19.2.18

Debussy: "La plus que lente"

Me había propuesto traer por aquí música de Debussy que no fuese demasiado conocida, sin embargo no he podido resistirme y aquí está esa maravilla llamada La plus que lente, en su versión orquestal, con el exótico protagonismo del címbalo húngaro. El compositor la escribió originalmente para piano, en 1910, para emular el vals lento que tan de moda estaba por entonces -y tal vez reírse con su habitualmente cáustico humor, aunque le salió de una causticidad preciosa...

12.2.18

Debussy: Rapsodia para saxofón y orquesta

Desde su invento, allá por la década de 1840, el saxofón ha tenido una relación, a mi juicio, "problemática" con la música llamada clásica. No han sido muy generosos los compositores "clásicos" con esta familia de instrumentos, mucho más exitosa en la música para banda y en el jazz. Debussy tampoco lo tenía en mucha estima; compuso su Rapsodia tras un encargo de la célebre saxofonista estadounidense Elise Hall, seguramente porque le venía bien el dinero. La escribió entre 1904 y 1911, pero nunca entregó el manuscrito a los editores y por lo tanto no se estrenó hasta después de su muerte, en un arreglo realizado por Jean Roger-Ducasse. Ahí os la dejo.

5.2.18

Debussy: "La Puerta del Vino"

Debussy, como muchos otros compositores franceses de su época, sintió fascinación por lo español y eso se dejó sentir en su producción. Uno de los ejemplos es este preludio, perteneciente al segundo cuaderno (1912-13), inspirado en la Puerta del Vino de la Alhambra, una de las construcciones más antiguas del recinto, ya que data de principios del siglo XIV.

30.1.18

Debussy: Trois chansons de Bilitis (1897-98)

Debussy conoció al poeta belga Pierre Louÿs a finales de 1893; viajó con él a su país con el fin solicitar el permiso de su paisano Maurice Maeterlinck para convertir Pelléas et Mélisande en una ópera. Pero ese no es el motivo de citarlo aquí. Louÿs escribió en 1894 un precioso libro de poemas titulado Les chansons de Bilitis. Lo hizo pasar por traducciones de unos versos encontradas en las paredes de una antigua tumba griega, escritas por Bilitis, una mujer nacida en Panfilia que luego pasó por Mitilene, en Lesbos -donde vivió una intensa historia de amor con otra mujer llamada Mnasidika- y acabó siendo cortesana en Chipre. Aunque Debussy consideró utilizar diversos textos de Louÿs para diferentes proyectos, el único que llevó a cabo fue este, el de poner música a tres de los poemas de Bilitis, La flûte de Pan, La chevelure y Le tombeau des naïades. También escribió música (para un pequeño conjunto instrumental) con la idea de acompañar su lectura. Este libro de poemas es bastante importante para mí, pues en mi faceta de aprendiz de escritor lo utilicé como hilo conductor para mi novela Variaciones sobre tres nombres (que, si os ha picado la curiosidad, podéis conseguir en Espacio Ulises). Aquí os dejo estas canciones con una intérprete de lujo, nada menos que doña Christa Ludwig.

22.1.18

Debussy: "Petite Suite"

Este año de 2018 se conmemorará el centenario de la muerte de Claude Debussy, uno de los nombres fundamentales de la historia de la música. Y de aquí al 25 de marzo, el día exacto de la efeméride, habrá un pequeño homenaje a esta figura colosal. Empezamos con una obra de juventud, la deliciosa Petite Suite, escrita originalmente para dos pianos entre 1886 y 1889 pero que se conoce más en la forma orquestal debida a uno de los colaboradores habituales del compositor, Henri Büsser (1907).

11.1.18

France Gall: "Poupée de cire, poupée de son"

Pocas, muy pocas veces pasarán por aquí músicas que no sean de las llamadas "clásicas". Y menos que pocas algo que tenga que ver con el festival de Eurovisión (con todos mis respetos). Sin embargo, la desaparición de France Gall, el pasado día 7, me hace traer aquí la canción con la que ganó dicho festival en 1965 siendo una cría de 17 años y que tal vez sea la mejor que haya pasado jamás por ese escenario. Eran otros tiempos...

22.11.17

Britten: Hymn to St. Cecilia

Hoy es 22 de noviembre, Santa Cecilia, y es día para felicitar a músicos y amantes de la música. Santa Cecilia ha sido objeto de homenaje por alguno de sus patrocinados más célebres. El ejemplo que os traigo hoy es de Benjamim Britten, en concreto su "Himno para Santa Cecilia", que con letra de W. H. Auden escribió en 1941-42.

30.10.17

The Moody Blues: "Days of the Future Passed"

Se van a cumplir cincuenta años de la aparición de este importante álbum, quizá uno de los mejores del siglo pasado. Al parecer, habían encargado a los Moody Blues hacer una versión rock de la Novena Sinfonía de Antonín Dvořák; por suerte no hicieron caso (menudo engendro habría salido) y reunieron estas canciones de modo que formaron un continuo, un repaso a las horas del día enlazadas por interludios orquestales obra de Peter Knight, que también dirigió la London Festival Orchestra. El resultado fue la maravilla que os traigo hoy.

23.10.17

Fauré: "In Paradisum"

Para quien sea un creyente convencido, la muerte no es más que un paso hacia una vida mejor. Eso debía de pensar Gabriel Fauré, que escribió un Réquiem al que más de uno ha llamado "nana de la muerte". Exento de los terrores del Dies irae, lleno de paz y calma, concluye con una de las músicas más maravillosas y consoladoras que se puedan escuchar, este In Paradisum.

25.9.17

Haydn: "Las Estaciones" (final de "El otoño")

Yo soy más bien de verano; mi época favorita del año es la que va, más o menos, de mediados de mayo a mediados de septiembre. Cuando pasa -y cada vez se me pasa más rápida-, siento una especie de melancolía que siempre busco mitigar de una u otra forma. Una de las mejores es escuchando los dos números que coronan "El otoño", una de las cuatro partes que forman el monumental oratorio "Las Estaciones" de Joseph Haydn. Una vigorosa descripción de una partida de caza seguida del júbilo que sienten los campesinos ante la vendimia y la fabricación del vino. Allá va...

11.9.17

Mozart: Trío "Kegelstatt" KV 498

Se acerca el otoño y yo siempre relaciono esa estación con el cálido sonido del clarinete. Escuchar una obra escrita para ese instrumento en una tarde lluviosa es lo que más se parece a mi ideal del otoño (soy más veraniego que otra cosa y algún consuelo he de buscar cuando se acaba el estío). Así que para esta vuelta a la rutina, qué mejor que una pieza de alguien que muy pronto se enamoró del timbre de un instrumento recién inventado en su época: Wolfgang Amadeus Mozart. Aquí tenéis el trío para piano, viola y clarinete en mi bemol mayor, conocido como Kegelstatt ("de los bolos", por un juego al que era aficionado el compositor, aunque en este caso poco tiene que ver con la obra), escrito en 1786.

31.7.17

Liszt: "La lugubre gondola"

Tal día como hoy, un 31 de julio, pero de 1886, moría Franz Liszt en Bayreuth, adonde había ido para asistir a diversas representaciones de las obras de su yerno, Richard Wagner. Ya  llegó enfermo, lo cual no le impidió ver Parsifal el 23 de julio y el estreno de Tristan en la "verde colina" el 25 de julio. Sin embargo, una neumonía se lo llevó a las once y media de la noche del sábado día 31. Hoy traigo una pieza en su memoria que él compuso en la de su yerno y que muchos consideran como una de las más importantes de su periodo tardío. Se titula La lúgubre góndola, en referencia a la que trasladó el cadáver de Wagner en Venecia hasta la estación del ferrocarril de aquella ciudad italiana, como primera etapa de su larga comitiva fúnebre hasta Bayreuth.

21.6.17

Borodin: Nocturno (Cuarteto nº 2)

Hoy no es lunes, el día habitual de publicación de esta bitácora, pero es 21 de junio, Día Europeo de la Música. Así que aprovecho para moverla un poco, que la tengo algo abandonada últimamente. Y traigo una música bellísima, que hoy me estaba rondando por la cabeza. Se trata de la versión original del Nocturno de Borodin, que no es sino uno más de los movimientos que forman su Cuarteto para cuerda número 2. Feliz día...

12.6.17

Mendelssohn: Sinfonía nº 3 en la menor ("Escocesa")

Felix Mendelssohn es un compositor cuya música me gusta muchísimo y del que siempre pienso que es situado uno (o varios) peldaños por debajo de de los grandes genios más que nada porque no tuvo una vida azarosa o novelesca que añada interés a su obra. Perteneciente a una familia más que acomodada y culta (era nieto del filósofo Moses Mendelssohn), tuvo una educación exquisita y una carrera musical fulgurante. Tuvo mucha relación con el Reino Unido, donde viajó con frecuencia y donde su música fue acogida con entusiasmo. Esto quedó reflejado en su obra, donde hay bastantes referencias británicas (la célebre obertura Las Hébridas, la magnífica música que compuso para El sueño de una noche de verano, sus oratorios...); lo que os traigo hoy pertenece a esa categoría. Se trata de su Tercera Sinfonía, conocida como la Sinfonía Escocesa, escrita entre 1829 y 1842 y dedicada a la reina Victoria.

15.5.17

Liszt: "Bénédiction de Dieu dans la solitude"

Soy un romántico empedernido y, por tanto, sigo comprándome discos, años después de su vaticinada muerte causada por los formatos digitales de nuevo cuño. Pero yo ahí sigo, a un ritmo infinitamente más lento que antaño, pero sin claudicar. Lo último que ha caído ha sido una caja de seis CD que incluyen los dos conciertos para piano y una serie de piezas para este instrumento, obra de Franz Liszt e interpretadas por el gran pianista chileno Claudio Arrau. Entre esas piezas esta la que os traigo hoy, que me lleva rebotando en el cerebro durante todo el fin de semana. ¿Será por su extraordinaria belleza, por su título evocador, por la forma de tocarla de Arrau, que hace que el tiempo se detenga? Fue un poema de Lamartine el que inspiró esta maravillosa página (que forma parte de las Armonías poéticas y religiosas):

D'où me vient, ô mon Dieu ! cette paix qui m'inonde ? 
D'où me vient cette foi dont mon cœur surabonde ?

(Si queréis leer el poema completo, os lo enlazo)

Disfrutad: