Si en el ámbito germánico la familia Strauss es la cúspide en lo que hemos dado en llamar "música ligera", en Francia lo es Jacques Offenbach (el cual, curiosamente -como delata su apellido- fue asimismo de origen alemán: nació en Colonia en 1819). Autor de numerosas operetas, compositor de algunas de las melodías más célebres de la historia (piénsese en el Can-can), también quiso hacer su incursión en el campo de la música que hemos dado en llamar "seria" con sus también archiconocidos Cuentos de Hoffmann, ópera que dejó inconclusa a su muerte, en 1881. Lo que os traigo hoy es la obertura de otra de sus muchas operetas: La belle Hélène, que, con librero de Meilhac y Halévy (los mismos que escribieron el de Carmen para Bizet) se estrenó en el Théâtre des Varietés de París el 17 de diciembre de 1864.
25.8.14
18.8.14
Josef Strauss: "Delirien", Op. 212
No abandono la dinastía de los Strauss, imprescindible si estamos hablando de la música (¿mal?) llamada "ligera". Si bien la mayor parte de la fama se la llevó Johann hijo, varios de sus hermanos también fueron importantes compositores en este campo y uno de ellos, Josef, muerto prematuramente a los 43 años en 1870, incluso es considerado por algunos el más talentoso de todos, ya que su música en ocasiones era de "mayor profundidad" -en palabras de John Parry(*)- que la de su famoso hermano. Os traigo como muestra su vals Delirien, escrito para el baile de los médicos del año 1867 y cuyo comienzo es una especie de descripción sinfónica de la mala situación de la medicina en la época. La grabación procede del Concierto de Año Nuevo de 1973 y está dirigido por el mítico Wili Boskovsky.
(*) En su comentario escrito en el álbum de 6 CD con Valses, Polcas y Mazurcas de la familia Strauss (Decca 455 254-2)
(*) En su comentario escrito en el álbum de 6 CD con Valses, Polcas y Mazurcas de la familia Strauss (Decca 455 254-2)
11.8.14
Johann Strauss (hijo): "Die Fledermaus"
Con relación a esto de la "música ligera" o "para divertirse", me viene al pelo un texto que encuentro en la carpeta del último LP de vinilo que me compré, hace ya 25 años; su autor es Volker Scherliess y dice:
Pero vayamos a la música. Muchos vemos todos los unos de enero el Concierto de Año Nuevo de Viena (aunque esté de moda entre los esnobs decir que no, que lo odian, etc.) Es una tradición muy célebre; tal vez no lo es tanto otra: la representación en Noche Vieja, también en Viena (y en otros lugares) de la que acaso sea la más conocida opereta de Johann Strauss (hijo): El murciélago. Aquí os la traigo en una versión soberbia que incluye unos nombres que quitan el hipo: Janowitz, Windgassen, Wächter y, en el foso, Karl Böhm.
En la vida musical, en el sentido más corriente del término, se ha introducido una diferencia entre dos tipos de música que, aparentemente, se oponen radicalmente uno a otro: música ligera y música seria. En la primera categoría nos encontraríamos con la que sirve para divertir al oyente -desde el éxito popular que ayuda a distraerse después de una jornada de trabajo hasta la música de fondo que se escucha en compañía agradable, pasando por la música de baile o la que oímos constantemente en los lugares públicos; en resumen: toda aquella música que no requiere necesariamente una escucha atenta y consciente. Por música seria se entiende toda la que constituye un arte en su más amplia acepción, de la vanguardia contemporánea a los "organa" de Perotinus Magnus, incluyendo casi automáticamente toda la música de épocas anteriores a la nuestra. Incluso las obras barrocas o clásicas que en su tiempo no tuvieron otro fin que el de divertir al público constituyen hoy para nosotros obras "serias", documentos de un gran valor artístico. Es casi imposible decir en qué momento se produjo esta separación (el concepto romántico-idealista de la obra musical tuvo sin duda un papel decisivo en ello), pero es cierto que en muchas ocasiones dicha separación se realiza de manera arbitraria y que se aleja de su significado original.Herr Scherliess se refería en su texto a la Kleine Nachtmusik y a la Serenata Posthorn de Mozart, obras sin duda pensadas para divertir a su público y, por tanto, encuadrables en la "música ligera". Pero claro, si comparamos esto con lo que hoy en día sería equiparable (por ejemplo, las diversas "canciones del verano"), tal vez no tendríamos las mismas dudas que el autor.
Pero vayamos a la música. Muchos vemos todos los unos de enero el Concierto de Año Nuevo de Viena (aunque esté de moda entre los esnobs decir que no, que lo odian, etc.) Es una tradición muy célebre; tal vez no lo es tanto otra: la representación en Noche Vieja, también en Viena (y en otros lugares) de la que acaso sea la más conocida opereta de Johann Strauss (hijo): El murciélago. Aquí os la traigo en una versión soberbia que incluye unos nombres que quitan el hipo: Janowitz, Windgassen, Wächter y, en el foso, Karl Böhm.
4.8.14
Mozart: "Eine musikalischer Spass" KV 522
Agosto es el mes en que todo parece ir más lento: la gente se va de vacaciones y la tensión habitual parece relajarse. Creo que esto no es más que un tópico, pero está tan arraigado que lo daremos por válido. Por eso voy a dedicar las entradas de este mes a música ligerita, música que se hizo para divertir y no para suscitar cuestiones metafísicas a sus oyentes. Empecemos bien, con Mozart, con su "Broma musical" escrita en 1787 para reírse de los músicos de tercera categoría que se las daban de virtuosos. Trompas desafinadas, violines que quieren subir tan alto que rompen sus cuerdas y unos últimos compases que podría haber firmado cualquier discípulo de Webern. A disfrutar.
28.7.14
Zemlinsky: "Sinfonía Lírica" Op. 18
Acabo este pequeño homenaje a Zemlinsky en este mes de julio con la que seguramente es su obra más conocida: la Lyrische Symphonie, escrita en 1922 y que consiste en la puesta en música de siete poemas de Rabindranath Tagore que se enlazan entre sí por medio de una serie de interludios. Es inevitable trazar un paralelismo con La canción de la Tierra de Mahler por la forma de la obra (un ciclo sinfónico de canciones o una sinfonía para voces solistas y orquesta, con alternancia de voz masculina y femenina y con poemas de origen oriental). Sin embargo, Zemlinsky confiere a su obra un carácter mucho más unitario, lo que hace que se convierta casi en una sinfonía en un movimiento. Alban Berg, conspicuo admirador de Zemlinsky, tuvo mucha estima a esta sinfonía, tanto como para tomar prestado su título para su propia Suite lírica, en cuyo Adagio appassionato hace una cita literal del tercer movimiento de la obra de Zemlinsky.
24.7.14
Zemlinsky: "Hochzeitgesang" (Canto nupcial)
Si bien Anton, el padre de Zemlinsky, era de origen católico, se convirtió en 1870 al judaísmo para casarse con Clara, nacida en Sarajevo en el seno de una familia sefardita. De joven, Alexander fue asiduo de la sinagoga y allí interpretó música; de toda su producción solo se conserva una pieza basada en textos litúrgicos judíos, es esta breve canción nupcial ("Baruch aba, mi adir"), que data de 1896. Es un enlace de Spotify, ya que no la he encontrado en Youtube:
Lothar Blum/Mülheimer Kantorei/Romano Giefer/Gürzenich-Orchester Kölner Philharmoniker/James Conlon – Hochzeitsgesang ("Baruch aba, mir adir") · für Tenor solo, Chor und Orgel
Lothar Blum/Mülheimer Kantorei/Romano Giefer/Gürzenich-Orchester Kölner Philharmoniker/James Conlon – Hochzeitsgesang ("Baruch aba, mir adir") · für Tenor solo, Chor und Orgel
23.7.14
Zemlinsky: "Der Zwerg"
En la entrada anterior hablé del fuerte desengaño amoroso sufrido por Zemlinsky cuando Alma Schindler le dejó por Mahler. Fue un golpe del que tal vez nunca se pudo recuperar. Tras la muerte de Mahler, Zemlinsky buscó una catarsis en la composición de grandes obras que contuviesen la "tragedia de un hombre feo", tal y como le pidió al compositor y libretista Franz Schreker en 1912. Finalmente Zemlinsky no llegó a componer nada sobre lo escrito por Schreker, pero en años posteriores logró su objetivo poniendo música a dos piezas de Oscar Wilde: el resultado fueron las óperas Una tragedia florentina (1915-16) y Der Zwerg ("El enano"), que es la que hoy os traigo, basada en el relato The Birthday of the Infanta. Según el adaptador del libreto, Georg Klaren, se trataba de
(P. D.- Dejé programado este mensaje para que apareciese el lunes 14 de julio, pero no ha funcionado. Más vale tarde que nunca. Y lo mismo va a valer para el próximo, que tendría que haber aparecido el día 21.)
La historia de un individuo que no sabe que es diferente de aquellos que le rodean. Es destruido por una mujer que, en lugar de penetrar en las profundidades de su alma, simplemente juega con él.Para recalcar aún más el carácter autobiográfico de la obra, Zemlinsky y Klaren hacen que el enano, que en el cuento de Wilde es un semisalvaje hijo de un carbonero de un bosque vecino, tenga un supuesto carácter noble y origen oriental (alusión al "von" que, sin tener derecho a ello, el padre del compositor antepuso a su apellido y también a los ancestros turco-sefardíes de su madre). La obra, escrita entre 1920 y 1921, se estrenó en Colonia el 28 de mayo de 1922 y tuvo algunas representaciones en años posteriores, pero no se redescubrió hasta 1980, llena de cortes y correcciones. No fue hasta la grabación realizada por James Conlon en 1996 cuando se pudo volver a oír la versión original, que es la que os traigo.
(P. D.- Dejé programado este mensaje para que apareciese el lunes 14 de julio, pero no ha funcionado. Más vale tarde que nunca. Y lo mismo va a valer para el próximo, que tendría que haber aparecido el día 21.)
8.7.14
Zemlinsky: Die Seejungfrau ("La sirena")
1996 señala el 125º aniversario del nacimiento de Zemlinsky. En Colonia, donde se estrenó [la ópera] Der Zwerg en 1922, hemos iniciado una importante retrospectiva de sus obras. En Alemania y Austria Zemlinsky ha disfrutado de un resurgimiento en los últimos 20 años, pero sus obras aún no son suficientemente conocidas en el resto de Europa, América y Oriente. Estoy convencido de que ha llegado el momento en el que, en unos cuantos años, un público amplio y entusiasta conocerá y estimará su música.Lo anterior lo escribió hace 18 años James Conlon, director estadounidense hoy titular de la Ópera de Los Ángeles y entonces al frente de la Orquesta Filarmónica Gürzenich de Colonia, y me temo que no son unas frases demasiado proféticas. Alexander von Zemlinsky aún sigue siendo un desconocido para el gran público. Nacido en Viena en 1871, de ascendencia eslovaca y judeo-sefardita, fue amigo, maestro e incluso cuñado de Schoenberg, a quien, sin embargo, no acompañó en su viaje sin retorno a la atonalidad. En su tiempo fue considerado uno de los mejores directores de orquesta y ocupó puestos en Viena, Praga y Berlín. Con el advenimiento del nazismo hubo de huir primero a Viena y luego a Estados Unidos, donde muríó olvidado en 1942. Su música, tardorromántica, es enormemente disfrutable y por ello le voy a dedicar las entradas de este mes de julio. La primera obra que os traigo está relacionada con un fracaso amoroso. Zemlinsky, bajito y feo, poco tenía que ofrecer al menos en apariencia; cierta dama, al verle dirigir en febrero de 1900 en Viena, escribió en su diario: "El hombre forma la figura más cómica imaginable - una caricatura, apocado y corto, con ojos saltones." Esta joven dama, que respondía al nombre de Alma Schindler, le conoció a las pocas semanas y, a pesar de esa primera opinión, pronto se convirtió en su alumna de composición musical y después en su apasionada amante y en su principal fuente de inspiración. Pero en noviembre de 1901 se cruzó en su camino un tal Gustav Mahler y el flechazo hubo de ser instantáneo; al mes siguiente la prensa anunció el compromiso matrimonial de Alma y Gustav. El golpe fue brutal para Zemlinsky; de un plumazo se quedó sin amante y sin musa. La consecuencia fue esta obra, basada en el célebre cuento de Hans Christian Andersen, que escribió entre 1902 y 1903, en la que intentó reflejar sus sentimientos de desesperación. Os la traigo en la versión de otro director que procuró dar un impulso a la obra de este músico, Riccardo Chailly.
30.6.14
Beethoven: Trío para piano en si bemol mayor Op. 97 "Archiduque"
Y, como no podía ser de otra manera, termino este mes dedicado al trío para piano, violín y violonchelo con la obra culminante para este conjunto de Beethoven, el Trío Archiduque, escrito en 1811. Beethoven dio gran importancia a esta formación de cámara: no en vano, las primeras obras que consideró dignas de llevar un número de opus fueron tres tríos compuestos en sus primeros años de Viena y que pensó le darían un nombre como compositor y no simplemente como virtuoso del piano. Aquí tenéis este trío interpretado por uno de los más célebres conjuntos de cámara de todos los tiempos, el Trío Beaux Arts.
23.6.14
Ravel: Trío para piano en la menor
Del Trío de Ravel se suele decir algo semejante al de Chaikovsky: también es una obra para que la toquen grandes solistas antes que conjuntos estables. Por eso os lo traigo en una grabación histórica (1954) de esta pieza escrita en 1914 en la que destaca el nombre del gran pianista francés de origen lituano Vlado Perlemuter.
16.6.14
Chaikovsky: Trío en la menor Op. 50
Del peculiar trío para piano, violín y violonchelo de Chaikovsky se suele decir que es más para un trío de grandes solistas que para un conjunto habitual de cámara. Una muestra clara puede ser la de la versión que os traigo, protagonizada nada menos que por Rubinstein, Heifetz y Piatigorsky. Hay un curioso chascarrillo relacionado con este trío de estrellas que dio varios conciertos por Estados Unidos a finales de los años 40 del siglo pasado. Siempre se anunciaban los nombres así: Rubinstein, Heifetz y Piatigorsky. Herido el ego del gran violinista por ello, se quejó e indicó que en alguna ocasión se podría variar el orden, a lo que D. Arthur contestó: "Los nombres se indican así por tradición: piano, violín y violonchelo; de modo que si Dios tocase el violín, se habría de anunciar a Rubinstein, Dios y Piatigorsky."
9.6.14
Schubert: Trío en si bemol mayor D. 898
Siguiendo con los tríos para piano, violín y violonchelo, llega el turno de Franz Schubert. Muy conocido por sus lieder, ya sea independientes o en sus geniales ciclos como Winterreise, tal vez también por sus dos últimas sinfonías, la Inacabada y la Grande, Schubert dejó asimismo un importante legado en la música de cámara, con numerosos cuartetos, y sus celebérrimos Octeto para viento y cuerda y Quinteto para piano y cuerda La trucha. También escribió tríos para cuerda y para piano y cuerda; en concreto, para esta última combinación, compuso dos tríos completos y dos fragmentos, uno muy temprano (1812) conocido como "Sonata" y un Notturno que data de la misma época de las dos obras completas, esto es, 1827-28. Os traigo hoy el primero de los dos tríos, el que está en si bemol mayor y lleva el número de catálogo 898. Los intérpretes son de garantía: Istomin, Stern y Rose.
2.6.14
Saint-Saëns: Trío para piano, violín y violonchelo nº 1 en fa mayor Op. 18
En la música de cámara, el trío formado por un piano, un violín y un violonchelo es tal vez el conjunto más importante detrás del cuarteto de cuerda. Muchos grandes compositores han dejado su impronta en esta formación y, aprovechando que recientemente una amiga se ha convertido en miembro del más renombrado trío de piano y cuerda de España, voy a dedicar, en su honor, este mes a composiciones de este tipo que me gustan especialmente. Empezaré con el primero de los dos que escribió mi admirado Saint-Saëns, una verdadera delicia, que data de 1863. Y los intérpretes son de los que quitan el hipo.
26.5.14
Beethoven: Sonata "Hammerklavier" (Arrau)
El lunes pasado fue de alegrías, este no tanto. Otra vez nos quedamos a las puertas... Pero volveremos. Ayer le comenté a un amigo que había acudido a Beethoven y a Arrau para levantar el ánimo y hoy lo voy a compartir aquí. La más importante sonata para piano de Beethoven en una gran interpretación. A disfrutarla.
19.5.14
Schumann: Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor Op. 97, "Renana"
Ya me salté la semana pasada... Y hoy llevaba el mismo camino, pero hasta las 12 de la noche sigue siendo lunes, así que estamos a tiempo. Ha sido un fin de semana de grandes alegrías, ya que 18 años después, mi Atleti se ha vuelto a proclamar campeón de una Liga que incluye al Madrid y al Barça (y al campeón de la Europa League, el Sevilla). No sé cuántos equipos de Europa serían capaces de algo semejante. Por eso lo que os traigo hoy es una música que, siempre que escucho los primeros compases de su movimiento inicial, me suscita el pensamiento de que fue compuesta por un hombre plenamente feliz. Se trata de la Sinfonía Renana, aquí interpretada por el genio Klemperer.
5.5.14
Beethoven: Sonata para violín y piano nº 9 en la mayor Op. 47 "Kreutzer"
Los lunes son, de por sí, días terribles, pero si además se une que es un lunes que sigue a un largo puente, hay que ser una especie de héroe para aguantarlo. Y de ahí me ha venido la idea de traer hoy por aquí una de las obras más significativas del que algunos dieron en llamar "periodo heroico" de Beethoven, la sonata para violín y piano que escribió entre 1802 y 1803 y que dedicó al virtuoso francés Rodolphe Kreutzer (cuyo nombre lleva inmerecidamente la pieza, ya que no hizo el menor caso de ella y casi con total seguridad jamás la interpretó). Otro célebre violinista, el mulato George Bridgetower, primer destinatario de la dedicatoria, estrenó la sonata junto al propio Beethoven el 24 de mayo de 1803. La versión que os propongo tampoco es moco de pavo, el mítico tándem Oistrakh-Oborin.
28.4.14
Falla: "En el Generalife"
Tras un receso debido a unas breves vacaciones, volvemos a la carga. En el aludido receso he tenido la oportunidad de volver a Granada y, por tanto, de realizar mi tercera visita a la Alhambra. A pesar de que ahora hay muchas más restricciones (mi anterior estancia se remonta a 1983) y los visitantes tienen muy poca libertad para disfrutar de aquella maravilla del arte nazarí, su capacidad de evocación y de asombrar a quien la contempla sigue intacta. Ese poder también tuvo su influjo sobre Manuel de Falla, que dedicó la primera de las tres partes de sus Noches en los jardines de España al palacio veraniego de los reyes de Granada, el Generalife. Aquí la tenéis protagonizada por una de nuestras pianistas más universales, Alicia de Larrocha.
7.4.14
Mendelssohn: Sinfonía nº 3 en la menor "Escocesa"
Quizá ya haya dicho por aquí el motivo por el que creo que se infravalora a Mendelssohn, por el que se le considera "un número uno, pero de la segunda fila". Su vida carece por completo de los tintes novelescos que parece han de perseguir a los verdaderos genios. No pasó hambre ni privaciones, no participó en ninguna revolución, no padeció las consecuencias de ninguna guerra... Lo único que cumple para tener ese halo de leyenda fue su prematura muerte, a los 38 años de edad. Pertenecía a una familia culta (el célebre filósofo Moses Mendelssohn fue abuelo suyo) y acomodada, convertida al protestantismo, parte de la alta burguesía. Tuvo una refinada educación y se relacionó con lo más florido de la cultura alemana de la época, Goethe incluido. Sus obras tienen una rara perfección y, aunque no se puede decir que fuese un revolucionario musical, creo que se merecería estar entre las cumbres de la música germánica de la primera mitad del siglo XIX. Hoy os traigo un ejemplo de esa perfección, su Tercera Sinfonía, conocida como Sinfonía Escocesa.
31.3.14
Dvorák: Sinfonía nº 9 en mi menor "Nuevo Mundo" (primer movimiento) - Giulini
Otra de las muchas conmemoraciones de este año es el centenario del gran director italiano Carlo Maria Giulini. Para mi pequeño homenaje he hecho una búsqueda que no es casual y ha sido infructuosa. Digo que no es casual porque mi primer disco de música de la llamada clásica fue un regalo que me hicieron allá por 1978 y era una grabación de la Novena Sinfonía de Dvorák interpretada por la Sinfónica de Chicago y dirigida por Giulini. Por aquella época esta obra era ya celebérrima, entre otras cosas porque ponía música al anuncio de un extinto banco público. Y digo que ha sido infructuosa porque no he encontrado esa versión en YouTube. Mas, a falta de Chicago, buena es la Philharmonia, y la interpretación que os traigo, también dirigida por Giulini, se debe a esa magnífica orquesta londinense.
24.3.14
Busoni: "Sonatina seconda" para piano
Ferruccio Busoni es un músico peculiar por diversos motivos. Aunque nació en Italia, vivió en Alemania casi toda su vida y en su música muy pocos rasgos se pueden vislumbrar de su origen meridional. Por otra parte, si bien como teórico alentó las vanguardias, él poco se salió de lo que se podrían considerar los límites tradicionales de la tonalidad. Fue, además, un pianista virtuoso y transcribió numerosas obras de Bach. La obra que os presento hoy está considerada por algunos como una de las más avanzadas que escribió; se trata de la breve Sonatina seconda, que data del año 1912.
17.3.14
Saint-Saëns: Sexteto del Salmo XVIII Op, 42
Siempre que puedo, reivindico a mi admiradísimo Camille Saint-Saëns, un compositor tachado casi siempre de académico, conservador y otras lindezas. Sin embargo, en su amplia producción se pueden encontrar muchas maravillas, algunas muy conocidas y otras no tanto, como este Salmo XVIII, escrito entre 1865 y 1873, que muestra la rara sensibilidad que tenía un músico declaradamente ateo para tratar lo religioso.
3.3.14
Lohengrin: "In fernem Land" (W. Windgassen)
Este año de 2014 se cumplirá también el centenario del nacimiento de Wolfgang Windgassen, gran intérprete wagneriano. Quizá no colme la satisfacción de los operistas más estrictos, pero de él llegó a decir Wieland Wagner que si alguna vez, por el motivo que fuere, no podía cantar, él casi se tendría que ver obligado a colgar en Bayreuth el cartel de "Festpielhaus cerrada por falta de Heldentenor". Aquí os lo dejo en un pasaje de Lohengrin.
24.2.14
Gluck: "Che puro ciel", de "Orfeo ed Euridice"
Este año de 2014 se conmemora también el tricentenario de un músico que revolucionó la ópera, que hizo que el género saliese del Barroco y entrase en el Clasicismo, Christoph Willibald Gluck. Tal vez su obra más famosa sea Orfeo y Eurídice, la que marcó el punto de inflexión en la historia de la ópera (curiosamente, el mismo asunto que otro de los títulos capitales del género, el Orfeo de Monteverdi). Os dejo uno de mis pasajes favoritos, en su versión italiana.
10.2.14
Leclair: Concierto para violín Op. 7 nº 3
Jean-Marie Leclair, a quien se considera creador de la escuela violinística francesa, murió el mismo año que Rameau, esto es, 1764, pero a diferencia del de Dijon no lo hizo de viejo, sino asesinado, seguramente por un sobrino, que jamás fue llevado a juicio por ello. Leclair logró con éxito amoldar el estilo italiano al gusto francés y lograr una síntesis de ambos. Esto se puede ver claramente en sus conciertos para violín, uno de los cuales os traigo hoy por aquí.
3.2.14
Rameau: Suite de "Les Boréades"
Este año se cumplen 250 de la muerte de uno de los grandes nombres de la ópera barroca francesa: Jean-Philippe Rameau. Llegó tarde al medio (su primera ópera la compuso en 1733, con cincuenta años de edad) pero su huella fue indeleble en él. Su larga vida le permitió que su última ópera, Les Boréades, fuese contemporánea de las primeras sinfonías y cuartetos de Haydn y de los primeros intentos en la composición de un Mozart que ya era un genio de niño. Aquí tenéis la suite de esta ópera, escrita en 1763 y que, aunque se llegó a ensayar, no se interpretó en vida de su autor.
27.1.14
Richard Strauss: Concierto para trompa nº 2
Con tan solo 19 años, Richard Strauss escribió un primer concierto para trompa, el instrumento que tocaba su padre en la orquesta del rey de Baviera y por el que sentía un aprecio especial (por el instrumento; supongo que también lo sentía por su padre...) Casi sesenta años después, en plena segunda guerra mundial y culminado su ciclo operístico con Capriccio, el compositor volvió a la música instrumental, casi abandonada por él desde hacía casi 30 años, con un segundo concierto con el que se podría decir que comienzan esas piezas orquestales y concertantes tan características de su última época (Metamorfosis, el Concierto para oboe, el Concertino-dúo para clarinete y fagot...)
20.1.14
Richard Strauss: Vals de "Schlagobers"
A Richard Strauss se le reprocharon muchas cosas a lo largo de su vida, unas con más razón que otras. Los que vieron en él un paladín de la modernidad tras los estrenos de sus óperas Salome y Elektra se llevaron un buen chasco al ver que dejaba de lado ese camino en su siguiente obra, la comedia El caballero de la rosa, muy lejos del expresionismo de sus predecesoras y repleta de valses y otras supuestas frivolidades. Otros dijeron que sus Cuatro últimas canciones se habían escrito con 50 años de retraso. Eso por no hablar de su egolatría (llegó a escribir una Sinfonia Domestica que describía su vida diaria; en Una vida de héroe relata su quehacer profesional y su lucha -victoriosa- con los críticos, e incluso compuso una ópera, Intermezzo, basada en un problema conyugal propio), su equívoca relación con el nazismo... Otra de sus boutades fue estrenar un ballet en el que sus protagonistas son pastelitos y otras delicatessen que cobran vida, precisamente en la época de entreguerras, cuando más penurias y hambre estaba pasando la gente, especialmente en Viena, donde se presentó el 9 de mayo de 1924. He aquí el vals de esta obra poco conocida del bávaro.
13.1.14
Richard Strauss: Concierto para oboe y pequeña orquesta
Tras un breve descanso navideño, empezamos el año con música de un compositor sobre el que sin duda se va a hablar mucho en 2014 dado que se cumplen 150 años de su nacimiento: Richard Strauss. Y lo quiero hacer con una obra de su última época, el delicioso Concierto para oboe y pequeña orquesta.
Evidentemente, este aniversario (que se celebrará el 11 de junio) será uno de los que más marcará este año, pero también hay otros "números redondos" que deberían mencionarse:
Enero
Evidentemente, este aniversario (que se celebrará el 11 de junio) será uno de los que más marcará este año, pero también hay otros "números redondos" que deberían mencionarse:
Enero
- El 24 se cumplirán 75 años de la muerte en Cuernavaca (México) de Manuel Penella, autor de El gato montés.
Marzo
- El 8 se cumplirán 300 años del nacimiento en Weimar de Carl Philipp Emmanuel Bach, que en tiempos llegó a ser más famoso que su padre.
Abril
- El 8 se cumplirán 125 años del nacimiento en Chester del director Sir Adrian Boult.
Mayo
- El 9 se cumplirán 100 años del nacimiento en Barletta del director Carlo Maria Giulini
- El 18 se cumplirán 100 años del nacimiento en Plovdiv del gran bajo Boris Christoff
Junio
- El 26 se cumplirán 100 años del nacimiento en Annemesse (Alta Saboya) del gran tenor wagneriano Wolfgang Windgassen.
- El 29 se cumplirán 100 años del nacimiento en Býchory del director Rafael Kubelik
Julio
- El 1 se cumplirán 50 años de la muerte en Hancock, Maine, del director Pierre Monteux
- El 2 se cumplirán 300 años del nacimiento en Ersbach de Christoph Wilibald Gluck, artífice de una de las más importantes reformas de la ópera como género musical.
- El 3 cumplirá 75 años la gran mezzosoprano berlinesa Brigitte Fassbaender
- El 16 se cumplirán 25 años de la muerte en Anif de Herbert von Karajan, tal vez el más célebre director de orquesta de la historia.
- El 22 se cumplirán 25 años de la muerte en Jiva del gran bajo finlandés Marti Talvela.
Agosto
- El 1 se cumplirán 25 años de la muerte en Londres del pianista John Ogdon.
- El 9 se cumplirán 100 años del nacimiento en Budapest del director Ferenc Fricsay.
Septiembre
- El 12 se cumplirán 250 años de la muerte en París de Jean-Philippe Rameau, uno de los grandes de la ópera barroca francesa.
- El 13 hubiese cumplido 75 años la malograda mezzosoprano estadounidense (nacida en Los Ángeles) Arlene Augér.
Octubre
- El 10 se cumplirán 250 años de la muerte en París de Jean Marie Leclair.
Noviembre
- El 5 se cumplirán 25 años de la muerte en Nueva York. del pianista estadounidense de origen ucraniano Vladimir Horowitz.
- El 12 hubiera cumplido 75 años la malograda soprano austriaca de origen eslovaco (nacida en Uhorska) Lucia Popp.
23.12.13
Feliz Navidad, con Honegger (Une cantate de Noël)
Quienes tengáis la paciencia de seguir esta bitácora musical, posiblemente sabréis que mi pieza favorita relacionada con estas fechas tan especiales es la Cantata de Navidad de Arthur Honegger. Con esta bella música, sin más, os deseo una muy feliz Navidad a la vez que os agradezco que estéis ahí..
16.12.13
Feliz cumpleaños, Don Ludwig
Beethoven nació en el segundo piso de la vivienda en la que en ese momento moraba el matrimonio, la llamada casa Graus, en el número 515 de la Bonngasse, donde actualmente se halla la Beethovenhaus. No se sabe la fecha exacta del nacimiento; sí del bautizo, que tuvo lugar en la parroquia de San Remigio el 17 de diciembre de 1770. Figuran como padrinos el abuelo Ludwig y Gertrud Müllers dicta Baums, la esposa del vecino de al lado, Johann Baums, que trabajaba en la bodega del elector.Así, con una cita de mi inédita Vida de Ludwig van Beethoven (que solo conocen algunos amigos) comienzo la entrada correspondiente al 16 de diciembre, el día en que seguramente hemos de conmemorar el nacimiento del Genio de los Genios, dada la costumbre de las zonas católicas de cristianar a los recién nacidos sin demora. Así que es muy probable que el 16 de diciembre de 1770 viniera al mundo Ludwig van Beethoven. No podía, yo que soy un admirador incondicional, sino homenajearle en este humilde rincón de la blogosfera. Y por ello he aquí una selección de lo mejorcito de su producción (que ya es mucho decir).
9.12.13
Michel Legrand: Música para "El verano de Picasso"
En 1969 se rodó una película titulada The Picasso Summer, basada en un relato de Ray Bradbury. No tuvo demasiada suerte y ni siquiera se llegó a estrenar en cines. Hace muchísimo tiempo la pusieron por televisión y la vi. Prácticamente no recuerdo nada de ella, pero lo que sí que me dejó una huella imborrable fue su extraordinaria banda sonora, firmada por Michel Legrand, autor de más de 200 partituras de este tipo y ganador de tres premios Oscar. Advertencia: la música es tan pegadiza que puede meterse en el cerebro y salir difícilmente. En mi caso estuvo latente durante lustros hasta que la volví a escuchar gracias a Youtube y me la volví a encontrar intacta...
2.12.13
Verdi: Himno de las Naciones y un pequeño homenaje a Maria Callas
Está acabando el año Verdi y no puedo dejar de rendir tributo al gran operista italiano del siglo XIX; lo voy a hacer con una obra muy poco conocida, el Himno de las Naciones, en el cual homenajea a Francia, Inglaterra y a su propio país, Italia. En diciembre de 1943 Arturo Toscanini lo interpretó en una emisión que fue radiada a todo el país. Como símbolo de la unión de estas naciones, junto a la URSS y a los Estados Unidos, en la lucha contra la Alemania de Hitler, el gran director italiano añadió una coda de su propia cosecha con los himnos de esos dos países. Por entonces, el himno nacional de la URSS era La Internacional, por lo cual su célebre melodía se hubo de escuchar en todos los hogares americanos, pero llegó la guerra fría y en la filmación que en principio se difundió de esa emisión radiofónica se eliminó ese pasaje y directamente se iba al himno estadounidense. He aquí la versión censurada:
Y he aquí la segunda parte de la versión no censurada (desde 7:46) se escucha La Internacional.
Ya que he puesto dos vídeos en esta entrada, no creo que pase nada por añadir un tercero. Hoy hubiese cumplido 90 años uno de los grandes nombres de la lírica universal, Maria Callas, que también fue una gran intérprete de Verdi; aquí la tenéis en el "O patria mia" de Aida
Y he aquí la segunda parte de la versión no censurada (desde 7:46) se escucha La Internacional.
Ya que he puesto dos vídeos en esta entrada, no creo que pase nada por añadir un tercero. Hoy hubiese cumplido 90 años uno de los grandes nombres de la lírica universal, Maria Callas, que también fue una gran intérprete de Verdi; aquí la tenéis en el "O patria mia" de Aida
25.11.13
Hindemith: Concierto para orquesta Op. 38
Hindemith tuvo serios problemas con los nazis: su esposa era de origen judío. Por tanto, su música fue proscrita por el régimen. Wilhelm Furtwängler, sin embargo, se empecinó en interpretarla, lo cual también le supuso un serio roce con Hitler y sus secuaces. También estrenó algunas de las piezas de Hindemith e interpretó en bastantes ocasiones su música. Para terminar este pequeño homenaje al músico alemán en su cincuentenario, traigo hoy su Concierto para orquesta, interpretado precisamente por Furtwängler.
19.11.13
Hindemith: Kammermusik nº 6 (Concierto para viola d'amore y orquesta de cámara)
Hindemith escribió siete piezas a las que tituló "Kammermusik", la mayoría de las cuales son en realidad pequeños conciertos para diferentes instrumentos solistas y orquesta de cámara. En la número 6, compuesta en 1927, la que hoy os traigo, resucitó a la viola d'amore, un instrumento que estaba en desuso desde el siglo XVIII.
12.11.13
Hindemith: Sonata para piano nº 3
Con un día y medio de retraso sobre lo habitual, que son los lunes, prosigo con mi pequeño homenaje a Paul Hindemith en el 50º aniversario de su muerte con una de sus obras menos frecuentadas (la verdad es que este título dudosamente honorífico tiene muchas novias, ya que su música en general, con muy pocas excepciones, no es que sea precisamente muy frecuentada) en la interpretación de un sorprendente defensor, Glenn Gould, que ya incluyó esta sonata en su primera actuación en la radio canadiense, en diciembre de 1950. La obra había sido compuesta solo catorce años antes, en 1936.
4.11.13
Hindemith: Der Schwanendreher
Cerca ya de acabar este 2013, año en el que se ha hablado mucho de compositores como Verdi, Wagner o Britten (de los que se cumplían sus centenarios), quisiera acordarme de Paul Hindemith, de quien también se conmemora el 50º aniversario de su muerte (en concreto el 28 de diciembre) y que ha pasado bastante desapercibido. Así que voy a dedicar noviembre a este compositor, a veces difícil, a veces no tanto, pero del que sin duda no huirían aquellos que entran en pánico cuando se trata de música del siglo XX. Empecemos con un concierto para el instrumento del que Hindemith fue un consumado virtuoso: la viola. Se trata de Der Schwanendreher (que se podría traducir como "el girador de cisnes", esto es, aquel pinche de cocina que giraba el instrumento en el que se había espetado un cisne sobre el fuego para asarlo, muy típico del Medievo), obra de 1935 construida sobre antiguas canciones populares.
28.10.13
Reger: Quinteto para clarinete en la mayor Op. 146
Acaba ya este octubre que de otoñal ha tenido poco y concluye asimismo esta serie de quintetos para clarinete y cuerda que os he traído. Y qué mejor final que la obra que compuso en 1915 Max Reger, una de las últimas que escribió, en su llamado "estilo libre de Jena", mucho más sereno y reposado que el de las ásperas obras de cámara que le supusieron tanta fama como desprecio de la crítica académica.
21.10.13
Brahms: Quinteto para clarinete en si menor, Op. 115
Al final de su carrera creadora (muy tópico sería decir eso de "en el otoño de su vida", lo cual además no procedería, ya que murió antes de tiempo), dedicó Brahms magníficas obras al instrumento al que llamaba Fraülein Klarinette, es decir, "señorita Clarinete": un trío, dos sonatas y su Quinteto en si menor, escrito en 1891, que es lo que viene a continuación.
14.10.13
Weber: Quinteto para clarinete y cuerda en si bemol mayor Op. 34
Carl Maria von Weber, más conocido por sus óperas y, especialmente, por su trascendental Freischütz, también escribió bastante música instrumental. El clarinete estaba entre sus instrumentos predilectos, a juzgar por el notable conjunto de piezas de su catálogo que lo tienen como protagonista. Tal vez la obra más conocida sea este quinteto en si bemol mayor, con el que continuo la serie del mes de octubre. A disfrutarlo.
7.10.13
Mozart: Quinteto para clarinete y cuerda en la mayor KV 581
Llegó el otoño y voy a caer en un tópico: el del clarinete como instrumento que evoca ambientes de esta estación del año. Tal vez su tono un tanto melancólico recuerde esos cielos grises, esas tardes de lluvia contempladas desde el refugio del cristal de una ventana, esos paseos sobre la hojarasca junto al ser amado, etc. Así que este mes de octubre va a estar dedicado al clarinete, siempre acompañado por un cuarteto de cuerda; traeré cuatro célebres piezas de cuatro compositores que tuvieron alta estima por este instrumento, que empezó a utilizarse en los primeros años del siglo XVIII. El orden será cronológico: empezaré con Mozart y su quinteto, escrito en el año 1789.
30.9.13
Bach: Suite para violonchelo solo nº 1 en sol mayor BWV 1007
Acaba septiembre y, por tanto, cierro este espacio dedicado a las obras de Bach para instrumentos sin acompañamiento, con una de sus piezas que más me gusta y que siempre que escucho me pone los pelos de punta. Se trata de la primera de las seis suites para violonchelo solo que escribió entre 1720 y 1724, interpretada por quien las sacó del injusto olvido que padecían: Pau Casals.
23.9.13
Bach: Partita para violín solo nº 3, BWV 1006
Seguimos con una de las más célebres obras para violín solo de las que escribió Bach y de la historia: su primer movimiento es profusamente utilizado por los violinistas como prueba o calentamiento. Esta pieza forma parte de las tres sonatas y tres partitas para este instrumento que compuso Bach en 1720.
16.9.13
Bach: Preludio y fuga en do mayor BWV 846 ("El clave bien temperado I")
Otro instrumento solista en el que hay mucho para elegir en la producción de Bach es el clave. Sin dudarlo mucho, me quedo con este primer preludio y esta primera fuga de su monumental obra El clave bien temperado, una de las músicas que lleva el Voyager en su periplo más allá del Sistema Solar y que también, para los que tenemos unos añitos y disfrutamos en su día del Spectrum de Sinclair y sus juegos nos trae a la mente uno de los más míticos: el Sabre Wulf, que empezaba precisamente con esa musiquilla. ¿Os acordáis?
9.9.13
Bach: preludio coral "Wachet auf, ruft uns die Stimme" BWV 645
Dentro de este mes que dedico a las obras de Bach para instrumentos solos, hoy toca una pieza para órgano, sin duda uno de los instrumentos favoritos del compositor, para el que escribió una obra abundante y magnífica. Es un breve preludio coral que está entre mis obras favoritas del genio de Eisenach y de toda la historia de la música. Da gusto ver cómo lo interpreta Ton Koopman.
2.9.13
Bach: Partita para flauta sola en la menor BWV 1013
Ya llegó septiembre y con él, la vuelta a esa rutina que llamamos "normalidad", el comienzo del curso y demás tópicos. No me sustraeré a ello, ya quisiera, así que vuelvo a esa costumbre de dedicar el mes a algo en concreto. Y se me ha ocurrido hacerlo a las composiciones que escribió Bach para instrumentos sin acompañamiento. Empezaré por su partita para flauta sola en la menor, escrita c. 1718-23.
26.8.13
Debussy: "Clair de lune" (Suite Bergamasque)
La semana pasada Google nos regaló uno de sus bonitos "doodles", esta vez conmemorando el nacimiento de Claude Debussy. Al evocador paseo nocturno le acompañaba una versión algo mutilada del bellísimo Clair de lune que hoy pongo aquí completo para, cumpliendo con la misión de esta bitácora, empezar bien la semana.
19.8.13
Schumann: Sinfonía nº 3 en mi bemol mayor "Renana"
Tras un breve receso estival, volvemos a la carga. Y para que se haga menos pesado el retorno al trabajo después de las vacaciones, mejor poner una música de esas que levanta el ánimo. Por eso he pensado en esta sinfonía "Renana" de Schumann, cuyo primer movimiento suelo definir como el reflejo de lo que siente un hombre feliz. A disfrutar y feliz vuelta al cole a quienes se hayan incorporado hoy.
29.7.13
Richard Strauss: Sinfonía Alpina (Tormenta)
Acabo este mes dedicado a las tormentas musicales con una de las más formidables que se hayan escrito: la que incluyó Richard Strauss en esa descripción de una excursión por la montaña que tituló Sinfonía Alpina. En esta versión la tremenda tempestad empieza en 37:44.
22.7.13
Verdi: Tempestad ("Rigoletto")
Verdi también introdujo una tempestad (en la que participa un coro "a bocca chiusa") que acompaña la ominosa escena en la que Maddalena y el Duque pelan la pava mientras son observados por Rigoletto, sediento de venganza, Sparafucile, el ejecutor de la misma y Gilda, que a toda costa quiere salvar al depravado.
15.7.13
Rossini: Termporale ("Il barbiere di Siviglia")
En el segundo acto de su ópera más famosa, El barbero de Sevilla, insertó Rossini otra descripción de una tormenta, que también es bastante conocida. Tras sonar esta música, aparecen Fígaro y el Conde empapados por la lluvia, poco antes de que éste descubra a Rosina que no es Lindoro, de quien se ha enamorado ella, sino Almaviva.
8.7.13
Beethoven: Sinfonía nº 6 "Pastoral" (4º movimiento)
Si célebre era la tormenta que nos describía Vivaldi en El verano, no lo es menos la que protagoniza el cuarto movimiento de la sinfonía Pastoral de Beethoven, una tempestad que acaba con la animada reunión de campesinos del movimiento anterior y que da paso al himno de acción de gracias de los pastores.
(Creo que merece la pena escuchar completa esta maravillosa obra, así que os traigo una excelente y no demasiado conocida versión: la de André Cluytens con los Filarmónicos Berlineses.)
(Creo que merece la pena escuchar completa esta maravillosa obra, así que os traigo una excelente y no demasiado conocida versión: la de André Cluytens con los Filarmónicos Berlineses.)
1.7.13
Vivaldi: El verano
Ya estamos en verano, pero antes hemos tenido que pasar una primavera llena de lluvias y tormentas. Así que he pensado dedicar las entradas de este mes de julio a las tormentas que los compositores han descrito con su música. Y la primera va a ser precisamente la que se incluye en el Verano de Vivaldi, esas tremendas tormentas veraniegas, esas "fieras borrascas" que teme el pastor del que habla el soneto en que se inspira esta pieza.
24.6.13
Lutosławski: Variaciones sobre un tema de Paganini, para dos pianos
Cierro el ciclo dedicado este mes de junio a las fantasías de diversos compositores sobre la melodía del Capricho nº 24 para violín solo de Paganini volviendo al siglo XX, concretamente al año 1941, cuando el compositor polaco Witołd Lutosławski escribió sus variaciones sobre el tema de Paganini siguiendo el modelo de Liszt o, mejor dicho, del propio Paganini, que, como hemos visto también realizó variaciones sobre su célebre tema. Por cierto, la versión es inmejorable...
Pero me da la sensación de que esta serie quedaría un tanto incompleta si no la cierro con la obra de la que tanto he hablado, el propio Capricho nº 24 de Paganini. Aquí está.
Pero me da la sensación de que esta serie quedaría un tanto incompleta si no la cierro con la obra de la que tanto he hablado, el propio Capricho nº 24 de Paganini. Aquí está.
17.6.13
Brahms: 28 variaciones sobre un tema de Paganini, Op. 35
Entre 1862 y 1863 escribió Johannes Brahms los dos cuadernos de variaciones para piano sobre el tema de Paganini que nos ocupa este mes. Se trata también de unas piezas de una gran dificultad técnica, que estrenó su propio autor en 1865 o 1867 y que, a decir de los expertos, se dejan influir bastante por el "diabólico" virtuoso italiano, que asimismo llegó a componer variaciones sobre su propio tema. Juzgad vosotros.
10.6.13
Liszt: Estudio de ejecución transcendente nº 6 sobre un tema de Paganini
Liszt fue uno de los primeros compositores en utilizar la melodía que nos ocupa -recuerdo que es la del capricho para violín solo nº 24 de Paganini- este mes en una pieza propia. Concretamente en el último de los seis estudios que escribió entre 1838 y 1839 sobre diversos motivos musicales del maestro genovés. En este caso se trata de un conjunto de variaciones endiabladamente difíciles, como comprobaréis al escucharlas.
3.6.13
Rajmáninov: Rapsodia sobre un tema de Paganini
Parece que me ha gustado la idea de dedicar el mes a algo concreto, ya sea un compositor, como hice en mayo o, como voy a hacer en junio, a una pieza musical de Paganini, su capricho para violín solo nº 24, que inspiró a muchos otros compositores para escribir variaciones sobre ella. Tal vez la obra de este tipo más conocida sera la Rapsodia sobre un tema de Paganini, para piano y orquesta, que escribió en 1934 Sergei Rajmáninov. Su variación nº 18 es una de las melodías más célebres de la historia.
27.5.13
Nielsen: Concierto para clarinete
Termino el mes dedicado a Nielsen con una de sus obras conocidas. Aunque siempre se suelen ponderar sus sinfonías, los conciertos que compuso también están dentro de las obras que más se suelen valorar. Nielsen tenia la intención de componer un concierto para solista y orquesta para cada uno de los miembros del Quinteto de Viento de Copenhague, pero finalmente sólo pudo escribir el Concierto para flauta y este que os traigo aquí hoy, el de clarinete, obra de 1928 y, por tanto, adornada de todas las cualidades de su estilo tardío.
20.5.13
Nielsen: Klavermusik for Smaa og Store ("Música de piano para jóvenes y viejos")
Si la faceta de autor de música de cámara de Nielsen no es muy conocida, menos aún lo es la de autor para el piano, un medio en el que nunca se sintió muy cómodo y que más bien utilizó como una especie de banco de pruebas de ideas que desarrollaría mejor posteriormente. Sin embargo, escribió para el piano durante toda su vida. El ejemplo que os traigo es tardío: se trata de Klavermusik for Smaa og Store Op. 53/FS 148 ("Música de piano para jóvenes y viejos), un conjunto de piezas de diverso carácter y estilo agrupadas en dos cuadernos, que data de 1929-30.
13.5.13
Nielsen: Cuarteto de cuerda nº 3, Op. 14
Si bien Nielsen es bastante conocido en su faceta de sinfonista, lo es mucho menos como compositor de música de cámara. En ella destacan sus cuatro cuartetos de cuerda, escritos entre 1888 y 1919 (aunque existe un quinto cuarteto, en realidad el primero en ser completado, en 1882, que no se publicó en vida del autor). Hoy os traigo el número 3, cuya existencia fue un tanto azarosa. Se estrenó en Copenhague en mayo de 1899, pero después el compositor perdió el manuscrito, con lo cual lo tuvo que rehacer de memoria para una segunda interpretación en diciembre de 1900 y para su publicación.
6.5.13
Nielsen: Sinfonía nº 2 "Los cuatro temperamentos"
Voy a dedicar las entradas de este mes de mayo al compositor danés Carl Nielsen (1865-1931), conocido especialmente por sus seis sinfonías (una de las cuales aparecerá hoy aquí), pero con más obras interesantes en muchos campos que también pondré de ejemplo. Empezaré con la segunda de sus sinfonías, escrita entre los años 1901 y 1902, cuando aún formaba parte de la Real Orquesta Danesa, concretamente como uno de los segundos violines de esta formación. Esta segunda sinfonía consolidó su prestigio internacional como compositor, que ya se había empezado a fraguar nueve años antes, cuando se estrenó su Primera Sinfonía; esta obra, dedicada a Ferrucio Busoni, está basada en unas pinturas que pudo ver en Zelanda, en los Países Bajos, y que representaban los cuatro temperamentos, que reflejó en cada uno de los movimientos de la obra: Allegro collerico - Allegro comodo e flemmatico - Andante malinconico - Allegro sanguineo
22.4.13
Dvorák: Variaciones sinfónicas Op. 78.
Quizá no sea la obra más conocida de su autor, pero estas variaciones para orquesta sobre un tema original (proveniente de un coro para voces masculinas) son encantadoras. Aquí las tenéis dirigidas nada menos que por Toscanini.
8.4.13
Britten: Sinfonía Simple
Entre tanto bicentenario de Verdi y Wagner, se nos está olvidando que este año 2013 también se conmemora el centenario del nacimiento de Benjamin Britten, también autor, por cierto, de un buen puñado de óperas. Aquí tenéis una obra de juventud, la Sinfonía Simple para orquesta de cuerda, escrita entre 1933 y 1934.
1.4.13
Everybody Digs Bill Evans
Hoy, vuelta al cole... Y para mitigar el síndrome posvacacional, qué mejor que un poco de jazz del bueno, con el trío de Bill Evans (Sam Jones en el bajo y Philly Joe Jones en la percusión) como protagonista.
22.3.13
Holst: "The Hymn of Jesus"
Cambio la fecha habitual de la entrada e incluso tendría que modificar el subtítulo del blog: "empezar las vacaciones, si se puede, con buena música". Efectivamente, hoy es el último día de trabajo antes de las vacaciones de Semana Santa, en las que hay que ponerse las pilas para afrontar el siguiente trimestre, y de qué mejor forma que con esta obra de Gustav Holst, universalmente conocido por su suite The Planets pero con otras muchas obras magníficas, como este Hymn of Jesus (1917), pieza sinfónico-coral cuyo texto se basa en los evangelios apócrifos y que hay quien considera como su obra maestra.
12.3.13
Honegger: Concierto para violonchelo
Si la semana pasada aprovechaba el aniversario de Vivaldi para poner música, hoy voy a hacer lo propio con Arthur Honegger, de quien el 10 de marzo se conmemoró el 121º aniversario de su nacimiento. Y lo hago con una de mis favoritas entre las obras suyas que conozco: el Concierto para violonchelo que escribió en 1929.
4.3.13
Vivaldi: Concierto en do mayor RV 558 "Con molti istromenti"
Aprovechando que tal día como hoy del año 1678 vino al mundo en Venecia Il prete rosso, voy a empezar la semana con uno de sus numerosísimos conciertos, uno que me gusta especialmente y que, como su nombre indica, es para "muchos instrumentos": dos violines in tromba marina, dos flautas de pico, dos chalumeaux, dos tiorbas, 2 mandolinas, violonchelo, cuerdas y bajo continuo.
25.2.13
Richard Strauss: "Don Quijote" (Sawallisch)
El pasado viernes murió el director y pianista muniqués Wolfgang Sawallisch; notables son algunas de sus grabaciones de óperas de Richard Strauss y, como pequeño homenaje, hele aquí dirigiendo una de las partituras más célebres de su paisano, Don Quijote.
18.2.13
Mahler: "Blumine"
Soy de los que piensan que hay que respetar escrupulosamente la voluntad de los compositores y, si realizaron modificaciones de sus obras, aceptarlas sin más. Ello no obstante, hoy me voy a contradecir y os traigo un movimiento que Mahler descartó. Formaba parte de su Primera Sinfonía y me parece tan sumamente encantador que, aun respetando, como digo, la voluntad del creador, no acierto a entender por qué lo suprimió. Juzgad...
11.2.13
Beethoven: Romanza para violín y orquesta nº 2
Tras un largo silencio, volvamos a comenzar bien la semana. ¿Y qué mejor que Beethoven para hacerlo? Aquí os dejo esta breve pieza para violín y orquesta que data de sus primeros años en Viena.
17.12.12
Beethoven: Missa solemnis
El 17 de diciembre de 1770 fue bautizado en la iglesia de St. Remigius de Bonn Ludwig van Beethoven. Es muy probable que su nacimiento se produjese el día anterior. Lógicamente, tiene que ser él el protagonista de la entrada de hoy. Os dejo con una de sus obras más importantes, la Missa solemnis que escribió para la entronización de su alumno, el archiduque Rodolfo, como arzobispo de Olmütz (hoy Olomouc).
10.12.12
Thelonius Monk: Brilliant Corners
Tal día como hoy del año 1917 nacía en Rocky Mountain (Carolina del Norte) el pianista de jazz Thelonius Monk. Para conmemorar esa efemérides, os traigo uno de sus mejores álbumes, Brilliant Corners, de 1956, en el que está acompañado por Ernie Henry (saxofón contralto), Sonny Rollins (saxofón tenor), Oscar Pettiford (bajo), Paul Chambers (bajo), Max Roach (percusión) y Clark Terry (trompeta).
3.12.12
Korngold: Concierto para violín.
Erich Wolfgang Korngold fue un niño prodigio. A los 23 años estrenó la ópera La ciudad muerta, que todavía se representa de vez en cuando. Sin embargo, es mucho más conocido como compositor cinematográfico. Tuvo de huir de su Austria natal a causa de la persecución nazi y se estableció en Hollywood, donde dio al cine algunas partituras magistrales. Reutilizando algunas de ellas elaboró su bellísmo concierto para violín, que es lo que os traigo hoy.
26.11.12
Mendelssohn: Sinfonía nº 4 "Italiana"
Poco voy a decir de una obra que posiblemente será de las más conocidas de su autor: esos compases iniciales siempre sonarán familiares a cualquiera que escuche esta obra. Aquí la tenéis en la versión de un mitico director soviético, Kiril Kondrashin, en uno de los míticos conciertos que dio con la Orquesta del Concertgebow de Amsterdam tras huir a Occidente.
19.11.12
Mozart: Concierto para trompa nº 4
Tras un par de semanas de ausencia, vuelvo a las andadas con el cuarto de los conciertos para trompa y orquesta que escribió Mozart. Data de 1786 y su tercer movimiento es, sin duda, una de las piezas más conocidas del genio de Salzburgo.
29.10.12
Beethoven: Cuarteto en si bemol mayor Op. 130
Ando estos días de debate con unos amigos sobre el Cuarteto en si bemol mayor Op. 130 de Beethoven, concretamente sobre su final. Beethoven concibió como tal una colosal fuga que, según algunos de mis amigos no cuadra en absoluto con lo que le precede. Beethoven finalmente cambió este movimiento por otro más convencional, en mi opinión más movido por situaciones externas, anímicas y pecuniarias que siguiendo criterios musicales o artísticos, aun concediendo que él mismo pudiera haber tenido dudas sobre ese radical y avanzado fragmento. Yo os lo traigo aquí con ambos finales: primero la Fuga (que posteriormente se publicó como obra individual, Op. 133) y después el otro final, que, por cierto, fue la última pieza musical que pudo completar Beethoven, en noviembre de 1826. Vosotros elegís.
22.10.12
Mozart: "Der Schauspieldirektor"
Der Schauspieldirektor o "El director de teatro" es un breve Singspiel que escribió Mozart en 1786 y que retrata los problemas que surgían al montar representaciones operísticas por la rivalidad entre las divas. En este caso compiten, por ser la prima donna Madame Herz ("corazón") y Madeimoselle Silberklang ("tono de plata"); las intenta apaciguar Monsieur Vogelsang ("canto de pájaro"). El único que lo tiene claro es Monsieur Buff, que sabe que siempre será el bajo bufo. Una joyita.
15.10.12
Mahler: Canciones de un muchacho vagabundo
Gustav Mahler compuso su primer ciclo de canciones sobre textos propios, que narran el desventurado vagar de un joven cuya amada se ha casado con otro. Primero las escribió para voz y piano y más tarde las orquestó. Las canciones segunda y cuarta suministraron posteriormente su material para la Primera Sinfonía del compositor bohemio. Aquí las tenéis cantadas por una autoridad en la materia.
8.10.12
Sibelius: Concierto para violín en re menor
Empecemos esta semana, más corta de lo habitual, con uno de mis conciertos para violín favoritos, el de Jean Sibelius, escrito entre 1903 y 1905. La primera versión, de 1903, tuvo un estreno desastroso, lo cual llevó al compositor a revisar la obra en profundidad. Su reestreno -o, mejor dicho, el estreno de la versión definitiva-, a cargo de la Filarmónica de Berlín con Richard Strauss en la batuta y Karel Halir como solista, sí que fue un éxito.
1.10.12
Richard Strauss: Una sinfonía alpina
Cuando, al estallar la primera guerra mundial, fue movilizado Hugo von Hofmannstahl, que desde 1906 se había convertido en el libretista habitual de Richard Strauss, el compositor bávaro hubo de dejar de lado la ópera y volvió sobre algunos proyectos anteriores. Uno de ellos fue esta Sinfonía alpina, que había comenzado en 1911 y concluyó cuatro años después. Se trata de una obra colosal que describe un día de excursión por los Alpes e incluye la que muchos califican como más tremenda descripción de una tormenta que se haya hecho con música.
24.9.12
Rajmáninov: Rapsodia sobre un tema de Paganini
El capricho nº 24 para violín solo de Nicolò Paganini ha sido utilizado por diversos compositores para construir sus propias obras. Johannes Bramhs o Witold Lutoslawski escribieron variaciones para piano y dos pianos, respectivamente. Sergei Rajmáninov escribió una celebérrima Rapsodia que en realidad es un conjunto de variaciones para piano y orquesta; la número 18 tal vez sea la música más conocida que haya escrito el maestro ruso. Aquí os las traigo, protagonizada por dos colosos.
17.9.12
Mendelssohn: Sinfonía nº 2 en si bemol mayor Op. 52 "Lobgesang"
El 7 de mayo de 1824 se estrenó la Novena Sinfonía de Beethoven, con la gran novedad de agregar la voz humana a un medio hasta entonces puramente instrumental. Está claro que el ejemplo prendió, pues sólo 16 años depués Felix Mendelssohn escribió su Segunda Sinfonía, hecha a imagen y semejanza de la del genio de Bonn. Los tres primeros movimientos, a modo de introducción, se suceden sin descanso para dar paso a una gran cantata sobre textos de las Sagradas Escrituras. Por cierto, la obra se compuso para conmemorar el cuarto centenario de la invención de la imprenta.
10.9.12
Beethoven: Variaciones Diabelli
El editor musical Anton Diabelli propuso a una serie de célebres compositores que escribiesen una variación sobre un vals de su propia invención. Beethoven fue uno de los elegidos, pero la cosa no se quedó en una sola pieza, sino que le fueron saliendo más y más hasta llegar a 33; de esta forma creó una de las obras cumbre en el género de la variación, tal vez sólo parangonable a las Variaciones Goldberg de Bach. Fue, además, la última gran obra para piano del genio de Bonn. Aparecieron como Op. 120 y dedicadas a su gran amiga Antonie Brentano (que para muchos autores fue la esquiva "Amada Inmortal" de Beethoven).
3.9.12
Saint-Saëns: El carnaval de los animales.
¡Quién le iba a decir a Camille Saint-Saëns que su obra más conocida sería precisamente una que compuso medio en broma y que prohibió publicar mientras viviese! Es cierto; El carnaval de los animales, una suite para dos pianos y un pequeño grupo instrumental, escrita en 1886, incluye la celebérrima pieza El cisne, que consiguió la fama mundial por la adaptación coreográfica que de ella hizo Mikhail Fokine para Anna Pawlova (conocida como La muerte del cisne). La verdad es que la suite contiene otras piezas magníficas (como el etéreo Aviario o el evocador Acuario) y momentos llenos de humor, como por ejemplo el retrato de las tortugas hecho con la célebre música de Orfeo en los infiernos (el can-can), pero a marcha lentísima; el del elefante trazado por el contrabajo usando la Sílfide de Berlioz; los Pianistas, "animales" que martirizan los oídos con sus escalas, o los Fósiles, en los que usó su propia Danza macabra como descripción. Disfrutadla.
Efemérides musicales de la semana
Efemérides musicales de la semana
- 4 de septiembre:
- 1824: Nace en Ansfelden Anton Bruckner.
- 1892: Nace en Aix-en-Provence Darius Milhaud.
- 1907: Muere en Bergen Edvard Grieg.
- 2006: Muere en Estocolmo la gran soprano wagneriana Astrid Varnay.
- 5 de septiembre:
- 1735: Nace en Leipzig Johann Christian Bach.
- 1987: Muere en Heidelberg Wolfgang Fortner.
- 1997: Muere en Antibes el director Georg Solti.
- 6 de septiembre:
- 2007: Muere en Módena Luciano Pavarotti.
- 7 de septiembre:
- 1971: Muere en Berlín el tenor Ludwig Suthaus.
- Cumple 82 años el saxofonista Sonny Rollins (nacido en Nueva York el 7 de septiembre de 1930).
- 8 de septiembre:
- 1619: Muere en Gesualdo Carlo Gesualdo, príncipe de Venosa.
- 1841: Nace en Nelahozeves Antonín Dvořá.
- 1949: Muere en Garmisch Partenkirchen Richard Strauss.
- 1974: Muere en Stuttgart el gran tenor wagneriano Wolfgang Windgassen.
27.8.12
Debussy: "Cortège" (Petite Suite)
La semana pasada se cumplieron 150 años del nacimiento de Claude Debussy, un compositor revolucionario pero exquisito. Hoy os traigo una composición no muy conocida del músico de Saint-Germain-en-Laye; se trata del segundo movimiento, titulado Cortège, de la Pequeña Suite, una obra de juventud (1889) escrita para piano a cuatro manos y que fue orquestada por Henri Büsser.
Efemérides musicales de la semana
Efemérides musicales de la semana
- 27 de agosto:
- 1521: muere en Condé-sur-L'Escout Josquin Desprez.
- 1964: muere en Leningrado Alexei Zhivotov.
- 28 de agosto:
- 1867: nace en Foggia Umberto Giordano.
- 1894: nace en Graz Karl Böhm.
- 1914 (16 de agosto según el calendario juliano): muere en Polïnovka Anatoli Liadov.
- 1959: muere en Liestal (Suiza) Bohuslav Martinu.
- 29 de agosto:
- 1920: nace en Kansas City Charlie Parker, Bird.
- 31de agosto:
- 1911: nace en Chillán (Chile) el tenor Ramón Vinay.
- Cumple 67 años el violinista Itzhak Perlman (nacido en Tel Aviv el 31 de agosto de 1945).
- 1 de septiembre:
- 1656: nace en Nuremberg Johann Pachelbel.
- 1854: nace en Siegburg Engelbert Humperdinck.
- Cumple 77 años el director Seiji Ozawa (nacido en Fenytien, China, el 1 de septiembre de 1935)
- 2 de septiembre:
- 1981: muere en Varsovia Tadeusz Baird.
- Cumple 84 años Horace Silver (nacido en Norwald el 2 de septiembre de 1928)
21.8.12
Brahms: Serenata nº 1 (primer movimiento)
Bien, hay que desempacharse un poco de Wagner. Y qué mejor para ello que la música de alguien a quien quisieron poner como su contrapunto: Johannes Brahms. Aquí os traigo un juvenil y delicioso ensayo en la música sinfónica que compuso el maestro de Hamburgo a los 25 años.
Efemérides musicales
Efemérides musicales
- El 21 de agosto de 1904 nace en Red Bank, Nueva Jersey, el pianista y director de banda de jazz William Basie, más conocido como Count Basie.
- Hoy cumple 79 años la mezzosoprano Janet Baker (nacida en Hatfield, Inglaterra, el 21 de agosto de 1933).
20.8.12
Wagner: Parsifal
Lo que os pongo hoy es un disparate. Se trata de Parsifal completa, precisamente la versión a la que asistimos el pasado 5 de agosto que, para mi gran asombro, ya está colgada en YouTube. ¡Ánimo, valientes
Primer acto
Segundo acto
Tercer acto
Efemérides musicales
Primer acto
Segundo acto
Tercer acto
Efemérides musicales
- El 20 de agosto de 1611 muere en Madrid Tomás Luis de Victoria.
14.8.12
Bayreuth (y III)
V
El entreacto es otro de los rituales de Bayreuth. Son generosos –duran cerca de una hora- y permiten bien cenar, bien observar lo que hace la gente. Es un alivio salir, incluso un día soleado y caluroso como aquél, del horno de la Festspielhaus. Unos corren al servicio, perfectamente organizado para que no haya atascos, especialmente el de las damas, otros lo hacen hacia las barras que el Steigenberger monta para hacerse con algún líquido que llevarse a la garganta. Unos eligen champán, otros cerveza, algunos a palo seco, otros con una especie de rosquillas típicas de Baviera.(7)
Mientras tomábamos una cerveza en el Steigenberger, a nuestro lado bebía champán una pareja japonesa, él con esmoquin, ella con el típico kimono. Un caballero alemán fingía hacer fotos a su esposa cuando lo que en realidad buscaba era retratar el exótico atavío de la mujer, algo que me pareció irreverente e indigno de un señor que iba tan elegante.
Tenía éxito la pareja, pues otro caballero se acercó a hablar con ellos, les preguntó si era la primera vez que iban a Bayreuth e hizo comentarios elogiosos sobre la “original, bella y atrevida” puesta en escena.
Paseando por los jardines pudimos ver otra escena curiosa. Cerca del busto de Liszt algunos caballeros trasladaban unas cestas. Entraban en el césped, extendían mantas en el suelo y allí hacían picnic, con su traje de gala y todo, aunque, dado el calor, se despojaban de la americana.
Raquel en los jardines de la Festspielhaus.
Si ampliáis la foto, veréis arriba un grupo de caballeros elegantemente vestidos haciendo picnic.
Nosotros comentábamos lo que habíamos visto e intentábamos comprenderlo. ¿Qué nos quería decir Herheim? ¿Realmente quería decir algo o se estaba dedicando a ese deporte tan popular entre los de su profesión, a épater le bourgeois? ¿Estaba trazando un paralelismo entre Parsifal y la historia de Alemania en el siglo XX? Seguramente alguna de estas preguntas encontraría respuestas en los otros dos actos.
Ver reunida a la gente ante el balconcillo nos indicó que pronto vendría la fanfarria y empezaría el segundo acto. Así fue, efectivamente, con puntualidad alemana, poco antes de las siete de la tarde. Otra vez había que entrar en la caldera.
VI
El comienzo del segundo acto nos reafirmó claramente en la idea del paralelismo con la historia de Alemania. Las películas que en el primer acto mostraban soldados alegres y confiados eran ahora de muerte y desolación y en el escenario lo que había era un hospital de guerra. Klingsor era una especie de travesti (frac, pero liguero y medias, ya había aparecido fugazmente en el primer acto cuando Gurnemanz cuenta la desgracia de Amfortas) y las muchachas-flores, enfermeras de un hospital de campaña que atendían, se supone, a los caballeros de Klingsor que iba derrotando Parsifal según se acercaba al jardín mágico. Kundry aparecía vestida igual que Amfortas en el primer acto. De hecho, se parecía un montón y no sólo a él, sino a la Herzeleide del preludio. Incluso, llegado un momento, le empezó a sangrar el costado como al pecador rey del Grial.
Parsifal hizo su entrada tirándose desde una altura considerable hasta una gran colchoneta. Menos mal que no hubo percance. Kundry apareció después vestida como Klingsor, pero con los pantalones del frac en su sitio. El momento más impactante de este acto llegó al final. Cuando Kundry pide ayuda a Klingsor y éste aparece en lo alto, de repente se despliegan unas banderas nazis, en lo alto del escenario aparece el águila con la esvástica, surgen de los laterales soldados de la Wehrmacht o las SS, vaya usted a saber, y en el círculo que hay en el centro del escenario aparece un muchacho vestido con el uniforme de las juventudes hitlerianas que es quien finalmente amenaza con la lanza a Parsifal para que después caigan banderas, águila y soldados. Lo cierto es que podíamos haberlo imaginado, pues en los últimos momentos del larguísimo dúo entre Parsifal y Kundry surgieron por la parte trasera del escenario un grupo de personas que tenían el aspecto de refugiados o, tal vez, de judíos deportados…
En ese momento nos quedamos de piedra. Sabemos que en Alemania este tipo de alusiones suelen herir mucho las sensibilidades, pero lo curioso es que no apreciamos ningún tipo de reacción extraña.(8)
Al caer el telón, otra vez empezó a aplaudir el público. Esta vez no fue el aplauso un tanto tímido del final del primer acto, un aplauso que parecía hecho por quienes sabían que rompían una tradición –de la que acaso nadie se acuerde ya-, sino una ovación que pide la salida de los cantantes. Y así fue. Salieron Thomas Jesatko, Burkhard Fritz y Susan Maclean, Klingsor, Parsifal y Kundry, respectivamente, para recibir los aplausos y también los pateos (que quedaban apagados por la ovación), suponemos que dirigidos sobre todo al tenor de Hamburgo.(9)
Salimos, pues, más desconcertados aún que en el primer acto y fuimos directamente a la mesa que nos habían reservado en el Steigenberger, donde ya vimos nuestras cervezas –Aktien y Maisel’s, ambas elaboradas en Bayreuth- recién servidas. De inmediato se acercó un camarero a decirnos que en un minuto estaría la cena. Y así fue. A nuestro alrededor la gente también cenaba, entre continuos brindis con champán. Y suponemos que, al igual que nosotros, comentaban la puesta en escena y se hacían numerosas preguntas. Tal vez era ésa la intención de quien la ideó.
Cenando en el Steigenberger
Apuramos la cena y aún nos dio tiempo a pasear –empezaba a refrescar un poco- hasta que la última fanfarria de nuevo nos indicó que teníamos que volver a ocupar nuestras localidades.
VII
Tras el preludio, lo que se nos mostró fue un paisaje arrasado por la guerra con Gurnemanz en uniforme militar y Kundry ataviada como al final del segundo acto, con una túnica blanca manchada de sangre en el costado, como Amfortas. Parsifal apareció melenudo y vestido cual guerrero medieval, lo cual contrastaba poderosamente con el entorno. La omnipresente cama había desaparecido de su lugar y se encontraba, rota y ajada, a un lado.
Cuando llegó otro de los momentos emocionantes de este último acto, el conocido como Karfreitagszauber (“La magia del Viernes Santo”) la sorpresa se produjo cuando ante la especie de pequeño escenario dentro del escenario en que se hallaban Gurnemanz, Parsifal y Kundry empezó a desfilar una procesión de mujeres con aspecto de trabajadoras de la era soviética; nuestros personajes principales las obligaban a detener su cansina marcha y a subir, como invitándolas a unirse a alguna causa y a la vez ofrecer consuelo. Me gustó especialmente el momento en que, cuando Gurnemanz dice lo de “Da die entsündigte Natur / heut’ ihren Unschuldstag erwirbt” un enorme espejo se dirigió hacia nosotros y mostró a todo el auditorio.
Otra curiosidad fue que en la proyección cinematográfica del fondo, con el omnipresente muro que empezó a crear el niño del primer acto y que ahora se reconstruía, apareció durante un momento una declaración de los hermanos Wieland y Wolfgang Wagner en la que se pedía que no se relacionase el Festival que restauraron en 1951 con la política.
Cuando cambia la escena para que se aproxime el cortejo de caballeros que porta el cadáver de Titurel, lo que se nos muestra es el Bundestag, donde dichos caballeros discuten acaloradamente tras hacer entrar el féretro envuelto en la bandera de Alemania. Un enorme espejo redondo ofrecía una visión cenital de la escena, con el águila alemana en el suelo adquiriendo un puesto preeminente. Amfortas entra como orador, es increpado al negarse a oficiar por última vez la ceremonia de descubrir el Grial y cuando se rasga la ropa para mostrar su herida recibe una lluvia de papeles arrebuñados.
Como sabemos, al final Parsifal cura la herida de Amfortas, logra su redención y se convierte en rey del Grial. En este caso, una vez hecha su labor desaparece; Kundry y Gurnemanz se quedan al frente del escenario mirando al público; de la concha del apuntador sacan a un niño que se les une. El gran espejo redondo se dispone hacia el público y se convierte en un enorme orbe. Al final, en la parte de arriba, la figura de una paloma blanca proyecta su luz sobre todo el teatro. Telón.
Tras unos tensos segundos, estalló el aplauso y empezó el ritual del saludo de todos los participantes, además de los ya citados, Detlef Roth (Amfortas) y Kwangchul Youn (Gurnemanz, sin duda el más aclamado).(10) También el director del coro, Eberhard Friedrich, con sus pupilos, ellas ya vestidas de calle, y el director musical, Philippe Jordan (que se puso una chaqueta de frac para ir a saludar; en el foso iba en mangas de camisa, como pudimos ver en los espejos que antes he mencionado). Todos tuvieron su ración de aplauso (mayoritaria) y pateo (más minoritaria para unos que para otros).
Salimos del teatro; ya había anochecido. A medida que nos alejábamos en busca de nuestro coche y dejábamos atrás esa multitud tan bien vestida subiendo en taxis y otros vehículos empezábamos a tener la sensación de haber vivido una experiencia inolvidable, irrepetible porque posiblemente una segunda vez en Bayreuth no se puede equiparar a esta especie de iniciación que representa asistir por primera vez a una representación de un drama musical de Wagner en el vetusto y poco estético pero único y excepcional teatro que se alza en lo alto de la Verde Colina.
(7) Lo de “típicas de Baviera” lo dedujimos al ver, en el aeropuerto de Munich, llaveros cuya forma reproducía estos bollos, que se conocen como bretzel.
(8) Lo cierto es que, según la página Web citada en la nota 5, las primeras veces que se puso en escena esta versión sí que hubo protestas ante la aparición de los fatídicos símbolos. Para el autor de la reseña esto supone que en Alemania “el pasado está más presente que lo que muchos quisieran pensar”.
(9) Tenía yo cierta curiosidad por ver como atacaba Susan Maclean el terrible la agudo en “Ich sah Ihn – Ihn – und… lachte!”, ya que en la representación del domingo anterior, cuyo segundo acto escuché casi completo por la radio, lo resolvió de muy mala manera. Aquí hubo suerte y salió bien.
(10) Los repartos y demás créditos se pueden consultar en el modesto foyer; aparecen en la pared en unas hojas tamaño DIN-A4, sin grandes ostentaciones, incluso es difícil encontrarlas y distinguirlas.
Auf wiedersehen, Festspielhaus!
13.8.12
Bayreuth (II)
III
Por fin llegó el gran momento, la tarde de la representación de Parsifal. Mi primera preocupación había sido el atuendo adecuado. Había consultado con un amigo, conspicuo wagneriano veterano de Bayreuth, que me había dicho que allí la gente se ponía de punta en blanco y más, pero que también se podían ver vestimentas algo más informales. Yo sobre todo pensaba en mis lecturas, en las que siempre se aludía al calor tan grande que hace dentro de una Festspielhaus atestada de gente y sin aire acondicionado. Así que decidimos ir más bien informales.(4)
Lo cierto es que mi amigo tenía razón. Ya al salir del hotel empezamos a ver caballeros con esmoquin y damas con traje de noche, a pesar del calor que en la calle ya tenía cierta consideración.
Dejamos el coche en el aparcamiento que hay a la izquierda de la Festspielhaus según se llega desde el centro, donde unos hombres con chaleco reflectante organizaban perfectamente la llegada y depósito de vehículos. Por el camino nos asaltaban jóvenes que repartían folletos de algún restaurante cercano. Pasamos por el lateral oeste del edificio, donde se encuentra la taquilla oficial, esa Kartenbüro con la que tanta correspondencia había mantenido los últimos años. Al parecer hay gente que se acerca por allí poco antes del comienzo de las representaciones a la caza de entradas devueltas a última hora (la oficina de billetes abre dos horas y media antes de la representación). También había personas con carteles en los que ponía Karten suche, es decir, “busco entradas”, en una especie de acción desesperada por ver si algunos de los que nos dirigíamos hacia el teatro nos arrepentíamos a última hora.
Frente al añadido que se hizo en 1882 para el rey Luis II de Baviera y que ahora hace las veces de puerta principal ya se arremolinaba la gente o pasaba hacia las barras situadas a la derecha para tomar un refrigerio a precio de oro. Damas y caballeros elegantemente vestidos pagaban un dineral por una copa de champán, una cerveza o una botellita de agua mineral. Lo cierto es que es un ambiente difícilmente descriptible, pues en ese momento empieza a sentirse algo distinto; es una sensación de que se va a asistir a algo excepcional, algo que no se puede experimentar en ningún otro sitio.
Nos acercamos al restaurante para que nos mostrasen nuestra mesa y para elegir los platos y las bebidas, que servirían de inmediato cuando, en el segundo entreacto, nos sentásemos. Volvimos luego hacia la fachada principal y empezamos a buscar la puerta por la que deberíamos entrar. Esto provocó que nos perdiésemos el primero de los rituales de Bayreuth: la fanfarria. En realidad sólo nos perdimos la primera, ya que es algo que se repite al comienzo de cada acto, y sí que pudimos ver las otras dos.
Esperando la fanfarria
Como un cuarto de hora antes del comienzo de cada acto sale al balcón un conjunto de músicos (en este caso eran ocho), con instrumentos de viento-metal, que interpretan uno de los motivos que sonarán en el acto que seguirá. Ello hace que la gente se reúna frente al balcón y haga fotos o grabe en vídeo el momento, para luego aplaudir. Y eso da la señal para apurar el champán o la cerveza y dirigirse hacia la puerta correspondiente.
Nosotros estábamos en la fila 24, asientos 18 y 19, y nuestra puerta era la VI. Como está en la parte más alta del patio de butacas, era necesario subir una escalera para llegar. Vimos a mucha gente con cojines (se pueden alquilar por 2 € en unos mostradores del austero foyer) y recordamos otra de las características que siempre se suele mencionar: la incomodidad de los asientos de la Festspielhaus; hay quien afirma que eso es así para evitar que la gente se duerma…
El caso es que el asiento es algo mullido; el problema está en la espalda, cruelmente dura y corta, con lo que una estancia prolongada se convierte en un desafío para la zona lumbar.
En cada puerta, una joven con uniforme gris –chaqueta y pantalón, blusa blanca-, se encargaba de leer los códigos de barras de las entradas. En la solapa, una tarjeta de identificación que además señalaba los idiomas en los que se podía comunicar; la nuestra sabía alemán, inglés y japonés… El caso es que tenía que haber bastantes españoles, especialmente catalanes –sabida es la tradición wagneriana de los liceístas- pero nuestro idioma brillaba bastante por su ausencia. Suerte que algunos carteles e indicaciones estaban también en francés e inglés, pero muchos de ellos estaban escritos sólo en alemán.
Cuando por fin nos sentamos pudimos contemplar el esquivo patio de butacas de la Festspielhaus. Esquivo porque tampoco es que abunden demasiado las fotos del interior de este edificio. Muy claramente se indica que por razones de copyright, que se me escapan si no se refieren a la representación de la obra, está prohibido hacer fotos. Muy amablemente las chicas de gris se lo recordaban a quienes, una vez en sus asientos, se lanzaban entusiastas a fotografiar el apretado anfiteatro, el techo de colores crema y azul celeste, que dicen que simula el velamen de un barco, las columnas laterales con sus globos de luz, el austero telón, la cubierta azul oscura que tapa el foso de la orquesta… Yo, muy cumplidor, apagué mi teléfono móvil nada más entrar, pero pequé en los entreactos. No podía irme de allí sin hacerme una foto dentro.
Una de mis fotos clandestinas dentro de la Festspielhaus.
No sé si querría saber qué estaba pensando mi vecino de localidad
Y allí estaba, en el mismo lugar en cuyo escenario habían actuado los Windgassen, Hotter, London, Weber, Neidlinger, Greindl, Varnay, Nilsson, Mödl, en cuyo foso habían dirigido los Furtwängler, Toscanini, Knappertsbusch, Böhm… Donde el propio Wagner había supervisado ensayos e incluso dirigido parte de sus obras. Donde habían estado las testas coronadas de Europa. Donde los principales músicos europeos habían acudido para salir maravillados o indignados. En definitiva, en un lugar único.
IV
Y al fin, a las cuatro en punto, se apagaron las luces y empezó a sonar el preludio del primer acto. El inigualable sonido que se logra en aquel teatro comenzó a envolvernos, pero la experiencia mística duró poco ya que para nuestra sorpresa se abrió el telón de inmediato. Hay que decir que las puestas en escena, no sólo en Bayreuth, son desde hace un tiempo el centro de atención de toda representación operística. Curiosamente, parece que quien se ha convertido en el personaje más importante en este mundillo es el que, en la jerga operística, se conoce como el regisseur. En este caso, se trataba del noruego Stephan Herheim, que en el preludio nos planteó la muerte de Herzeleide, la madre de Parsifal, como una escena burguesa de finales del siglo XIX, con Parsifal vestido de marinerito, Kundry como criada, Gurnemanz como quién sabe qué y dos caballeros del Grial como médico y sacerdote, respectivamente.(5) En el centro del escenario, una cama, que desde ese momento sospechamos se iba a convertir en el objeto central de esa puesta en escena. También un caballito de madera, que más adelante es casi destrozado por los escuderos del Grial, acción cuyo significado se nos escapó. El niño, además, empieza a construir un muro con grandes ladrillos grisáceos sobre la concha del apuntador que adquiere cierta relevancia a lo largo de toda la representación.
Los primeros momentos se desarrollan en un jardín, la gente vestida como a finales del XIX, todos ellos llevando unas alas más o menos grandes a la espalda (las de Gurnemanz eran descomunales), salvo Kundry y el niño que, suponemos, representaba a Parsifal. Cuando éste apareció de verdad, tras su ataque al cisne (que cayó desde arriba, donde estuvo en una especie de panoplia desde que se alzó el telón), vimos a un orondo tenor con traje corto de marinerito, lo cual no dejaba de ser grotesco.
El calor era insoportable. Yo notaba cómo me caían por la frente y por el cogote gruesas gotas de sudor que enjugaba con el pañuelo, el cual utilizaba también de vez en cuando como abanico silencioso. A veces una leve corriente de aire, seguro que proveniente de algún abaniqueo cercano, mitigaba un poquito la sensación. Sin embargo, hubo quien no resistió: no había sino comenzado el primer acto y unas filas más abajo vimos cómo tenían que sacar a alguien fuera de la sala. Suerte que se hallaba cerca de la puerta, si llega a estar en una de las localidades del centro… Y añado que lo extraño es que no sucediese en más ocasiones, dada la media de edad de los asistentes.
Hubo un momento que me hizo sentir una especial emoción. En este larguísimo primer acto (duró casi una hora y cincuenta minutos), ya cerca del final, se desarrolla la que se conoce como “escena de la transformación”, en la que los caballeros del Grial se dirigen en procesión al templo para asistir a la ceremonia de descubrimiento de la sagrada reliquia por Amfortas, el rey herido. En ese momento empiezan a sonar unas graves campanas –cuatro o cinco notas que se repiten varias veces-, efecto que es causado por unos enormes cilindros metálicos que se accionan con una especie de teclado, artilugio que ideó el propio Wagner y de los que vi una foto antigua en el libro de Spotts que he citado en la nota 3.(6) Siempre me impresionó ese pasaje cuando lo escuchaba en disco. Allí dentro de la Festspielhaus el efecto es arrollador. No pude contener las lágrimas: ¡Qué glorioso sonido!
Fuimos llegando al final del acto. Pudimos ver al fondo una filmación de soldados alemanes preparándose alegres para marchar al frente en lo que supusimos momentos iniciales de la primera guerra mundial. En efecto, los caballeros del Grial se habían convertido en tropas preparadas para irse a las trincheras, contentos, convencidos de la victoria e intentando en vano que Amfortas se uniese a ellos. De repente, todo cambia, volvemos al dormitorio que se nos mostró en el preludio y un Gurnemanz al que le han desaparecido las alas, despacha sin contemplaciones no al grueso tenor del traje de marinerito, sino al niño que se pasó todo el acto de aquí para allá sobre el escenario y que posiblemente ha soñado –y no entendido- todo lo que hemos visto.
En contra de la costumbre y de las indicaciones de Wagner, el público aplaudió al final de este acto. (Parece ser que esta “profanación” viene de mediados de los años 60 del siglo pasado, cuando Kna desapareció del mapa y Pierre Boulez trajo un supuesto aire fresco.) Yo no lo hice.
(4) Sin embargo, el propio Wagner quiso fijar un código de vestimenta: chaqués y grandes toilettes (Spotts, op. cit., p. 25).
(5) Más adelante me enteré de que se desarrollaba en Wahnfried. Se puede encontrar una explicación detallada de esta puesta en escena, fotos incluidas, en http://www.wagneropera.net/RW-Performers/Stefan-Herheim-production-of-Parsifal-in-Bayreuth.htm. Aquí voy a reflejar simplemente las impresiones –y el desconcierto- que entonces nos causó.
(6) Véase Spotts, op. cit., p. 87.
(5) Más adelante me enteré de que se desarrollaba en Wahnfried. Se puede encontrar una explicación detallada de esta puesta en escena, fotos incluidas, en http://www.wagneropera.net/RW-Performers/Stefan-Herheim-production-of-Parsifal-in-Bayreuth.htm. Aquí voy a reflejar simplemente las impresiones –y el desconcierto- que entonces nos causó.
(6) Véase Spotts, op. cit., p. 87.
Busto de Liszt en los jardines que rodean la Festspielhaus
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