29.5.23

Chaikovsky: Mayo ("Noches de mayo")

Cielo nocturno con nubes
(Foto CC BY-SA Kimmieh Jung)

Último lunes de mayo, toca pieza de Las estaciones de Chaikovsky. En este caso, titulada Noches de mayo, esas noches que en ocasiones se muestran límpidas y llenas de estrellas y en ocasiones con nubes y chubascos, que falta nos hace. La versión es de garantías (Sviatoslav Richter)


22.5.23

Centenario de Alicia de Larrocha (Granados: "Quejas" o "La maja y el ruiseñor")

Alicia de Larrocha en 1983
(Foto © Generalitat de Catalunya, Departament de la Presidència)

Mañana día 22 se cumplirán 100 años del nacimiento en Barcelona de Alicia de Larrocha, la mejor pianista española del siglo XX (y tal vez de todos los tiempos). Se formó en la célebre academia Marshall, tan vinculada a Enric Granados, uno de los compositores, junto con Albéniz, que más interpretó doña Alicia. Una institución de la que pasó a ser directora en 1959, tras la muerte de Frank Marshall. Desde 1947 empezó a actuar fuera de España y allá donde fue llevó nuestra música, la de Granados, Albéniz, Falla, Mompou o Turina. Eso no quiere decir que no tocase otros repertorios: sentía especial predilección por la música de Mozart. Se retiró en 2003 y murió en su ciudad natal el 25 de septiembre de 2009.

Como no podía ser de otra manera, la ilustración musical será de Enric Granados, en concreto La maja y el ruiseñor, pieza correspondiente a una de sus obras para piano más conocidas, Goyescas.


 

15.5.23

Menahem Pressler (1923-2023). Beethoven: Trío "Archiduque" (por el Beaux Arts)

El Trío Beaux Arts en 1980
Menahem Pressler está sentado, con una partitura en la mano

El 6 de mayo supe que Menahem Pressler había fallecido en Londres a los 99 años de edad. Otra leyenda que se ha ido. Fue uno de los fundadores del Trío Beaux Arts, uno de los conjuntos de música de cámara más importantes del siglo XX y parte del XXI.

Menahem Pressler nació en Magdeburgo el 16 de diciembre de 1923. De origen judío, hubo de abandonar Alemania en 1939 y marchó a Italia y luego a Palestina, donde adoptó el nombre con el que lo conocemos (en origen se llamó Max Jacob). Aunque intentó comenzar una carrera como solista, será siempre recordado por fundar, en 1955, el Trío Beaux Arts junto con el violinista Daniel Guilet y el violonchelista Bernard Greenhouse. Desde entonces, el trío se dedicó a interpretar y grabar el repertorio más importante para ese conjunto y nos han dejado un legado impresionante, con las obras de Haydn, Mozart, Beethoven o Schubert.

Algunas de las grabaciones del Beux Arts que tengo en mi colección

El trío perduró hasta 2008, si bien con bastantes cambios en su composición. Guilet se retiró en  1969 y lo sustituyó Isidore Cohen. En 1987 lo hizo Greenhouse y se incorporó Peter Wiley como violonchelo. En 1992 le llegó el turno de jubilarse a Cohen y entró por primera vez una mujer, Ida Kavafian. En 1998 hubo una nueva renovación; de los originales sólo quedo Pressler y entraron el violinista Young Uck Kim y el violonchelista Antonio Meneses. El último concierto del trío tuvo lugar en 2008; desde 2002 el violinista Daniel Hope también participó en el conjunto.

Sería difícil elegir una de sus grabaciones, pero algo hay que hacer; dada mi tendencia a considerar a Beethoven como una especie de dios, voy a ir por ahí y he seleccionado el que tal vez sea el Trío más conocido del genio de Bonn, el Archiduque, en una grabación de 1962, por tanto, con la composición original del trío.




8.5.23

Beethoven: Sinfonía n.º 9 (4º movimiento - Klemperer)


El 7 de mayo de 1824, es decir, ayer hizo 199 años, se estrenó la Novena Sinfonía de Beethoven.  Fue en un concierto en el Kärnthnerthortheater de Viena que incluyó, además de su última sinfonía, la obertura La consagración de la casa Op. 124 y el Kyrie, el Credo y el Agnus Dei de la Missa solemnis. No está nada mal... Fue un éxito artístico de primer orden (desde el punto de vista económico no tanto), de modo que la ovación fue atronadora. Sin embargo, el compositor estaba ya sordo del todo, de modo que tuvo que ser una de las cantantes, Karoline Unger, quien tirase de su manga para que se volviera y respondiera al entusiasmo del público. La sinfonía es un gran atrevimiento, pues une la voz humana a una forma musical que hasta entonces era meramente instrumental, un acto que pronto tendrían en cuenta otros compositores, como Mendelssohn, que en 1840 estrenó su Segunda Sinfonía, Lobgesang, con una parte plenamente coral, Liszt, cuyas dos sinfonías (Dante y Fausto) incluyen la voz humana o Mahler, que ya en pleno tardorromanticismo compuso cuatro sinfonías con la participación de voces solistas y coros. Aquí os traigo el cuarto movimiento de la Novena, en una grabación histórica, la que hizo Otto Klemperer en 1964 con la Nueva Philharmonia, poco después de que Walter Legge intentase disolver el mítico conjunto que tantos registros históricos dejó en el sello EMI. Estas grabaciones, televisadas, fueron el puntal que el gran director aportó para la supervivencia de la orquesta. Que la disfrutéis.