, a escribir algo para la combinación de instrumentos que tocaba ese grupito: dos violines, viola y violonchelo. La historia es dudosa, pero lo cierto es que después de esa "prueba", que tuvo un considerable éxito, Haydn escribió más de setenta cuartetos y el género devino en cumbre de la música de cámara. Hoy os traigo un fragmento de un cuarteto de Haydn que creo que os va a sonar bastante.



Efemérides musicales
  • El 19 de septiembre de 1873 nace en Brand (Alto Palatinado) Max Reger.

16.9.11

M. A. Charpentier: Preludio del "Te Deum"

Reconozco mi predilección por el barroco francés. Uno de sus más esclarecidos representantes es el parisino Marc-Antoine Charpentier, que tuvo la "desgracia" de ser contemporáneo de Lully, el gran mandamás de la música francesa (y de otras cosas) en el siglo XVII. Charpentier, educado musicalmente en Italia, compuso sobre todo música religiosa. Posiblemente no os diga nada o creáis que no habéis escuchado nunca ni una nota escrita por él, pero este breve fragmento del Te Deum que compuso hacia 1692 quizá os haga cambiar de opinión.

15.9.11

Brahms: Trío para clarinete Op. 114

Ahora que se acerca el otoño, siempre me acuerdo del clarinete, dado el tópico que relaciona su cálido timbre con la tercera estación del año. Bueno, la verdad es que no me hace falta ningún motivo para recordarlo, ya que es un instrumento que me encanta y que no descarto intentar aprender a tocar en un futuro (¡cuándo...!) A Brahms también le debió de gustar, especialmente al final de su vida, ya que nos dejó algunas obras maestras con el clarinete como protagonista. Un ejemplo es este Trío para clarinete, violonchelo y piano en la menor que escribió en 1891.



Efemérides musicales
  • El 15 de septiembre de 1945 muere en Mittersill Anton Webern, abatido por error por un centinela norteamericano.

14.9.11

Beethoven: "Meeresstille und glückliche Fahrt"

Ayer, mientras pensaba en música relacionada con mares y viajes, también recordé esta obra coral de Beethoven, basada en dos poemas de Goethe y que supuso una especie de oasis dentro de una etapa de su vida que se había convertido en un desierto creador a causa de numerosas circunstancias adversas, por un lado y, paradójicamente, por el exceso de éxito de algunas obras intrascendentes, por otro. Espero que os guste.



Efemérides musicales
  • El 14 de septiembre de 1760 nace en Florencia Luigi Cherubini

13.9.11

Ravel: "Une barque sur l'océan"

He decidido resucitar esta bitácora para, por medio de ella, insertar en mi cuenta de Facebook las músicas que, cuando puedo, pongo. Y es así porque en ocasiones los 400 caracteres que permite esa red social para acompañar los vídeos que inserto se me quedan cortos.

Dicho esto, creo que siendo hoy martes y 13 (ya se sabe, "ni te cases ni te embarques"), había que romper la superstición y lo más adecuado era bien una marcha nupcial o bien algo relacionado con barcos o mares. Y me he acordado de esta magnífica pieza de Ravel titulada "Une barque sur l'océan", que forma parte de sus "Miroirs". Espero que os guste y que no os despiste el nuevo formato.



Efemérides musicales

  • El 13 de septiembre de 1894 muere en París Emmanuel Chabrier
  • El 13 de septiembre de 1874 nace en Viena Arnold Schoenberg

25.10.10

El escándalo de "La consagración de la primavera": Mito y realidad


El que más y el que menos (más el que sea algo aficionado a la música) habrá oído hablar del tremendo escándalo que se organizó en París el 29 de mayo de 1913 en el estreno del ballet de Igor Stravinsky Le sacre du printemps. Tanto es así que en algún sitio he visto que hay quien fija esa fecha como la del "comienzo de la música moderna". La audaz y novedosa partitura del viejo zorro ruso (aunque entonces era aún un joven que prácticamente acababa de salir del anonimato) provocó una reacción tremenda en una audiencia no acostumbrada a escuchar (y ver) lo que se le ofreció aquella calurosa tarde primaveral en París.

Sin embargo, parece ser que las cosas no fueron así. Cierto es que la música de Stravinsky, como acabo de escribir, era "audaz y novedosa", pero el escándalo fue tal que, aunque el público hubiese querido protestar por ella, no habría podido ante la incapacidad de oír una sola nota. La realidad del célebre escándalo fue un tanto diferente.

El 28 de mayo de 1913 se había llevado a cabo el ensayo general, ante un público habituado a las actuaciones de los Ballets Rusos de Diaghilev. Tuvo lugar sin incidentes ni escándalos de ningún tipo. Pero al día siguiente la cosa fue distinta. El recién estrenado Teatro de los Campos Elíseos, por su estructura, favorecía lo que Stephen Walsh llama la "indisciplina social". Ello, unido a que en el público del día del estreno no fue precisamente el del día anterior (hubo muchos turistas, por ejemplo) y que había animosidad contra Nikhinsky (cuya coreografía para los Jeux de Debussy no había sido del agrado del público) y contra el generente del teatro, Astruc, hizo poco menos que inevitable el escándalo. Escándalo que tuvo la música de Stravinsky más como pretexto que como objetivo.

La película de la BBC Riot at the Rite describe como sigue el escándalo:



BIBLIOGRAFÍA

WALSH, S. Stravinsky en: New Grove Dictionary of Music and Musicians

25.8.10

Beethoven y su sobrino: el libro de los Sterba


A ver si tras largo abandono consigo regularizar de nuevo las entradas de esta bitácora...

Me acaba de llegar Beethoven and His Nephew, de Richard y Editha Sterba. Es un libro que, analizando la tormentosa relación de Beethoven con su sobrino Karl desde el punto de vista psicoanalítico, llega a la conclusión de que el compositor era un sádico, un tirano y un homosexual latente que quería suplantar el papel de madre hiperprotectora desplazando a la madre verdadera (Johanna van Beethoven) y además que era necesario reivindicar la memoria de Karl van Beethoven, mancillada por los biógrafos-adoradores. Yo aún no lo he leído (sólo algunos párrafos), así que tampoco sé si será para tanto.

Lo que sí sé es que algunos estudiosos saludaron su aparición (en 1954) como un primer intento de eliminar la especie de aureola de santidad que los biógrafos habían colocado hasta entonces a Beethoven (lo cual no es cierto del todo, pues ya en el siglo XIX se habían publicado biografías no precisamente muy favorables, la de Oulibicheff, v. g.) Después del libro de los Sterba ya se podía estudiar la vida y la obra de Beethoven con objetividad, sin adoración.

Sin embargo, parece que los Sterba no fueron demasiado cuidadosos al elegir sus fuentes y precisamente fue objetividad lo que les faltó, pues disimulan malamente su hostilidad hacia Beethoven (el comienzo del libro viene a contar que la gente de Heiligenstadt que enseña las reliquias beethovenianas sin saber nada de su vida o su obra decía de él que debía de haber sido un "hombre terrible"). Es esclarecedor leer el ensayo-comentario de Maynard Solomon (otro psicoanalista metido a biógrafo) en "Beethoven and His Nephew: A Reappraisal", en Solomon: Beethoven Essays, pp. 139-154.

24.5.10

La catástrofe


Tanto tiempo sin actualizar esta bitácora y ahora vuelvo para contar una catástrofe... Bueno, una casi catástrofe, que podía haber sido aún peor. Ya han pasado varias semanas y creo que he conseguido recuperarme...

Tengo mi colección de música en una habitación que es un pequeño dormitorio. El volúmen no sólo de mis discos sino también de mis libros aconsejaba disponer de algún espacio adicional para almacenar cosas. Especialmente libros: últimamente he ampliado bastante mi biblioteca beethoveniana y tengo colocados en "doble fila" libros más que interesantes que deseo poner en un lugar más relevante: la colosal obra de Romain Rolland Las grandes épocas creadoras, tres volúmenes de Cuadernos de conversación en español, la biografía de Schindler, las Notizen de Wegeler y Ries, los recuerdos de Gerhard von Breuning que él tituló Aus dem Schwarzspanierhaus y que en inglés aparecieron como Memoirs of Beethoven, los Beethoven Essays de Solomon, la pequeña biografía de Rolland...

El caso es que me agencié unas estanterías que no iban a desentonar nada con el resto del mobiliaro y, taladradora en mano, me dispuse a colocarlas en la pared. Primer agujero, estupendo. Segundo agujero y... ¡La debacle! La tubería del agua caliente, que inexplicablemente estaba a flor de pared, reventada, un chorro tremendo saliendo y la llave de paso tres pisos más abajo, porque en casa sólo tengo llaves que cierran parcialmente el circuito y ninguna servía para contener la inundación.

Resultado: agua sobre el equipo de música, donde en ese momento sonaba la Missa solemnis dirigida por Giulini, agua sobre la pared de enfrente, sobre los libros, las estanterías; varios libretos de discos echados a perder (aunque sólo uno de ellos totalmente irrecuperable). Esto puede parecer una bobada, mas para un fetichista musical (y los que también lo sean lo comprenderán bien) es la mayor catástrofe que puede ocurrir. Ahora, siempre que abra esos discos y vea esas hojas arrugadas, rotas (especialmente ese ábum de Janáček-Neumann, el mayor damnificado o los de la música de cámara de Fauré, gravemente perjudicados), me acordaré de ese 4 de abril, Domingo de Resurrección, en que la lié parda.

20.1.10

Año de efemérides

Tras largo silencio, intentemos volver a la carga, máxime cuando este 2010 que acabamos de estrenar será un año pletórico de conmemoraciones, pues hay una gran conjunción de esas cifras exactas que tanto nos gusta recordar. Sé perfectamente que unos compositores son más dignos de recuerdo que otros pero voy a seguir un criterio meramente cronológico-mensual.

Comencemos por enero. Ya hace unos días, el 4 en concreto, se cumplieron 300 años del nacimiento de Giovanni Battista Pergolesi, autor de un celebérrimo Stabat mater y también de una ópera que en su día fue revolucionaria: La serva padrona. El hecho de que viviese poco más de 26 años sin duda impidió que su importancia fuese mayor.

Saltemos un mes y pasemos a marzo. El día 1 se cumplirán 200 años del nacimiento de Frédéric Chopin, uno de los que más celebrados serán este año, figura imprescindible de la literatura pianística y del movimiento romántico. El 9 de marzo hará un siglo que nació Samuel Barber, compositor norteamericano de inagotable vena lírica y que escribió el "himno nacional del duelo" en aquel país y otros muchos: su celebérrimo Adagio arreglado para cuerdas (es un movimiento de su Cuarteto de cuerda). El 13 de marzo de 1860, hace 150 años, nació Hugo Wolf, uno de los más grandes compositores de lieder que hayan existido.

Pasemos ahora a mayo. El 2 se conmemorarán 350 años del nacimiento de Alessandro Scarlatti, tío del quizá más famoso Domenico y que curiosamente está ligado a Pergolesi porque a éste le encargaron componer su Stabat mater porque el de Scarlatti se había quedado "anticuado". El 10 de mayo los franceses sin duda no dejarán pasar que 250 años antes nació Claude-Joseph Rouget de Lisle, autor de su himno nacional, La marsellesa. El 29 de mayo coinciden dos efemérides. En 1860 nació en Camprodón nuestro Isaac Albéniz; este día se culminará su "bienio" ya que el año pasado se cumplieron cien años de su muerte. El 29 de mayo de 1910 (aunque en su tierra era el 16) murió otro compositor nacionalista, pero en este caso ruso: Mily Balakirev.

En junio hallamos otro de los grandes: Robert Schumann, que vino al mundo el 8 de junio de 1810; un día después del arquetipo de compositor romántico nació Otto Nicolai (9 de junio de 1810), célebre sobre todo por la ópera Las alegres comadres de Windsor. Y si de ópera hablamos, citemos también Louise, el más imperecedero éxito de Gustave Charpentier, de quien el 25 de junio celebraremos su 150º cumpleaños.

El 7 de julio se abrirá el bienio dedicado a Gustav Mahler; se cumplirán 150 años de su nacimiento en Iglau, Bohemia. El año que viene conmemoraremos el centenario de su muerte. Seguro que si a él le contasen que iba a tener tantas fiestas en su honor no se lo habría creído. O sí.

Citaré también a Luigi Cherubini, que nació el 14 de septiembre de 1760 y por lo tanto cumpliría 250 años ese día. Compositor un tanto olvidado, era para Beethoven "el más grande entre los vivos" y con eso es suficiente para mí.

Finalmente, el 4 de diciembre se cumplirán 350 años del nacimiento de André Campra, el creador del género de la ópera-ballet en Francia.

Para terminar, no se puede olvidar que este año de 2010 hará 500 años que nació uno de los más grandes músicos que ha dado España. No está en la secuencia anterior porque no está clara la fecha de su nacimiento, si bien parece claro que fue en el año 1510: Antonio de Cabezón.

¡A celebrar tocan!

1.9.09

Tres fechas

Tomo prestado a Bécquer el título de una de sus Leyendas para referirme otra vez a Goethe, a su Fausto y a tres grandes compositores del ámbito germánico (si bien uno de ellos enormemente cosmopolita) que le pusieron música.

Me voy a centrar en la estrofa final de Fausto, en la que coinciden las tres obras, una estrofa que dice así:

Alles Vergängliche
Ist nur ein Gleichnis;
Das Unzulängliche,
Hier wird's Ereignis;
Das Unbeschreibliche
Hier ist's getan;
Das Ewig-Weibliche
Zieht uns hinan

Que, en la traducción de José Roviralta (Ed. Cátedra) es así: "Todo lo perecedero / no es más que figura; /aquí lo Inaccesible / se convierte en hecho; / aquí se realiza / lo Inefable; / lo Eterno-femenino nos atrae a lo alto."

Veremos como tratan estos tres compositores ese fragmento.

Primera fecha: verano de 1853. Escenas de "Fausto" de Goethe, de Robert Schumann

Ya en 1844 Schumann concibió la idea de escribir una ópera sobre la obra cumbre de Goethe, pero al poco su plan cambió hacia un oratorio. A diferencia de otros compositores, se centró más en la Segunda Parte de la obra, mucho más alegórica que dramática. En todo caso, pospuso la composición bastante y hasta que llegó 1849, el año del centenario del gran poeta, no volvió a trabajar sobre la obra; lo primero que terminó fue la tercera parte (que usa el mismo texto que la segunda parte de la Octava de Mahler), que se interpretó en Dresde y Leipzig antes de que la obra completa se hubiese concluido. Siguieron, en 1850, las partes primera y segunda y lo último fue la obertura, acabada en las postrimerías del verano de 1853. Nueve largos años para la obra que más tiempo llevó completar a Schumann. La demencia del compositor impidió un estreno inmediato de la obra, que se retrasó hasta 1862, seis años después de su muerte.

Concluye la obra con nuestra estrofa. El coro empieza solemne pero va poco a poco creciendo hasta un clímax al que vuelve a suceder la calma y la entrada de los solistas, poco antes del último verso, que todos entonan, antes de que alegremente lo recoja el coro. Nuevas intervenciones de los solistas contestadas por el coro y así hasta que un nuevo crescendo coral y un nuevo clímax abren otra vez paso a los solistas. La obra acaba tranquila, piano, a diferencia de las otras dos de las que hablaremos.

Segunda fecha: otoño de 1854. Sinfonía "Fausto", de Franz Liszt

Dos aspectos diferencian esta obra de la anterior. Frente a la larga maduración de Schumann, Liszt escribió su visión de Fausto en apenas unos meses, entre agosto y octubre de 1854. La segunda diferencia está en su tratamiento: en principio Liszt no puso música a textos de Goethe, sino que unió tres poemas sinfónicos en cada uno de los cuales describe a los tres personajes principales del poema: Fausto, Margarita y Mefistófeles. Tres años después, con ocasión del estreno (5 de septiembre de 1857), añadió el coro final donde precisamente se canta la estrofa que es el hilo conductor de este texto. Liszt también comienza solemne, pero aquí asoma sin ambages la influencia del que acabaría siendo su yerno, Richard Wagner. Liszt usa un coro masculino y un tenor, que se alternan en el recitado de los versos; la obra acaba de forma triunfal, tras una breve cadencia del tenor, en un acorde fortissimo al que se añade el órgano.

Tercera fecha: verano de 1907. Sinfonía nº 8, de Gustav Mahler

Es curioso que la obra que para Mahler era su favorita sea tan incomprendida incluso para los propios admiradores de Mahler. Esta gigantesca partitura, apodada "de los Mil", se divide en dos partes: la primera es una puesta en música del himno medieval Veni, creator spiritus, atribuido al monje alemán Hrabanus Maurus y en la segunda Mahler utiliza el mismo texto que Schumann para el número 7 de sus Escenas o lo que es decir lo mismo, la última escena de la segunda parte de Fausto. Cómo no, la última estrofa es la que ya conocemos tan bien; Mahler la trata de la forma más exaltadamente romántica: también comienza con el coro casi susurrando, pero poco a poco la cosa aumenta y aumenta hasta casi el paroxismo orquestal. La magna obra concluye con la misma frase con que comenzó, hora y cuarto antes, tratada de forma solemne y ceremonial y un poderoso acorde en mi bemol mayor nos acaba "atrayendo a lo alto".

8.7.09

Quisieron pero no pudieron...

A comienzos del siglo XIX estaba más que claro que la mejor forma que tenía cualquier compositor de triunfar era componiendo óperas. La ópera, desde hacía ya bastante tiempo, se había convertido en un bien de consumo masivo por el que muchos teatros pagaban buenas cantidades de dinero que permitían al compositor que tuviese éxito en ese campo vivir cómodamente de su trabajo. Sin embargo, el vivir de ello no era tarea fácil para músicos que tuvieran la calidad de la obra creada como premisa máxima. Genios como Beethoven no se conformaban con cualquier libreto para ponerle música y por ello, salvo Fidelio, el compositor de Bonn fue incapaz de acabar ningún otro proyecto a pesar de sucesivos intentos.

Y cuando el compositor no hace ascos a los libretos y es bueno puede crear música de gran calidad, pero lo pobre del texto relega la obra y la sume en el olvido. Tal fue el caso de Schubert, interesado por el género durante toda su vida, pero cuyos esfuerzos operísticos hoy son apenas conocidos.

Schubert completó su primera ópera, Der Teufels Lustschloss, en 1814, con apenas 17 años de edad, y completó la última, Fierabras, en 1823, aunque siguió con proyectos operísticos hasta el final de su vida. Sin embargo, sólo consiguió estrenar en vida Die Zwillingsbrüder, un Singspiel en un acto que se presentó con más pena que gloria en el Kärntnerthortheater de Viena el 14 de junio de 1820 (se retiró tras cinco representaciones). Ni siquiera la que para muchos es su mejor ópera, Alfonso und Estrella, ha logrado encontrar un hueco en el repertorio habitual. Quizá la escasa calidad de sus libretos pueda ser una razón, pero conocemos muchas óperas con libretos malísimos que sin embargo sí que se escuchan muy a menudo. Misterios de la música...

A Robert Schumann no sólo le movía el posible éxito que una gran ópera pudiera reportarle, él quería crear (o recrear) la ópera alemana frente a la hegemonía italiana. Su único esfuerzo, Genoveva, tampoco se puede considerar precisamente como un puntal de la historia operística.

Schumann escribió en 1841 Die Paradies und die Peri, una gran obra sinfónico-coral, como una especie de estudio previo para la composición de esa gran ópera alemana que buscaba. Parece ser que Richard Wagner, que también consideró la posibilidad de poner música a la historia de la bailarina que sólo entrará en el Paraíso si ofrece el presente más querido para el Cielo (basada en un relato en verso de Thomas Moore), pero que al saber que lo había hecho Schumann, le escribió que estaba encantado de que "hubiese encontrado la forma correcta" de hacerlo. Esa forma era la de un oratorio secular. Y precisamente ése es el reproche que se hace a Genoveva, que más que como una ópera, suena como un oratorio en el que todo pasaje es importante, no se deja "respirar" la acción. En palabras de Otto Jahn, contemporáneo de Schumann: "Ningún momento se contempla como de importancia secundaria, sino que cada uno se pinta individual y estupendamente tratado; esto es excelente en sí mismo, pero hace difícil la comprensión."

Sea como sea, yo disfruto con Genoveva y también con las dos únicas óperas de Schubert que conozco porque dispongo de grabaciones: Fierabras y Alfonso und Estrella.

22.6.09

Un repaso a mis ídolos: Georg Szell


Si tuviéramos que elegir un "Día Internacional del Director de Orquesta" y tomásemos como referencia el Día del Libro, tal vez podría ser el 30 de julio, ya que en esa fecha del año 1970 (al igual que ocurrió con Cervantes y Shakespeare el 23 de abril de 1616, misma fecha pero no mismo día, como ya se sabe) murieron dos de los más grandes directores del siglo XX: el inglés de origen italiano Sir John Barbirolli y el estadounidense de origen húngaro Georg (o George) Szell.

Húngaro, pero por poco tiempo. Nacido en Budapest el 7 de junio de 1897, de muy pequeño se trasladó a la entonces capital del Imperio, Viena, donde llegó a ser considerado como una especie de "nuevo Mozart". No es de extrañar, ya que sin haber cumplido los 11 de edad ya se había presentado como pianista y compositor y a los 14 había firmado un contrato exclusivo con la importante editorial Universal para publicar sus composiciones.

Sus actividades como director comenzaron en 1915, al frente de los ensayos de la Ópera Real de Berlín. Posteriormente fue director asistente en Nuevo Teatro Alemán de Praga, en Darmstadt y en Düsseldorf. En 1924 se le nombró "primer director" de la Ópera Estatal de Berlín, pero a finales de la década volvió a Praga, otra vez al Nuevo Teatro.

Sus salidas al extranjero ya habían comenzado; se presentó por primera vez en Estados Unidos en 1930; antes de su marcha definitiva a Norteamérica estuvo a caballo entre el Reino Unido (donde colaboró precisamente con Barbirolli) y los Países Bajos; con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial marchó a América vía Australia. Hasta que en 1946 se hizo cargo de la Orquesta de Cleveland trabajó con algunas de las grandes centurias de aquel país como la Sinfónica de Boston o la Filarmónica de Nueva York, tras presentarse, de la mano de Toscanini, con la Orquesta de la NBC. Szell hizo de la Orquesta de Cleveland una de las grandes de Estados Unidos gracias a la combinación de las virtudes de los conjuntos americanos con el acervo centroeuropeo que él traía consigo.

Los que saben dicen que Szell es un director de la rama "objetiva", toscaniniano, fiel al texto, claro, preciso... Para algunos el riesgo fundamental de esta forma de hacer las cosas es caer en la frialdad, algo bastante grave si tenemos en cuenta el repertorio clásico-romántico en el que habitualmente se movió Szell.

Mi admiración por él reside fundamentalmente en su grabación de las sinfonías de Beethoven, hecha con su Orquesta de Cleveland desde finales de los años 50 hasta mediados de los 60. De las demás grabaciones suyas que conozco sin duda recomendaría, siguiendo un orden más o menos cronológico, sus sinfonías "Milagro", "Oxford" y "Sorpresa" de Haydn (Sony), la selección de arias de concierto de Mozart que grabó con Elisabeth Schwarzkopf (EMI), la música para "El sueño de una noche de verano" de Mendelssohn (Sony), la Tercera de Bruckner (CBS-Sony), el Primer Concierto para piano de Brahms, con C. Curzon (Decca), también de Brahms los Conciertos para violín (con Oistrakh, EMI) y Doble (Oistrakh y Rostropovich, EMI) y, para no alargarme más su Cuarta y su Sexta de Mahler (Sony).

Termino con un enlace a una página que incluye una completa discografía de Szell.

18.5.09

Los discos de la isla desierta: El Benny Goodman más "clásico"


Benny Goodman Collector's Edition

Compositions & Collaborations

Bartók · Bernstein · Copland · Gould · Stravinsky

Columbia CBS Masterworks MK 42227

Grabado en 1940-68

Este álbum aúna los dos mundos: el jazz y la música llamada "clásica". De por sí, Benny Goodman es ya un clásico, la leyenda de lo que los entendidos en jazz denominan "era del Swing". Pero estas grabaciones también demuestran que, aparte de un genio en su campo, Goodman lo era asimismo en otros. Aquí veremos cólo colaboró con grandes compositores de lo que conocemos como "música clásica", algunos tan grandes y geniales como el mismísimo Béla Bartók.

Se nos presentan diversas composiciones que tienen tres denominadores comunes: el protagonismo del clarinete, que su solista sea Goodman y que el compositor de las piezas a la vez las interpreta como director o como instrumentista.

Comenzamos con una obra de Leonard Bernstein, Prelude, Fugue & Riffs, escrita en 1949 para otro gran clarinetista que asimismo colaboró con grandes compositores, Woody Herman. Seguimos con el Concierto para clarinete, piano, arpa y orquesta de cuerda de Aaron Copland, encargado por Goodman en 1947 y más alejado del mundo del jazz que la obra precedente. Después, el Ebony Concerto de Igor Stravinsky, muestra de la preocupación del genial y cosmopolita compositor ruso por los ritmos del jazz; precisamente es un encargo, realizado en 1945, del antes mencionado Herman. Menos conocido es Morton Gould, a quien en 1955 pidió Goodman una obra, de lo cual resultaron su Derivations para clarinete y banda. Y la guinda la ponen los Contrastes, pieza para clarinete, violín y piano escrita por Bartók en 1938 tras el encargo realizado nuevamente por Goodman y por el violinista húngaro Joseph Szigeti; precisamente ellos tres son quienes se encargan de interpretar la obra, impregnada del rico folclore de Hungría, en una magnífica grabación de 1940, con Bartók en el comienzo de su doloroso exilio estadounidense.

Una gozada de principio a fin.

20.4.09

Indignante...

Ya, ya sé que esta bitácora trata de música de la llamada "clásica" y, de tarde en tarde, de jazz, y que María de la Trinidad Pérez de Miravete, más conocida como Mari Trini no parece cuadrar muy bien aquí. Sin embargo, me ha parecido muy oportuno traerla no tanto como pequeño o gran homenaje tras su reciente muerte (acaecida el pasado día 6 de abril) sino para mostrar mi indignación ante el uso comercial sin escrúpulos que se ha hecho de ella.

Porque, como se suele decir, ni se había enfriado aún el cadáver cuando ya estaban anunciando el consabido disco recopilatorio. No se dejó ni siquiera completar el ciclo de duelo cuando ya se estaba explotando a la pobre muerta. Cui prodest? ¿Familiares? ¿La discográfica? Ejemplos como éste son más que ilustrativos para aquellos que han colocado en una especie de altar los derechos de autor y aplauden cuando se mete en la cárcel a manteros o frecuentadores de la mula. A Mari Trini ya poco la van a beneficiar.

(Aunque sea tópico: descanse en paz. No es que me entusiasmen sus canciones o su música pero han formado parte de la banda sonora de mi infancia. Yo crecí escuchando Yo no soy ésa y aquello de "Hombre, aprende a soñar...")

31.3.09

Los discos de la isla desierta: año de conmemoraciones (I)

Estamos en un año pródigo en conmemoraciones. En 2009 se celebran los bicentenarios de Haydn y Mendelssohn, los 250 años de la muerte de Händel, el centenario de Albéniz, los 50 años de la muerte de Villa-Lobos y Martinů... Y seguramente muchos más, pero yo me voy a centrar precisamente en los seis citados y de cada uno de ellos incluiré un disco (tarea ardua) en mi particular colección de la isla desierta. Seguiré el orden cronológico:





Handel: Utrecht Te Deum & Jubilate - Anthem for the Foundling Hospital - Ode for the Birthday of Queen Anne - Alceste

Preston - Hogwood

Double Decca 458 072-2 (dos discos)

Grabado en 1977-79

Un doble disco que contiene obras corales de Händel no muy conocidas por el gran público, más acostumbrado a los oratorios y óperas y a suites orquestales como los "Fuegos Artificiales" o la "Música Acuática". Un álbum doble que sólo merecería la pena por el magnífico comienzo de la Oda para el cumpleaños de la reina Ana, "Eternal source of light divine", un sublime diálogo entre contratenor y trompeta que al menos a mí me sirvió para ver de otra manera esa incomprendida cuerda. Otra sorpresa nos la da el Himno para el Hospital de Caridad (1749), que concluye con el celebérrimo "Aleluya", una muestra más de lo habitual que era la práctica del "autopréstamo" entre los compositores barrocos. Completan el álbum dos himnos escritos para conmemorar la paz de Utrecht, que en 1713 puso fin a la guerra de Sucesión y la música incidental para Alceste, obra de Tobias Smollett basada en Eurípides que ni se llegó a representar ni se ha conservado.


Haydn: Symphonies

No. 92 "Oxford" - No. 94 "Mit dem Paukenschlag" · "Surprise" · "La Surprise" - No. 96 "Miracle · Le Miracle"

Cleveland Orchestra - Georg Szell

Sony Essential Classics SBK 46 332

Grabado en 1961-68

Szell, director objetivo y preciso en la línea de Toscanini (y que para mí añade la cualidad de haber sido alumno de Max Reger), no nos hace abandonar Inglaterra para presentarnos una magnífica muestra de las sinfonías "Londinenses" (salvo, curiosamente, la primera, apodada "Oxford") del gran genio de la primera escuela de Viena, que siempre tiene que estar a la misma altura de sus otros grandes colegas (Mozart y Beethoven) y no un pasito por detrás como en ocasiones parece. Los sobrenombres de las tres obras que contiene este disco están más o menos relacionadas con la estancia en Haydn en la capital del Imperio Británico: la primera por haberse interpretado cuando recibió el doctorado "Honoris causa" por la célebre universidad británica, la segunda, según la leyenda, para despertar a quienes iban a dormir a los conciertos (que tal vez abundaban en Londres) y la tercera porque durante una interpretación, en febrero de 1795, cayó una lámpara sobre el patio de butacas sin causar daño a nadie, un verdadero "milagro".



Mendelssohn: Die erste Walpurgisnacht - Infelice - Trompeten-Ouvertüre - Das Märchen von der schönen Melusine - Meeresstille und glückliche Fahrt

Moser - Burmeister - Büchner - Lorenz - Vogel
Rundfunkchor Leipzig - Gewandhausorchester Leipzig
Kurt Masur

Berlin Classics 0020572BC

Grabado en 1973-74

Muy relacionado estuvo también con Inglaterra Mendelssohn: allí sus hoy casi desconocidos oratorios Elías y San Pablo fueron tan célebres como los del propio Händel. En este disco hay una serie de obras, algunas bastante desconocidas, que merecen mucho la pena (como casi todo lo que escribió este incomprendido compositor) y que presenta estupendamente Kurt Masur al frente de la propia orquesta de Mendelssohn. La poco conocida cantata Die erste Walpurgisnacht (1832-42) se basa en un episodio del Fausto de Goethe, poeta con el que Mendelssohn mantuvo una relación bastante estrecha a pesar de la diferencia de edad; se lleva la mayor parte del disco. Tampoco son muy célebres el aria Infelice!, escrita en 1834 por encargo de la Sociedad Filarmónica de Londres y revisada nueve años después, ni la obertura "Trompetas", una obra de juventud (1828) a pesar de su elevado número de opus (101; hay que tener en cuenta que desde el Op. 73 todas las obras de Mendelssohn son publicaciones póstumas: los números los asignaron los editores sin tener en cuenta criterios cronológicos). Quizá son más nombradas las oberturas "La bella Melusina" (1833) y "Mares serenos y próspero viaje" (1828), la primera inspirada en una ópera de Conradin Kreutzer que vio representar Mendelssohn en Viena y la segunda basada en dos poemas de Goethe. Curiosamente, Beethoven compuso una cantata sobre estos dos poemas y consideró escribir una ópera sobre el asunto de Melusina.

13.2.09

Breve biografía de Max Reger (y VII)


(La casa de Reger en Jena)

VII - JENA (1915 - 1916)


En esta tranquila ciudad plagada de estudiosos y científicos Reger recuperó el vigor creativo, en la primera casa que fue de su propiedad y liberado de las obligaciones que tenía como director de la ahora disuelta orquesta de Meiningen. Las obras que corresponden a este periodo, que se encuadran en lo que el propio Reger llamó su “estilo libre de Jena”, así como los numerosos arreglos musicales que hizo, salieron de su pluma casi en su totalidad durante los primeros siete meses de estancia en la ciudad, los más reposados que tuvo desde su salto a la fama de mayo de 1904 en Frankfurt. No obstante, las composiciones de este periodo, desde la Sonata para violín en do menor Op. 139, hasta su última composición terminada, el Quinteto para clarinete en la mayor, Op. 146 pasando por sus tríos del Op. 141, distan mucho de rebosar paz; antes bien están impregnadas de una resignación elegíaca. Con los dos cantos sobre poemas de Eichendorff (Der Einsiedler), Op. 144, defendió su arte: también había dejado de vagar y se había vuelto, cansado, hacia el mundo para crear un hogar musical. El Réquiem Hebbel le sirvió para trazar una visión íntima de la muerte y el olvido, más relacionada con la propia existencia que con el desastre bélico que en ese momento vivía el mundo.

La sonata Op. 139, escrita entre diciembre de 1914 y abril de 1915; la estrenó en una ocasión especial, la “inauguración oficial” de su casa en Jena el 29 de julio. Así se lo anunciaba al violinista Gustav Havemann:

¿Sería usted tan amable de tocar conmigo... en un concierto doméstico en mi casa el jueves 29 de julio? Podemos considerar este concierto hogareño como una especie de ensayo general para conciertos públicos; ¿sería posible que “bautizase” así mi nueva sonata?

Reger tenía mucho interés en presentar él mismo esta obra en público y así lo hizo en Dortmund, el 6 de octubre de 1915, con división de opiniones entre la crítica.

Entre julio y agosto de 1915 instrumentó las Variaciones Beethoven (en contraste con las orquestales Variaciones Mozart, que arregló para piano a cuatro manos con el fin de interpretarlas en casa); eliminó cuatro de las variaciones originales y también cambió el orden y la tonalidad de algunas. Sobre este arreglo orquestal escribió a su editor:

Aquí tiene Vd. una obra de al menos el mismo valor artístico que mi Op. 100, las variaciones Hiller, pero con sustanciales ventajas sobre esta obra anterior: 1. Gracias a mi experiencia en Meiningen, la instrumentación es mucho mejor; 2. Es más corta. He empleado una instrumentación –sin arpa- de un tipo que garantiza que la orquesta de cualquier ciudad pueda interpretar esta obra.

En todo caso, la versión pianística ya tenía un carácter netamente sinfónico, con lo cual la versión para orquesta se puede considerar una consecuencia lógica de la obra original.

Hay quien opina que las tres obras para clarinete y cuarteto de cuerda más grandes son las de Mozart, Brahms y Reger. El Quinteto Op. 146 de Reger parece reunir en una sola pieza las virtudes de los otros dos. Tiene la profundidad expresiva, la amplia estructura formal y la atmósfera otoñal del de Brahms y la claridad y ligereza apolíneas, feliz equilibrio y armonía y sonriente relajación del de Mozart.

Los primeros planes para su composición se remontan a abril de 1912, según una carta de Reger, pero no fue hasta el invierno de 1915-16 cuando se puso a trabajar en él. Lo completó a finales de marzo; a la vez había escrito sus últimas obras para órgano (la Fantasía y fuga en re menor Op. 135b y las Siete piezas Op. 145). Reger no pudo asistir el estreno de éste su canto de cisne, que se verificó en Stuttgart el 6 de noviembre de 1916, a cargo de Carl Wendling, a quien está dedicado, junto con su cuarteto de cuerda.

Las Siete piezas para órgano Op. 145 las escribió entre finales de 1915 y comienzos de 1916; la primera, titulada Trauerode, está dedicada a los muertos en la guerra en los años 1914 y 1915; la segunda, Dankspsalm, al pueblo alemán. En la tercera (Weihnachten) se reflejan las improvisaciones de Reger al órgano que eran habituales en sus interpretaciones y cita de forma fragmentaria el celebérrino Stille Nacht. La última pieza, Siegesfeier, contiene una cita del himno nacional alemán (otra de sus escasas concesiones a la ola patriótica reinante).

La fase apacible de Jena terminó con el comienzo de la temporada de conciertos en octubre de 1915. A pesar de las difíciles condiciones que la guerra imponía a los viajes, nuevamente Reger se puso a recorrer las salas de conciertos alemanas y holandesas y todas las semanas acudía a Leipzig para impartir su habitual lección. Dejó de componer hasta el final de la temporada. Su Andante y Rondó capriccioso, Op. 147, escrito para Adolf Busch como una compensación por las dificultades y la poca posibilidad de lucimiento del Concierto para violín, quedó inacabado. Tras volver de una gira de conciertos por los Países Bajos, el 10 de mayo de 1916 dio su habitual clase semanal en Leipzig; para el día siguiente había aceptado dirigir un concierto en Wittenberg a beneficio de la Cruz Roja. La habitual reunión con sus amigos en el café Hannes estuvo marcada por la depresión y por dificultades respiratorias que requirieron una inyección de morfina. Su amigo Straube le tuvo que llevar a su habitación del hotel Hentschel, donde la mañana del día siguiente, 11 de mayo, lo encontraron muerto. Straube escribió:

Nunca olvidaré la expresión de su rostro muerto. Es la expresión más monumental en un rostro que nunca haya visto. En el viaje hacia la tierra desconocida posiblemente haya visto apariciones gigantescas y tal vez él mismo haya tenido un misterioso diálogo con su Dios sobre el sentido y la meta de la vida y Dios le haya reconocido como su fiel servidor.

En el funeral, otro organista, Philipp Wolfrum, dijo las siguientes palabras:

Max Reger no ha muerto, sigue aún vivo. Para nosotros, sus fieles seguidores, y para los otros colegas artistas lo que cuenta y siempre contará son las siguientes palabras: no murió – aún vive.

Se organizaron conciertos en su memoria por toda Alemania (e incluso en Rusia, país con el que en ese momento había una guerra) y ya en julio de 1916 un grupo de amigos creó una Sociedad Max Reger que desapareció en 1948. Su esposa tuvo la intención de convertir su casa de Jena en un lugar permanente para el recuerdo de Reger, pero el proyecto fracasó por culpa de la grave crisis económica de la posguerra; hubo de esperar hasta 1947 para poder fundar, en Karlsruhe, el Instituto Max Reger que hasta hoy se encarga de velar por el legado del compositor.

12.1.09

Ejemplos musicales de Reger en Youtube

Gracias a una sugerencia de una amable comunicante, he buceado en Youtube en busca de ejemplos musicales de Reger y aquí los presento. He de decir que he quedado un tanto asombrado, ya que hice esta misma búsqueda unos meses atrás y el resultado fue poco menos que desolador, pues apenas había nada...

La "Fantasía sobre BACH" tocada por Anna Myeong desde la Universidad de Kansas



Dos piezas de las Bunte Blätter Op. 36 interpretadas por Philip Sear



Un Fragmento de la 1ª Suite para viola sola, por Paulina Mazurkiewicz:



Los Tres dúos para dos violínes "en estilo antiguo" Op. 131b, por los violinistas Ivan Peev y Garnik Goukasian:



También podemos ver al célebre viola Yuri Bahsmet en una versión para viola y orquesta de cuerda (acompañado por los Solistas de Moscú):



Y otra curiosidad, la canción "Maria Wiegenlied" (Op. 76 nº 52), que tan famosa se ha hecho en transcripción orquestal que hasta grandes divas como Mirella Freni o Renée Fleming se han atrevido con ella:



Si veis los vídeos directamente en Youtube encontraréis muchos enlaces más a obras de Reger, especialmente de órgano, algunas veces en interpretaciones un tanto "caseras" (en obras para piano u otros instrumentos solistas)

29.12.08

Breve biografía de Max Reger (VI)


(Portada de la Suite Romántica Op. 125)

VI - MEININGEN (1911-1915)

Ya hemos visto que la tradición musical de la orquesta de Meiningen era muy sólida; el trato diario con ella sirvió a Reger como acicate para componer música orquestal con un estilo que seguía numerosas direcciones diferentes, como buscando alternativas a la sinfonía y probando todas las posibilidades del tejido instrumental. Su estilo de orquestación se depuró y superó las poco manejables y colosales instrumentaciones de obras anteriores.

Uno de los primeros homenajes a su nuevo patrón, el duque Jorge, fue el Concierto en estilo antiguo, Op. 123, en el que revivió la vieja fórmula cortesana del concierto barroco. Con la Suite romántica Op. 125 (basada en poemas de Eichendorff, 1912) y los Cuatro poemas sinfónicos sobre pinturas de Arnold Böcklin, Op. 128 (1913) se alejó un tanto de su radical preferencia por la música absoluta al crear obras sinfónicas con un sonido sensual e impresionista basadas en elementos extramusicales.

La Suite romántica se tituló en un principio (y así está reflejado en el primer borrador de la obra), Tres estudios orquestales (Drei Orchesterstudien): Notturno, Effenspuk, Helios. Finalmente sólo mantuvo el primero de ellos, lo cual ha hecho que se resalte la influencia de Debussy, y más concretamente de sus Trois nocturnes, en esta obra. Más adelante Reger puso los tres poemas de Eichendorff al frente de cada uno de los movimientos.

Reger empezó a idear las piezas sobre pinturas de Böcklin en el otoño de 1912; a comienzos de julio de 1913 ya había terminado las dos primeras y las otras siguieron rápidamente, de manera que el 20 de julio la obra estaba terminada, con una dedicatoria al director Julius Buths. Para algunos fue un paso más hacia la sinfonía que nunca llegó a escribir.

La inspiración pictórica en la música no era nada nuevo, piénsese en los Cuadros de una exposición de Mussorgski (obra que probablemente no conocía Reger). Esta composición es en la que Reger más se acerca a la idea de poema sinfónico, a pesar de ser uno de los mayores defensores de la música absoluta, y curiosamente lo hizo en un momento en el que ya se estaba diluyendo la fiebre por la música programática de la mano de Schoenberg. Hay quien se lo ha tomado como la protesta de un Reger conservador ante esos nuevos aires musicales.

Arnold Böcklin (1827-1901) fue en su momento considerado como el mejor pintor de su tiempo, pero cuando Reger compuso su Op.128 estaba ya cayendo en el olvido (¿otro elemento de protesta?).

Poco después llegó la Suite de Ballet, Op. 130, en la que mostró su intención de crear una obra “infinitamente graciosa”, una delicada pieza de música para melómanos. Muestra que el siempre severo Reger también tenía su lado soleado; el público la recibió con entusiasmo unánime cuando se estrenó en Bremen en octubre de 1913: por fin el cromático Reger había compuesto algo digno de escucharse... Se habló de un punto de inflexión en su composición para la orquesta y se dio la bienvenida a los atractivos sonidos, la orquestación transparente y la “alegría de vivir” que nunca caía en la banalidad. Pero esta obra es única estilísticamente entre todas las de Reger.

Reger se había preparado a conciencia para mantener e incluso elevar la calidad de una orquesta con tanta historia a sus espaldas; la interpretación de las obras propias citadas y otras fueron prueba de ello. Las sinfonías de Brahms se convirtieron en piedras angulares de su repertorio si bien, para disgusto de los devotos del compositor de Hamburgo, especialmente Fritz Steinbach, Reger retocaba diversos aspectos y detalles de las partituras.

En noviembre de 1911 se celebró un nuevo festival Reger en Karlsruhe, donde logró un doble triunfo, como compositor y como director con su orquesta. La actividad al frente de ella fue, como cabe esperar, frenética y Reger se vio obligado a componer sólo en los meses de verano.

Cuando su primera temporada en Meiningen llegaba a su fin, Reger volvió a interesarse en la canción orquestal y en marzo de 1912 finalizó An die Hoffnung, Op. 124, basada en un texto de Hölderlin, que se sitúa en la tradición wagneriana de largos monólogos finales. Está dedicada a la contralto Anna Erler-Schnaudt, que cantó la parte solista en el estreno de la obra, en Eisenach, el 12 de octubre de 1912. Por una vez, Rudolf Louis escribió una buena crítica, después de la presentación muniquesa de la canción el 6 de enero de 1914:

La oda “An die Hoffnung”... cuya parte cantada fue espléndidamente interpretada por Anna Erler-Schnaudt, también consigue su efecto en primer lugar por la atmósfera y el magnífico tratamiento de la orquesta.

En abril de 1913, inauguró con la orquestación de Memnon de Schubert una serie de 45 arreglos que hará en los últimos años de su vida como espléndidos acompañamientos de lieder románticos.

Lo frenético de sus giras (sólo en la temporada 1912/13 dio 106 conciertos) se explica en parte por lo constreñido que se sentía en la provinciana corte, además de que en esos viajes obtenía siempre una acogida entusiasta. En Heidelberg, sede de un nuevo festival Bach-Reger, alcanzó uno de los puntos culminantes de su fama y se le llegó a aclamar como un Bach moderno.

Un largo receso en su producción para órgano se rompió cuando recibió el encargo de una obra para la inauguración del gran órgano de la sala de conciertos de Breslau. El resultado fue la Introducción, passacaglia y fuga en mi menor Op. 127, dedicada a su amigo Straube. La celebración de Breslau fue impresionante e incluyó un recital Bach a cargo de Straube y una interpretación de la 8ª sinfonía de Mahler. El 24 de septiembre de 1913 Straube estrenó la obra, en un programa que incluía además composiciones de Byrd, Banchieri, Zipoli, Liszt, Buxtehude, Pachelbel y Franck. La crítica estuvo dividida; para algunos era una obra extraña y demasiado disonante, otros se vieron impresionados por el estilo maduro de Reger, con su gran dominio del contrapunto y su “salvaje” experimentación armónica. Todos coincidieron en que era excesivamente larga (al parecer Straube invirtió 40 minutos en su interpretación).

No paró ahí Reger; tras unas muy necesarias vacaciones en Kolberg an der Ostsee, a finales del verano de 1913, compuso las Nueve piezas para órgano Op. 129, dedicadas a su amigo Hans von Ohlendorff, organista y además tutor de sus dos hijas adoptivas.

El alcohol, a pesar de la promesa dada en Berlín, se acabó convirtiendo de nuevo en un refugio para Reger a causa del exceso de trabajo. En febrero de 1914 sufrió un ataque en Hagen tras un concierto y se vio obligado a cancelar todos los que le quedaban pendientes; finalmente tuvo que presentar la renuncia a su cargo, lo que se vio retrasado por la muerte de Jorge II el 25 de junio de 1914 y por el estallido de la primera guerra mundial.

De todos modos, el nuevo duque, influido por su esposa, disolvió la orquesta y despidió a todos los músicos que no tuvieran contrato permanente. Reger salió de Meiningen bastante harto por el contacto con la burocracia y por la arrogancia y la cortedad de miras de los cortesanos. En abril de 1915 dijo a un amigo de Jena:

Esas pequeñas ciudades –con la “corte” en la cima de todo y con tal preponderancia de lo militar en las relaciones sociales- son una ruina para un artista.

Tras su ataque y después de ser incapaz de escribir una sola nota durante cuatro semanas, Reger pasó un tiempo recuperándose en un sanatorio de Meran (desde donde escribió al duque Jorge pidiendo el relevo de su puesto) y, a pesar de tener prohibido trabajar, compuso algunas obras “de convalecencia” (según sus propias palabras), como una serie de “muy simples, infantilmente fáciles” preludios corales, himnos y algunas obras para violín solo (los Preludios y fugas Op. 131a) o dos violines (los Tres dúos Op. 131b), siguió orquestando lieder suyos y de Schubert y, tras unas posteriores vacaciones en Berchtesgaden, concibió la que quizá sea su obra más popular, las Variaciones y fuga sobre un tema de Mozart, Op. 132. Reger había ido poco a poco desarrollando una gran admiración por el genio de Salzburgo, a pesar de ciertas reticencias iniciales. Muestra clara de ello son estas palabras que escribió a Straube el 16 de julio de 1904:

Rezo todos los días: Que Dios Todopoderoso nos envíe un Mozart; tenemos necesidad extrema de él.

Finalmente llegó a decir que Mozart “era la mayor maravilla musical que el mundo había visto”.

Utilizando como base un tema del primer movimiento de la Sonata en la mayor KV 300i/331 (sobre el que el propio Mozart había escrito variaciones), compuso su Op. 132. La obra se estrenó en Wiesbaden el 8 de enero de 1915 con el propio compositor dirigiendo la Kurorchester. Reger hizo hincapié en la absoluta claridad de esta música en contraposición con lo innatural, extravagante y excéntrico (Unnatur, Verschrobenheit und Verstiegenheit) de alguno de sus contemporáneos y la consideró una respuesta a la “anarquía musical” reinante. En febrero se repitieron interpretaciones de la pieza en Múnich, Berlín, Heidelberg y Frankfurt. Esta dedicada “a la memoria” (zur Erinnerung) de la disuelta orquesta de Meiningen. Sobre esta obra escribió Reger:

Pensemos en el esplendor musical de las variaciones Mozart Op. 132, instrumentadas sin trombones, para lo que realmente es una pequeña orquesta... Las solas ideas generan la intensificación y no esos manchurrones de color.

Los citados Tres dúos para dos violines Op. 131b “en estilo antiguo”, una muestra de la “relajación intelectual” de este periodo de recuperación, los escribió directamente en el papel pautado, sin bocetos, entre el 12 y el 22 de abril de 1914, aprovechando los días de lluvia o los descansos entre paseos.

Bastante recuperado, y en medio de sus vacaciones de verano, se vio sorprendido por la guerra. Estaba en plena fiebre creadora; en el primes mes de conflicto finalizó el Cuarteto con piano Op. 133, las Variaciones Telemann, para piano, Op. 134 y la canción orquestal Hymnus der Liebe, Op. 136, sobre un texto de Jacobowski. Anunció la composición de este Op. 136 a Anna Erler-Schanudt de la siguiente manera:

Por una vez Vd. no encontrará aquí –gracias al Cielo- ni “ojos azules” ni “intervalos almibarados”.

El Cuarteto Op. 133 fue una de las primeras obras en las que llevó a cabo una simplificación estilística que llegaría a su culminación con el Quinteto para clarinete Op. 146. Lo compuso a la par de las Variaciones Mozart, en el verano de 1914.

A finales de septiembre al fin pudo volver al trabajo normal, esta vez en su propia casa, y a sus clases en Leipzig. Por entonces informó a Straube de que estaba escribiendo obras para violonchelo solo, un género que nunca había abordado. Añadió:

Una idea de locos, pero más válida educativamente con relación a la “castidad musical”.

Las Tres suites para violonchelo solo, Op. 131c enlazan por su forma directamente con las de su ídolo Bach. Su escala es mucho menor, pero el vínculo queda claro por las tonalidades elegidas por Reger para las dos primeras: sol mayor y re menor, igual que Bach. La dedicatoria de Reger fue para los mejores violonchelistas que él conocía: la primera para el amigo Klengel y las otras dos para Hugo Becker y Paul Grümmer.

Más o menos a la vez aparecieron sus Tres suites para viola sola Op. 131d, las primeras obras importantes de este tipo (más adelante Hindemith, virtuoso del instrumento que reconoció que sin Reger él no habría podido desarrollar su arte musical, también compondría piezas similares). Son más breves y sencillas que las escritas para violonchelo, con un diseño ternario en sus movimientos más conciso que el de obras anteriores. Reger no las pudo escuchar: el estreno tuvo lugar en la Bechstein Saal de Berlín el 9 de octubre de 1917, con Else Mendel-Oberüber como intérprete.

Con su Obertura patriótica, Op. 140, dedicada al ejército alemán, pareció caer en la euforia bélica general, no obstante esta obra, basada en canciones populares alemanas, es una rareza en su producción, ya que Reger no contribuyó de ninguna manera a las demostraciones patrióticas que sí realizaron otros artistas alemanes (y al esfuerzo de guerra sólo aportó, de mala gana, un trabajo voluntario como auxiliar en inspecciones militares). Tanto es así que, sin haber terminado aún la obertura, emprendió la composición de un Réquiem sobre el texto latino tradicional que deseaba dedicar a los soldados muertos. La noticia de que esta expresiva obra, concebida en gran escala, iba a ser rechazada, lo cual supo por medio de Straube, no sólo hizo que la dejase inconclusa (sólo finalizó el primer movimiento, Totenfeier y se detuvo en el Dies irae, lleno de visiones apocalípticas; reutilizó parte del material en el llamado Réquiem Hebbel), sino que cayese en una crisis creadora sin precedentes que le impidió escribir una sola nota hasta marzo de 1915, una vez trasladado a Jena.

9.12.08

"Vexations" como objeto de estudio psicológico


No hace mucho dediqué en esta misma bitácora un mensaje al raro entre los raros, Erik Satie. Una de sus composiciones pianísticas, Vexations, escrita en 1893, no dejaría de ser una sencilla pieza consistente en un breve tema sólo para la mano izquierda seguido de dos variaciones (el tema se ha de interpolar de nuevo entre las dos variaciones) si el compositor no hubiese escrito después que se tenía que repetir nada menos que 840 veces...

Esto, que sin duda fue otra boutade más del compositor, fue tomado en serio por alguno de sus admiradores, concretamente John Cage, que no sólo fue el primero en publicar un facsímile de la partitura en 1949, sino que en septiembre de 1963 organizó una interpretación pública, junto con otros pianistas, de la obra siguiendo al pie de la letra las instrucciones del autor. La cosa les llevó la friolera de 19 horas...

Mucho tiempo después, un grupo de investigadores de la Universidad de Música y Drama de Hanover tomaron esta broma musical como objeto de estudio y encargaron al pianista Armin Fuchs (cuya foto encabeza este texto) que tocase él solito la obra completa siguiendo las instrucciones de tempo de Satie (très lent), lo cual llevó la duración a la friolera de 28 horas. Durante todo ese tiempo se le hizo un electroencefalograma para registrar la actividad cerebral a lo largo de las diversas etapas en las que dividieron el evento...

¿Os creéis que es broma? Pues mejor que seguir yo explicándolo, comprobadlo por vosotros mismos...

19.11.08

Los discos de la isla desierta: Sinfonía de Franck y Tercera de Saint-Saëns por Plasson y Prêtre

Franck: Symphonie en ré mineur
Saint-Saëns: Symphonie "avec orgue"

Maurice Duruflé - Orchestre du Capitole de Toulouse - Orchestre de la Societé des Concerts du Conservatoire

Michel Plasson - Georges Prêtre

EMI La voix de son maître CDM 4 78717 2

Grabado en 1963 (Saint-Saëns) y 1985 (Franck)

Los sentidos y la memoria están firmemente conectados. Se dice que es el olfato el que más ayuda a evocar los recuerdos, pero en ocasiones el oído también puede servir para hurgar en los más o menos recónditos rincones de nuestra memoria.

El disco que traigo hoy es precisamente un ejemplo de ello para mí. No está aquí porque lo recomienden encarecidamente los críticos, a pesar de que las orquestas y los directores que lo protagonizan suelen ser una garantía en estos repertorios. La razón es que el momento en que lo compré coincidió temporalmente con otra adquisición que fue muy importante para mí y que es el origen primero de lo que ahora voy publicando en otra de mis bitácoras: Madrid, sus viejas calles.

Por aquel entonces (hacia 1994) mi colección de discos era aún limitada y podía hacer cosas que hoy en día, por una u otra razón me están vetadas, como el poder pasar las tardes casi completas sentado en un sillón leyendo y escuchando música. Otra costumbre que tenía y que mi casi frenético ritmo actual de compra de discos -ya más moderado- me impide es hacer una especie de "inmersión" en lo último que había adquirido, es decir, pasar días y días escuchándolo hasta que casi aprendía de memoria la más mínima inflexión de la música que iba entrando por mis oídos.

Coincidió, pues, mi inmersión en esta grabación de dos de las más grandes obras sinfónicas del romanticismo tardío francés (una de mis épocas musicales favoritas) con otra inmersión, esta vez en la enciclopédica obra de Pedro de Répide sobre las calles de Madrid. Una lectura voraz, placentera, que complementaba con consultas a los otros muchos libros que había ido comprando sobre la villa que me vio nacer. Por eso no me resulta ahora extraño que cuando escucho ese "Lento" con que empieza la magna obra de Franck la imagen que asalta mi memoria sea, por ejemplo, la de una vieja foto de la desaparecida iglesia del Convento de Santo Tomás, que hasta 1875 estuvo en la calle de Atocha, o que cuando el viento madera hace sus poderosos giros en ese mismo primer movimiento pasen fugazmente ante mí los floripondios o los dibujos de Esplandiu que adornan la edición que compré del libro de Répide.

Así que no sólo razones musicales (la belleza y la fuerza de las obras, lo bien leídas que están aunque siempre sean otras las versiones recomendadas) sino también sentimentales serían las que me llevasen a tener este disco en mi isla desierta particular, claro está, siempre acompañado de ese librote de Répide que me convenció para hacer mi propia "actualización enciclopédica" que explicase los nombres de algunas de las calles de Madrid.

6.11.08

El curioso origen del cuarteto de cuerda

Para muchos, es la más perfecta combinación instrumental que existe: dos violines, una viola y un violonchelo. Un conjunto cuyo origen no está muy claro (al menos para el New Grove) y que desde mediados del siglo XVIII ha sido abordado con mayor o menor fortuna, con mayor o menor fecundidad por músicos de la talla de Haydn (al que muchos consideran su "padre"), Boccherini, Mozart, Beethoven, Schubert, Mendelssohn, Schumann, Brahms, Dvořák, Schoenberg, Bartók, Webern, Berg, Shostakovich o Ligeti. Una forma musical que ha dado a la humanidad algunas de sus mayores obras maestras (pensemos sólo en los últimos cuartetos de Beethoven).

Como se insinúa en el párrafo anterior, no está muy claro el origen del cuarteto de cuerda como forma musical, aunque -y otra vez sigo el New Grove- hunde sus raices en la escritura a cuatro partes de las sonate y concerti a quattro y las sinfonie italianos, en la sonate en quatuor y la ouverture à quatre francesas y, tal vez con mayor afinidad, en las sinfonías para cuatro partes del ámbito germánico. Sea como fuere, un grupo de compositores de origen diverso empezaron a componer cuartetos desde la década de 1750.

Sin embargo, si hemos de hacer caso a Georg August Griesinger, uno de los primeros biógrafos de Haydn, el cuarteto de cuerda tuvo un nacimiento muy claro y preciso. Lo narra de la siguiente manera:
La siguiente, puramente azarosa, circunstancia le llevó a probar la composición de cuartetos. Un cierto barón Fürnberg tenía una finca a varias jornadas de Viena; de vez en cuando invitaba a su párroco, a su guardés y a Albrechtsberger (hermano del célebre contrapuntista) para hacer un poco de música. Fürnberg pidió a Haydn que compusiese algo que pudieran tocan estos cuatro amigos del arte. Haydn, que tenía entonces 18 años, aceptó la propuesta y así se generó su primer cuarteto [incipit del Hob. III: 1] que, inmediatamente después de su aparición, recibió un aplauso tan fuera de lo común como para animarle a continuar en este género.

Así que el cuarteto de cuerda surgió en 1750 de forma casual, en una reunión de amiguetes (un conde, un párroco, un guardés y -menos mal- un músico) que, mira por donde, tocaban precisamente esa combinación instrumental. Cada cual que piense lo que desee...