20.10.06

Las sinfonías de Beethoven: la Primera


(Texto publicado originalmente en Mixobitácora el 19 de julio de 2005)

Beethoven dio a conocer su primera sinfonía con casi 30 años de edad y numerosas obras en su haber; no es de extrañar la espera si se tienen los precedentes de Mozart y Haydn: es lógico que un compositor vienés (de adopción) posterior a esos monstruos se lo pensara antes de abordar el género. Sin embargo, parece ser que unos años antes (1795-96) Beethoven estuvo trabajando en una sinfonía en do menor pero el proyecto finalmente se quedó en esbozo, si bien parte del material fue reutilizado en el cuarto movimiento de la Primera.

La obra posiblemente fue terminada a lo largo de 1799 ó principios de 1800. Se estrenó el 2 de abril de 1800 en el National Hoftheater vienés, en un concierto que incluyó, además de otras obras de Beethoven, piezas de Mozart y Haydn y también una improvisación de Beethoven (algo en lo que era un consumado genio).

El editor Hofmeister, de Leipzig, publicó la obra a finales de 1801, con el número de opus 21 (dado por Beethoven). Si bien primero el dedicatario fue el elector Max-Franz, finalmente el agraciado (por fallecimiento del anterior), fue un colega mío, el bibliotecario real y mecenas musical Gottfried van Swieten (cuyo retrato encabeza este mensaje).

La obra, si bien muestra claras influencias de Haydn y no se sale "demasiado" de su estilo, no fue bien comprendida por la crítica, que en algún caso fue hasta feroz con ella, especialmente en Francia, donde Beethoven tardó muchísimo en ser comprendido y admirado. Todos los comentaristas destacan dos aspectos de esta obra: su comienzo disonante (un acorde de séptima), que debió hacer daño a más de un tímpano y el que se volviera a utilizar una introducción adagio en el último movimiento. Berlioz llamó "niñería musical" a este cuarto fragmento, si bien tuvo en gran estima al scherzo precedente, al que llamó el primero de esa gran familia de "queridos scherzi" beethovenianos.

Yo he de confesar que no es de las sinfonías que más escuche, sólo lo hago cuando me da la neura y me empapo el ciclo completo. Sin embargo, es una obra enormemente agradable de escuchar, en cualquiera de sus movimientos (no quisiera olvidar el "casi galante" movimiento lento). Muchas veces se ha considerado esta obra, junto con la Segunda, una "hija inocente" de Beethoven, un mero ensayo antes de encontrar un lenguaje propio. No creo que sea así. Los intérpretes historicistas se han dado cuenta de ello y en esta obra es donde suelen encontrar uno de sus grandes aciertos. Toscanini también la bordaba (quizá mi versión favorita sea la de D. Arturo con su orquesta de la NBC).

2 comentarios:

peatonman dijo...

Recomienda más versiones, incluso historicistas, oh gran bibliotecario.

Y de paso, héchale un vistazo a mi blog, a ver si tienes a bien incorporarlo a tu lista de blogs amigos:

http://www.lacoctelera.com/lenon

Mixolidius dijo...

¡Madre mía, qué fallo! Ya está incorporada a mis enlaces (y espero que vuesa merced acepte mis disculpas)

¿Más versiones? La verdad es que yo sólo tengo las de las integrales (excepto una de Furtwängler que venía por otro lado). Historicista al 100% sólo conozco la de Gardiner (Archiv), que no está mal; la de Harnoncourt (Teldec) es medio historicista (sólo trompas naturales y timbales de época), pero tampoco me disgustal. La verdad es que el Beethoven hecho por los historicistas me deja un poco frío, con excepción de algunas obras entre las que está precisamente esta sinfonía (junto con la segunda y la octava).

Saludos, colegui.

El mixo.