La otra gran cantante wagneriana que hubiese cumplido cien años este 2018 es Birgit Nilsson, sueca al igual que Varnay (Con la noruega Kirsten Flagstad completaríamos una trinidad de sopranos nórdicas que marcaron época con sus interpretaciones de los dramas musicales de Wagner). Hoy os la traigo no en un papel de los que cabría esperar, sino en uno de Puccini que parece hecho para este tipo de cantantes. De hecho, muchas han sido las sopranos wagnerianas que han abordado Turandot, la terrible y gélida princesa de la gran obra de Puccini. Disfrutad.
16.4.18
9.4.18
Wagner: "Tannhäuser": "Dich, teure Halle" (Astrid Varnay)
Quiere la casualidad que este año 2018 se cumpla el centenario del nacimiento de dos de las más grandes cantantes wagnerianas del siglo XX: Astrid Varnay y Birgit Nilsson. El día 25 de este mes habría cumplido un siglo Varnay, así que empezamos con ella. Nacida en Suecia de padres húngaros, ambos cantantes de ópera, debutó en el Metropolitan de Nueva York con solo 23 años de edad como la Sieglinde de La Valquiria a causa de la indisposición de la cantante titular, Lotte Lehman. Desde entonces se convirtió en uno de los referentes en las óperas de Wagner y Richard Strauss, sobre todo. Aquí os la traigo cantando en el Met "Dich, teure Halle", esto es, el comienzo del acto II de Tannhäuser.
2.4.18
Pergolesi: Stabat Mater
Recién concluida la Semana Santa (aunque hoy sigue siendo festivo en muchos lugares de España), me parece una buena idea elegir una de las infinitas piezas que los diferentes actos y servicios religiosos que tienen lugar durante estos días han originado. La verdad, se hace un poco difícil escoger entre tantas Pasiones, Oficios, Letanías, Oratorios que se han creado desde la Edad Media hasta Penderecki o Pärt... Pero alguna decisión hay que tomar, así que me decanto por el célebre Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi, una de las últimas obras -si no la última- que completó en su breve vida (murió de tuberculosis en 1736, con apenas 26 años). El drama llevado a la música religiosa; no en vano, la representación de la ópera de Pergolesi La serva padrona en el año 1752 desencadenó en París la célebre "querella de los bufones". Pero esa es otra historia, disfrutemos ahora de esta pieza en la que tanto se dice con tan pocos medios.
19.3.18
Debussy: "Prélude à l'après-midi d'un faune"
Concluyo aquí mi pequeño homenaje a Claude Debussy, el centenario de cuya muerte se conmemorará el próximo domingo, con una de sus piezas más célebres, el Preludio para la siesta de un fauno, escrito entre 1891 y 1894. Se basa en un poema de Mallarmé y es lo único que se llevó a cabo de un magno proyecto teatral que el mismo poeta propuso al compositor. Con esta maravillosa pieza podemos comprobar que Debussy se dedicó a socavar los cimientos de las tradiciones musicales creando a la vez música de una belleza casi voluptuosa. Además, el homenaje va a ser doble, pues el director es Leonard Bernstein, de quien también se celebra el centenario este año -en este caso, de su nacimiento.
12.3.18
Debussy: "La mer"
Poco puedo decir que no se sepa de esta composición, una de las más célebres de Debussy. Así que voy a traer aquí una anécdota relacionada con ella. Estos "tres esbozos sinfónicos" se titulan: Del alba al mediodía en el mar, Juegos de olas y Diálogo del viento y el mar. Se cuenta que alguien pidió a Erik Satie su opinión sobre la pieza y, refiriéndose al primer movimiento, dijo algo parecido a: "Hay un momento, entre las diez y cuarto y las diez y media, que me gusta en especial". Disfrutad esta maravilla.
5.3.18
Debussy: "Noël des enfants qui n'ont plus de maisons"
En diciembre de 1915, Debussy contribuyó a su manera al esfuerzo bélico de su país escribiendo el texto y la música de este Villancico de los niños que ya no tienen casa para denunciar la crudeza de la guerra, pero sin buscar la paz o la reconciliación, sino la venganza para los niños de Francia, Bélgica, Serbia, Polonia... En definitiva, que aquel año la Navidad no llegase al otro bando. Os la traigo en una versión cantada por un coro.
26.2.18
Debussy: "Mes longs cheveux" (de "Pelléas et Mélisande")
Imagino que el escritor belga Maurice Maeterlinck (1862-1949), tal vez uno de los mayores exponentes del simbolismo, no suponía que su poema dramático Pelléas et Mélisande, escrito a los treinta años, iba a inspirar a cuatro de los más grandes compositores de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Gabriel Fauré (en 1898) y Jean Sibelius (en 1905) escribieron música para acompañar a su representación. A Arnold Schoenberg le inspiró un poema sinfónico (1903). Y el esfuerzo más ambicioso fue el de nuestro homenajeado, Claude Debussy, que la convirtió en 1902 en la más célebre de sus óperas. Aquí os traigo un pasaje muy conocido de su acto tercero, "Mes longs chevaux", interpretado nada menos que por Victoria de los Ángeles.
Y, de propina (pero vaya propina), el comienzo de la misma pieza, pero en este caso con el propio Debussy al piano acompañando a Mary Garden, la primera Mélisande. Es una grabación de 1904, así que, como podréis suponer, la calidad no es muy buena, pero el documento merece la pena.
Y, de propina (pero vaya propina), el comienzo de la misma pieza, pero en este caso con el propio Debussy al piano acompañando a Mary Garden, la primera Mélisande. Es una grabación de 1904, así que, como podréis suponer, la calidad no es muy buena, pero el documento merece la pena.
19.2.18
Debussy: "La plus que lente"
Me había propuesto traer por aquí música de Debussy que no fuese demasiado conocida, sin embargo no he podido resistirme y aquí está esa maravilla llamada La plus que lente, en su versión orquestal, con el exótico protagonismo del címbalo húngaro. El compositor la escribió originalmente para piano, en 1910, para emular el vals lento que tan de moda estaba por entonces -y tal vez reírse con su habitualmente cáustico humor, aunque le salió de una causticidad preciosa...
12.2.18
Debussy: Rapsodia para saxofón y orquesta
Desde su invento, allá por la década de 1840, el saxofón ha tenido una relación, a mi juicio, "problemática" con la música llamada clásica. No han sido muy generosos los compositores "clásicos" con esta familia de instrumentos, mucho más exitosa en la música para banda y en el jazz. Debussy tampoco lo tenía en mucha estima; compuso su Rapsodia tras un encargo de la célebre saxofonista estadounidense Elise Hall, seguramente porque le venía bien el dinero. La escribió entre 1904 y 1911, pero nunca entregó el manuscrito a los editores y por lo tanto no se estrenó hasta después de su muerte, en un arreglo realizado por Jean Roger-Ducasse. Ahí os la dejo.
5.2.18
Debussy: "La Puerta del Vino"
Debussy, como muchos otros compositores franceses de su época, sintió fascinación por lo español y eso se dejó sentir en su producción. Uno de los ejemplos es este preludio, perteneciente al segundo cuaderno (1912-13), inspirado en la Puerta del Vino de la Alhambra, una de las construcciones más antiguas del recinto, ya que data de principios del siglo XIV.
30.1.18
Debussy: Trois chansons de Bilitis (1897-98)
Debussy conoció al poeta belga Pierre Louÿs a finales de 1893; viajó con él a su país con el fin solicitar el permiso de su paisano Maurice Maeterlinck para convertir Pelléas et Mélisande en una ópera. Pero ese no es el motivo de citarlo aquí. Louÿs escribió en 1894 un precioso libro de poemas titulado Les chansons de Bilitis. Lo hizo pasar por traducciones de unos versos encontradas en las paredes de una antigua tumba griega, escritas por Bilitis, una mujer nacida en Panfilia que luego pasó por Mitilene, en Lesbos -donde vivió una intensa historia de amor con otra mujer llamada Mnasidika- y acabó siendo cortesana en Chipre. Aunque Debussy consideró utilizar diversos textos de Louÿs para diferentes proyectos, el único que llevó a cabo fue este, el de poner música a tres de los poemas de Bilitis, La flûte de Pan, La chevelure y Le tombeau des naïades. También escribió música (para un pequeño conjunto instrumental) con la idea de acompañar su lectura. Este libro de poemas es bastante importante para mí, pues en mi faceta de aprendiz de escritor lo utilicé como hilo conductor para mi novela Variaciones sobre tres nombres (que, si os ha picado la curiosidad, podéis conseguir en Espacio Ulises). Aquí os dejo estas canciones con una intérprete de lujo, nada menos que doña Christa Ludwig.
22.1.18
Debussy: "Petite Suite"
Este año de 2018 se conmemorará el centenario de la muerte de Claude Debussy, uno de los nombres fundamentales de la historia de la música. Y de aquí al 25 de marzo, el día exacto de la efeméride, habrá un pequeño homenaje a esta figura colosal. Empezamos con una obra de juventud, la deliciosa Petite Suite, escrita originalmente para dos pianos entre 1886 y 1889 pero que se conoce más en la forma orquestal debida a uno de los colaboradores habituales del compositor, Henri Büsser (1907).
11.1.18
France Gall: "Poupée de cire, poupée de son"
Pocas, muy pocas veces pasarán por aquí músicas que no sean de las llamadas "clásicas". Y menos que pocas algo que tenga que ver con el festival de Eurovisión (con todos mis respetos). Sin embargo, la desaparición de France Gall, el pasado día 7, me hace traer aquí la canción con la que ganó dicho festival en 1965 siendo una cría de 17 años y que tal vez sea la mejor que haya pasado jamás por ese escenario. Eran otros tiempos...
22.11.17
Britten: Hymn to St. Cecilia
Hoy es 22 de noviembre, Santa Cecilia, y es día para felicitar a músicos y amantes de la música. Santa Cecilia ha sido objeto de homenaje por alguno de sus patrocinados más célebres. El ejemplo que os traigo hoy es de Benjamim Britten, en concreto su "Himno para Santa Cecilia", que con letra de W. H. Auden escribió en 1941-42.
30.10.17
The Moody Blues: "Days of the Future Passed"
Se van a cumplir cincuenta años de la aparición de este importante álbum, quizá uno de los mejores del siglo pasado. Al parecer, habían encargado a los Moody Blues hacer una versión rock de la Novena Sinfonía de Antonín Dvořák; por suerte no hicieron caso (menudo engendro habría salido) y reunieron estas canciones de modo que formaron un continuo, un repaso a las horas del día enlazadas por interludios orquestales obra de Peter Knight, que también dirigió la London Festival Orchestra. El resultado fue la maravilla que os traigo hoy.
23.10.17
Fauré: "In Paradisum"
Para quien sea un creyente convencido, la muerte no es más que un paso hacia una vida mejor. Eso debía de pensar Gabriel Fauré, que escribió un Réquiem al que más de uno ha llamado "nana de la muerte". Exento de los terrores del Dies irae, lleno de paz y calma, concluye con una de las músicas más maravillosas y consoladoras que se puedan escuchar, este In Paradisum.
25.9.17
Haydn: "Las Estaciones" (final de "El otoño")
Yo soy más bien de verano; mi época favorita del año es la que va, más o menos, de mediados de mayo a mediados de septiembre. Cuando pasa -y cada vez se me pasa más rápida-, siento una especie de melancolía que siempre busco mitigar de una u otra forma. Una de las mejores es escuchando los dos números que coronan "El otoño", una de las cuatro partes que forman el monumental oratorio "Las Estaciones" de Joseph Haydn. Una vigorosa descripción de una partida de caza seguida del júbilo que sienten los campesinos ante la vendimia y la fabricación del vino. Allá va...
11.9.17
Mozart: Trío "Kegelstatt" KV 498
Se acerca el otoño y yo siempre relaciono esa estación con el cálido sonido del clarinete. Escuchar una obra escrita para ese instrumento en una tarde lluviosa es lo que más se parece a mi ideal del otoño (soy más veraniego que otra cosa y algún consuelo he de buscar cuando se acaba el estío). Así que para esta vuelta a la rutina, qué mejor que una pieza de alguien que muy pronto se enamoró del timbre de un instrumento recién inventado en su época: Wolfgang Amadeus Mozart. Aquí tenéis el trío para piano, viola y clarinete en mi bemol mayor, conocido como Kegelstatt ("de los bolos", por un juego al que era aficionado el compositor, aunque en este caso poco tiene que ver con la obra), escrito en 1786.
31.7.17
Liszt: "La lugubre gondola"
Tal día como hoy, un 31 de julio, pero de 1886, moría Franz Liszt en Bayreuth, adonde había ido para asistir a diversas representaciones de las obras de su yerno, Richard Wagner. Ya llegó enfermo, lo cual no le impidió ver Parsifal el 23 de julio y el estreno de Tristan en la "verde colina" el 25 de julio. Sin embargo, una neumonía se lo llevó a las once y media de la noche del sábado día 31. Hoy traigo una pieza en su memoria que él compuso en la de su yerno y que muchos consideran como una de las más importantes de su periodo tardío. Se titula La lúgubre góndola, en referencia a la que trasladó el cadáver de Wagner en Venecia hasta la estación del ferrocarril de aquella ciudad italiana, como primera etapa de su larga comitiva fúnebre hasta Bayreuth.
21.6.17
Borodin: Nocturno (Cuarteto nº 2)
Hoy no es lunes, el día habitual de publicación de esta bitácora, pero es 21 de junio, Día Europeo de la Música. Así que aprovecho para moverla un poco, que la tengo algo abandonada últimamente. Y traigo una música bellísima, que hoy me estaba rondando por la cabeza. Se trata de la versión original del Nocturno de Borodin, que no es sino uno más de los movimientos que forman su Cuarteto para cuerda número 2. Feliz día...
12.6.17
Mendelssohn: Sinfonía nº 3 en la menor ("Escocesa")
Felix Mendelssohn es un compositor cuya música me gusta muchísimo y del que siempre pienso que es situado uno (o varios) peldaños por debajo de de los grandes genios más que nada porque no tuvo una vida azarosa o novelesca que añada interés a su obra. Perteneciente a una familia más que acomodada y culta (era nieto del filósofo Moses Mendelssohn), tuvo una educación exquisita y una carrera musical fulgurante. Tuvo mucha relación con el Reino Unido, donde viajó con frecuencia y donde su música fue acogida con entusiasmo. Esto quedó reflejado en su obra, donde hay bastantes referencias británicas (la célebre obertura Las Hébridas, la magnífica música que compuso para El sueño de una noche de verano, sus oratorios...); lo que os traigo hoy pertenece a esa categoría. Se trata de su Tercera Sinfonía, conocida como la Sinfonía Escocesa, escrita entre 1829 y 1842 y dedicada a la reina Victoria.
15.5.17
Liszt: "Bénédiction de Dieu dans la solitude"
Soy un romántico empedernido y, por tanto, sigo comprándome discos, años después de su vaticinada muerte causada por los formatos digitales de nuevo cuño. Pero yo ahí sigo, a un ritmo infinitamente más lento que antaño, pero sin claudicar. Lo último que ha caído ha sido una caja de seis CD que incluyen los dos conciertos para piano y una serie de piezas para este instrumento, obra de Franz Liszt e interpretadas por el gran pianista chileno Claudio Arrau. Entre esas piezas esta la que os traigo hoy, que me lleva rebotando en el cerebro durante todo el fin de semana. ¿Será por su extraordinaria belleza, por su título evocador, por la forma de tocarla de Arrau, que hace que el tiempo se detenga? Fue un poema de Lamartine el que inspiró esta maravillosa página (que forma parte de las Armonías poéticas y religiosas):
D'où me vient, ô mon Dieu ! cette paix qui m'inonde ?
D'où me vient cette foi dont mon cœur surabonde ?
(Si queréis leer el poema completo, os lo enlazo)
Disfrutad:
D'où me vient, ô mon Dieu ! cette paix qui m'inonde ?
D'où me vient cette foi dont mon cœur surabonde ?
(Si queréis leer el poema completo, os lo enlazo)
Disfrutad:
3.4.17
Delius: "Appalachia"
Os traigo hoy una obra de Frederick Delius que me fascina. Se trata de Appalachia, que tiene el subtítulo de Una rapsodia americana. Escrita en París en 1896, es fruto de su breve estancia en Estados Unidos, breve pero con una gran influencia desde el punto de vista musical. La pieza se presenta como un conjunto de variaciones sobre una vieja tonada de plantación. Que la disfrutéis.
(La elección de la pieza no es casual. Delius es un autor Briton, y muy filo-Briton es un amigo al que la intolerancia de los que se creen más tolerantes que nadie ha expulsado de cierta red social que solía frecuentar. Espero que lea esto y que se anime a volver con una de sus muchas personalidades; se echan de menos sus boutades. Va por usted, Milord, Monsieur, etc.)
(La elección de la pieza no es casual. Delius es un autor Briton, y muy filo-Briton es un amigo al que la intolerancia de los que se creen más tolerantes que nadie ha expulsado de cierta red social que solía frecuentar. Espero que lea esto y que se anime a volver con una de sus muchas personalidades; se echan de menos sus boutades. Va por usted, Milord, Monsieur, etc.)
26.3.17
Beethoven: Finale del Cuarteto Op. 130
Hoy hace 190 años que murió Beethoven en la Schwarzspanierhaus de Viena. Tras cuatro meses y pico de enfermedad, sucumbió a un desorden de tipo hepático. La última pieza que logró terminar fue el nuevo final del Cuarteto Op. 130, escrito cuando fue convencido de que la Grosse Fuge era "demasiado" para los oyentes de aquella época y consintió en sustituirla por un fragmento mucho más convencional que completó en Gneixendorf, en casa de su hermano Nikolaus Johann. Sirva esta pieza como homenaje al genio de los genios en un día como hoy.
13.3.17
Beethoven: Sonatina para fortepiano y mandolina en do mayor WoO 44a
La visita de Beethoven a Praga en 1796, en el marco de la que fue su primera gran gira desde que en 1792 se estableciese en Viena, tuvo como resultado la composición de algunas piezas para mandolina, que forman parte de lo más "raro" en la producción del genio. Es muy probable que fuesen escritas para la condesa Josephine de Clary (1777-1828), cantante e intérprete de mandolina aficionada (para ella también fue el aria Ah, perfido!). Aquí os dejo una de esas piezas para mandolina y piano, en concreto la Sonatina en do mayor WoO 44a, creada en ese año de 1796 pero que no apareció publicada hasta 1912.
6.3.17
Beethoven: Gran fuga para cuarteto de cuerda en si bemol mayor Op. 133
Este mes de marzo se van a cumplir 190 años de la muerte de Beethoven, así que voy a dedicar estos comienzos de semana al genio de los genios, a ser posible con cosas poco habituales. Tal vez no sea el caso de lo de hoy, una de las obras más colosales y radicales, hito de la época creadora más tardía de don Ludwig. Se trata de la Gran fuga para cuarteto de cuerda que se pensó como final del Cuarteto Op. 130 (y que muchos conjuntos han restaurado como tal) pero que a causa de su dificultad fue publicada como una obra diferente, en un extraño caso de aquiescencia del compositor a los ruegos de los editores. Aquí la tenéis en manos más que expertas.
27.2.17
Korngold: Concierto para violín en re mayor
En plena resaca de una ceremonia de los Óscar que tal vez sea más recordada por una olímpica equivocación que por las películas triunfadoras, se me ha ocurrido que la entrada de hoy tenga que ver con el cine. No porque traiga una banda sonora, aunque casi. Erich Wolfgang Korngold, austriaco de nacimiento, fue un niño prodigio de la música que se tuvo que exiliar a causa del nazismo. En Estados Unidos hizo fortuna como autor de partituras para películas; en este bellísimo concierto para violín utilizó varias melodías sacadas de algunas de ellas. Música casi de cine para empezar la semana.
20.2.17
Claudio Monteverdi: "Con che soavità"
Volviendo a la cuestión de los aniversarios redondos, uno de los más sonados de este año -o al menos así tendría que ser- es el de Claudio Monteverdi, cuyo nacimiento tuvo lugar en 1567 y del que, por tanto, se cumplen 450 años. No solo es una figura fundamental para uno de los géneros musicales más importantes, la ópera, sino que también fue, entre otras cosas, uno de los mejores escritores de madrigales, de los cuales nos dejó nueve libros. Hoy os traigo uno correspondiente al libro séptimo. "Con che soavità", para soprano y conjunto instrumental.
13.2.17
George Enescu: Sinfonía nº 3 en do mayor Op. 21 (pequeño homenaje a José Luis Pérez de Arteaga)
La pasada semana nos dejó José Luis Pérez de Arteaga, una voz más que familiar para todos los que gustamos de la llamada música clásica y somos más o menos asiduos de Radio Clásica. A mí me unía a Pérez de Arteaga una especie de relación amor-odio, por sus tics pedantescos (cómo olvidar esos "Modsart" o "Bedofen" o algunos de sus comentarios cuando llegaba el final del Concierto de Año Nuevo y nos tenía que explicar que "el concierto no ha terminado, como saben los palafreneros, conductores de tranvía, concertistas de pulso y púa, catadores de aceite de oliva, sexadores de pollos..."), unos tics que mi hermano, que no comparte estos gustos, siempre utilizaba para reírse de mí y de mi afición -en venganza por mis burlas de las suyas, claro está. Sin embargo, hay que reconocer que saber, sabía mucho y, aun siendo con esos modos tan peculiares, compartía ese saber con los demás y nos hacía aprender. Hoy traigo aquí una obra que me dio a conocer él, la tercera sinfonía del violinista y compositor rumano George Enescu (1881-1955). Quedé cautivado con ese tercer movimiento, en el que un coro sin palabras se une a la orquesta en un estilo que Pérez de Arteaga calificó de "hiperromántico" en aquella emisión de radio en la que pude escuchar esta obra por primera vez. Y es que si a mí me gustan los "raritos", qué decir de este inefable periodista al que, a pesar de todo, voy a echar tanto de menos...
6.2.17
Saint-Saëns: Salmo XVIII
Quienes conocen mis gustos musicales por haber compartido tertulia conmigo ya sea en foros o redes sociales, saben que hay una serie de compositores considerados "raros" cuya obra me encanta (Reger, Busoni, Respighi, Holst...) Uno de esos casos es el de Camille Saint-Saëns (1835-1921). No es que sea raro, es bastante conocido y algunas de sus piezas son enormemente populares, pero en general es considerado como un músico "menor", academicista, que poco ha aportado a la historia y la evolución de la música. Sin embargo, a poco que se escarbe en su obra se pueden encontrar cosas que rozan lo sublime. Además, nos podemos topar con curiosas paradojas, como por ejemplo que una persona que se confesaba atea sin ningún tipo de complejos escribiese una música religiosa tan magnífica como este Salmo XVIII que hoy os traigo.
16.1.17
Telemann: "Du aber, Daniel, gehe hin" (fragmento)
Como es habitual cada comienzo de año, voy a dar un repaso a algunos compositores de los que algún aniversario se celebra en este 2017 recién estrenado. Empezaré con Georg Philipp Telemann, que murió en 1767, hace 250 años. Quizá no tan reconocido como Bach o Händel, es sin embargo una de las principales figuras del barroco alemán, con una vida tan larga que llegó a solaparse con los primeros balbuceos del clasicismo. Su obra es inmensa, abarca cerca de 6000 obras de todos los géneros (música de cámara, conciertos, cantatas religiosas y profanas y también colecciones que vendía por suscripción, como su Tafelmusik) y por eso se hace muy, muy difícil elegir una. Yo me he decidido por un fragmento de una de las más de 1500 cantatas que se conservan y que creo haber traído ya por aquí en alguna otra ocasión.
9.1.17
Poulenc: Concierto para dos pianos (primer movimiento)
Pensaba empezar las entradas de este año recurriendo a las consabidas efemérides que lo marcarán, pero la muerte de un gran director como Georges Prêtre se ha impuesto a la hora de elegir. Repasando mi fonoteca, he visto que donde más se repite su nombre es en las cuatro cajas que sacó EMI en 1999 dedicadas a Francis Poulenc en el centenario de su nacimiento y que contienen, en 20 discos, prácticamente toda su obra conservada. Por eso he querido traer aquí una de sus obras dirigida por Prêtre, en la que además participan el propio compositor y otro gran especialista en su obra, el pianista Jacques Février. Que lo disfrutéis y que tengáis un estupendo año 2017.
31.12.16
Johann Strauss (hijo): Obertura de "El murciélago"
Tengo que entonar el "mea culpa" por haber tenido tan abandonado este blog en los últimos tiempos. Espero enmendarme en el año que comienza esta medianoche y para ello cierro 2016 con la obertura de una opereta de Johann Strauss hijo que se suele representar en Viena el día de Nochevieja. Yo también me he tomado por costumbre, desde que dispongo de una grabación de la obra, disfrutarla en este día tan especial y por eso traigo aquí su obertura, interpretada por el mismo director de mi grabación, el Herbert von Karajan de los buenos tiempos. Que lo disfrutéis y feliz entrada y salida de año.
10.10.16
Sibelius: "Tapiola"
Buscando qué poner para intentar devolver la vida a esta bitácora que últimamente tengo un poco abandonada, he reparado que este fin de semana he escuchado bastante a Sibelius. Así que va a ser él quien intente remediar el desaguisado. Os traigo una de sus obras tardías y de las más impresionantes, Tapiola, en algunos de cuyos clímax creen ver ciertos comentaristas el "cataclismo" que llevó al compositor finlandés a un silencio de treinta años que incluyó la destrucción de su Octava Sinfonía.
5.9.16
Liszt: Sinfonía "Dante"
Tras la pausa veraniega y ante las temperaturas ardientes que nos está ofreciendo este comienzo de septiembre, no sé por qué se me ha venido a la cabeza esta obra de Liszt basada en la Divina comedia de Dante. Una pieza en dos movimientos (sólo retrató el Infierno y el Purgatorio persuadido por Wagner de que no había forma humana de describir el Paraíso con música) que al principio hace una cita musical de los versos del poema inmortal del florentino que reproducen lo que está escrito en las puertas del Infierno:
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate...
Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate...
13.6.16
Mahler: "Des Antonius von Padua Fischpredigt"
Uno de los poemas de Des Knaben Wunderhorn a los que puso música Gustav Mahler, "El sermón de Antonio de Padua a los peces", está relacionado, como indica su título, con el popular santo que se celebra hoy, 13 de junio. Cuenta la tradición que hallándose el santo en Rímini intentó predicar ante una muchedumbre que no fue muy receptiva a sus enseñanzas, de modo que, harto de no ser escuchado e inspiración divina mediante, se fue a la desembocadura de un río y empezó a dar un sermón a los peces, que se acercaron y escucharon con atención lo que San Antonio les decía. No contentas con eso, las criaturas marinas se pusieron a alabar a Dios, de modo que los infieles que tan poco caso habían hecho antes a San Antonio se convirtieron en masa. Mahler hizo una gran canción con el texto poético que recoge esta tradición y no sólo eso, sino que luego la utilizó como base del tercer movimiento de su Segunda Sinfonía. Aquí os la dejo con unos intérpretes de primer orden.
6.6.16
Beethoven: Variaciones Diabelli (Arthur Schnabel)
Hace ya demasiado tiempo que no actualizo este blog y, para reparar esa falta, voy a intentar volver a lo grande, con una de las obras pianísticas capitales del genio de los genios. Una obra en la que sacó todo, absolutamente todo de un breve vals arquetípico de la época Biedermeier. Os la dejo en la versión de un pianista que fue el primero en intentar eliminar todos los pegotes románticos que se habían adherido a lo largo del siglo XIX a las obras de Beethoven, Arthur Schnabel.
25.4.16
Busoni: Concertino para clarinete Op. 48
Seguimos de aniversarios, pues este año se cumplen 150 del nacimiento de Ferruccio Busoni, un compositor muy peculiar. Aunque italiano de nacimiento, desarrolló toda su carrera en Alemania y se le puede considerar más germánico que mediterráneo. Abogado de la vanguardia musical, sin embargo nunca se alejó de la tonalidad. Fue un gran virtuoso del piano y gran parte de su obra la consagró a ese instrumento; a pesar de ello hoy os traigo su Concertino para clarinete y orquesta de cámara, escrito en 1918, es decir, tres años antes de su muerte.
11.4.16
Granados: Valses poéticos
El pasado día 24 de marzo se cumplió el centenario de la muerte de Enric Granados, muerte que encontró intentando salvar a su esposa de un naufragio causado por el torpedo de un submarino alemán. Parece mentira, pero es un compositor muy desconocido, tal vez a causa de la exagerada popularidad de alguna de sus obras, como Goyescas. Gran parte de su producción sigue inédita y, si hacemos caso al Grove, ni siquiera existe un estudio detallado de su vida. Lo que os traigo hoy no es que sea del todo desconocido, pero tampoco es de lo más escuchado del leridano. Interpreta Alicia de Larrocha.
4.4.16
Reger: Trío para cuerdas en re menor Op. 141b
Tras la etapa de Meiningen, Reger se trasladó a Jena en el verano de 1915; era una ciudad tranquila y apacible en la que desarrolló una nueva forma de hacer música a la que él mismo denominó "estilo libre de Jena", menos radical, elegíaco, aunque no se pueda decir que estas obras estén impregnadas de paz. Los primeros meses fueron también tranquilos en su vida, pero todo esto cambió cuando empezó la temporada de conciertos, en octubre de 1915. Se embarcó entonces en otra de sus agotadoras giras por Alemania y los Países Bajos, dificultada por los problemas que para los viajes suponía la guerra, y todas las semanas acudía a Leipzig a dar clases en su Universidad. El 10 de mayo de 1916 se encontraba en esa ciudad; al día siguiente tenía previsto dar un concierto a beneficio de la Cruz Roja en Wittenberg. Sin embargo, un ataque al corazón acabó con su vida la madrugada del 11 de mayo. Al morir, su prestigio era enorme: recibió homenajes en toda Alemania e incluso en Rusia, un país que estaba en guerra con el suyo. Os dejo, como culminación de estos mensajes dedicados a Reger en su centenario, una de las obras representativas de este "estilo libre de Jena", su trío para cuerda Op. 141b.
29.2.16
Max Reger: Suite romántica, Op. 125
Entre 1911 y 1915 Reger dirigió la orquesta de Meiningen, un conjunto que tal vez no suene mucho hoy en día, pero que en aquella época era de los más importantes de Alemania. Había sido fundada por Hans von Büllow y entre sus directores había contado también con Richard Strauss. Reger se lanzó a un trabajo que se podría considerar frenético; se sentía bastante constreñido en la provinciana capital del ducado y realizó agotadoras giras en las que obtuvo bastantes éxitos no sólo como director, sino también con sus obras. Eso no impidió que ese exceso de trabajo le hiciese de nuevo refugiarse en el alcohol y llegase a sufrir un grave ataque en febrero de 1914. La muerte de su patrón, el duque Jorge II, y el estallido de la primera guerra mundial supusieron el fin de su estancia en Meiningen. La orquesta fue disuelta por el nuevo duque y Reger se marchó a Jena. Hoy os traigo una de las primeras obras que compuso en Meiningen, la Suite romántica, basada en poemas de Eichendorff y muestra de que en esta época empezó a alejarse de la música absoluta y se basó en ideas extramusicales para algunas de sus obras.
22.2.16
Max Reger: Concierto para piano en fa menor Op. 114
Entre 1907 y 1911 Reger vivió en Leipzig. Fue una época de grandes contrastes: no abandonó la música de cámara pero se dedicó con más intensidad a la sinfónica. Entró en contacto con gente que se convirtió en importante valedora de su música (los hermanos Busch, Henri Marteau) pero siguió recolectando enemigos entre los críticos. Adoptó a dos hijas y fue feliz en su vida familiar, pero el alcohol siguió minando su salud. Los estrenos de sus obras solían ser grandes fracasos, pero se celebraron varios festivales dedicados a su música que le colocaron en la cúspide de la fama. Cuando la situación en aquella ciudad se acercaba a lo insostenible, llegó la providencial llamada del duque Jorge II de Sajonia para dirigir la orquesta de Meiningen. Hoy os traigo una obra de este periodo, el Concierto para piano en la menor, escrito en el verano de 1910 para la pianista Frieda Kwast-Hodapp, que lo estrenó en diciembre de ese mismo año bajo la batuta de Arthur Nikisch.
15.2.16
Max Reger: Sinfonietta Op. 90
Reger vivió en Múnich entre 1901 y 1907. Fueron años fecundos y repletos de acontecimientos. Por un lado, se produjo su salto a la fama, desde 1904 y por otro se fue ganando la enemistad (porque la hostilidad de partida ya la tenía) de la mayor parte de los críticos musicales de la capital bávara. En esta época también se casó con Elsa von Bagenski, a pesar los reparos de la católica familia de Reger a tratarse de una protestante divorciada. Aunque Reger siguió componiendo para el órgano y mucha música de cámara, en esta época de Múnich también se dedicó a la música sinfónica. Luchó durante varios años con su Sinfonietta, cuyo estreno muniqués -dirigida por Felix Mottl- se convirtió en un escándalo que llegó a degenerar en peleas a puñetazo limpio frente a la casa de Rudolf Louis, uno de los críticos más influyentes de Múnich. Es la pieza que os traigo hoy.
8.2.16
Max Reger: Allegro affabile (Sonata para clarinete en fa sostenido menor Op. 49 nº 2)
Reger pasó tres años en Weiden recuperándose (1898-1901). Fueron tiempos de actividad febril, en los que no dejó de componer para el piano, el órgano y abundante música de cámara. Se dedicó, asimismo, a buscar editor para sus obras, tarea ardua sin duda, a pesar del apoyo de grandes figuras como Richard Strauss. Karl Straube no dejó de estrenar las piezas para órgano que iba componiendo y empezaron a llegar algunas críticas favorables, sobre todo de Múnich, lo cual preparó el camino para el traslado de Reger a la capital de Baviera. La pieza, uno de cuyos fragmentos os traigo hoy, es una muestra más de la admiración que sentía Reger por Johannes Brahms. Fue escrita en 1900, poco después de que Reger escuchase la sonata para clarinete Op. 120 nº 1 del hamburgués.
1.2.16
Max Reger: Passacaglia de la Suite para órgano Op. 16
En su época en Sondershausen y Wiesbaden (1890-98) Reger llevó una vida frenética. Siguió siendo a la vez alumno y profesor del conservatorio, empezó a publicar sus obras recomendado no solo por su maestro Riemann, sino también por Richard Strauss, a quien conoció por entonces (al igual que a Ferrucio Busoni, Felix Mottl o Eugen d'Albert). De todos modos, sus obras seguían encontrándose con una fuerte oposición (la que os traigo hoy le valió el calificativo de "terrorista musical"). El estrés del trabajo (empezó a actuar como concertista en estos años) y una mala experiencia en el servicio militar -donde le apareció una dolorosa úlcera en el cuello-, le llevó a caer presa del alcohol y el tabaco, que le llevaron a una situación lamentable. Al final, en junio de 1898, consintió que su hermana Emma le llevase a Weiden a recuperarse, a casa de sus padres. No todo fue malo en este periodo, sin embargo. Reger conoció a Elsa von Bagenski, que se acabaría convirtiendo en su esposa, se publicaron los primeros artículos elogiosos sobre su obra y empezó su relación de amistad con el organista Karl Straube, uno de los mayores defensores de su música, especialmente la mucha que compuso para el órgano. Hoy os traigo la Passacaglia con la que termina su Suite para órgano nº 1, Op. 16, obra de 1895.
25.1.16
Max Reger: Allegro scherzando (Sonata para violín y piano nº 1, Op. 1)
La idea inicial de la familia de Reger fue que se convirtiese en maestro de escuela, como su padre, Joseph Reger. Sin embargo, viendo sus cualidades musicales, no pusieron objeciones a que Adalbert Lindler, un antiguo alumno de Joseph que ejercía como maestro de música en Weiden, le diera clases de piano. Fue una visita a Bayreuth, en 1888, la que le convenció de que su vocación era la musical y, después de un prolongado tira y afloja, su padre consintió que ingresase en el Conservatorio de Sondershausen y posteriormente en el de Wiesbaden, donde su maestro principal fue Hugo Riemann (que fue, dicho sea de paso, uno de los encargados de acabar la magna biografía de Beethoven que dejó inconclusa Alexander W. Thayer). Su primera obra publicada, la Sonata para violín y piano en re menor (1890), de la que os traigo un fragmento (el segundo movimiento), impresionó tanto a su maestro que le recomendó para que él mismo fuese profesor de piano. La pieza se estrenó de forma fragmentaria en marzo de 1891 y, lo que será habitual, no causó buena impresión. A ver qué os parece.
18.1.16
2016: Año Reger (Suite para violonchelo solo nº 1)
Seguro que este año que acaba de comenzar verá muchas efemérides musicales importantes. Lo cierto es que aún no me ha dado lugar a repasarlas, sobre todo porque una me interesa sobre todas las demás: el próximo 11 de mayo se cumplirán 100 años de la muerte de Max Reger (1873-1916), un compositor al que admiro especialmente y que es bastante poco conocido (y quienes lo conocen, no suelen hablar muy bien de su obra). Yo creo que merece la pena dar un repaso a su obra y eso es lo que pretendo hacer durante las próximas semanas, con ejemplos musicales de la vasta obra de Reger correspondientes a cada época creadora. (Hace algunos años publiqué una minibiografía de Reger que se puede consultar en esta misma bitácora). Como aperitivo, una pieza que muestra su admiración por Bach, su primera suite para violonchelo solo, Op. 131c nº 1 (escrita a comienzos del otoño de 1914) en una interpretación debida al mítico Emmanuel Feuermann.
21.12.15
Nielsen: Chacona para piano Op. 32 (FS 39)
El segundo compositor nórdico celebrado este año que ahora acaba al cumplirse 150 de su nacimiento es el danés Carl Nielsen, que es conocido sobre todo por su obra sinfónica, pero que también tiene interesantes obras para piano como esta Chacona escrita en el año 1916.
16.12.15
Beethoven: Obertura "Namensfeier" Op. 115
Ludwig van Beethoven fue bautizado el 17 de diciembre de 1770 en la parroquia de San Remigio de Bonn. Por eso, tradicionalmente, se considera que nació el día anterior, es decir, tal como el de hoy. Por eso, para festejar su 245º cumpleaños, os traigo una de sus oberturas, no de las más conocidas, escrita entre 1814 y 1815, titulada para la onomástica. Fue estrenada el día de Navidad de 1815 y se publicó diez años más tarde con una dedicatoria para el príncipe Radzivil. ¡Feliciades, Genio de los Genios!
14.12.15
Sibelius: Las Oceánides, Op. 73
Nos acercamos al final de este año 2015, que ha sido el del sesquicentenario del nacimiento de dos importantes compositores nórdicos. Uno de ellos, Jean Sibelius, escribió varios poemas sinfónicos, casi siempre inspirados en el Kalevala, el poema épico nacional de los finlandeses. Sin embargo, el que traigo hoy aquí es uno de los pocos que se sale de esa pauta. Se trata de Las Oceánides, una obra de 1913-14 (un encargo que le vino de los Estados Unidos), donde describe a estos seres de la mitología griega, hijas de Océano y Tetis, ninfas siempre relacionadas con algún río, lago o fuente.
16.11.15
26.10.15
Charles Trenet: "La mer"
Cuidado, que hay quien dice que es la canción más bella jamás escrita. ¿Qué opináis? Aquí la tenéis en la versión original, en francés, cantada por su creador, Charles Trenet, que la escribió en 1943.
Ha habido centenares de versiones, pero la inglesa es la más conocida (con una letra que no tiene nada que ver con el original). Quizá quien más se identifica con ella sea el cantante neoyorquino Bobby Darin, que murió en 1973 a los 37 años de edad a causa de una enfermedad cardíaca. Se dice que tras cada una de sus actuaciones, tenía que ir a que le diesen oxígeno...
Ha habido centenares de versiones, pero la inglesa es la más conocida (con una letra que no tiene nada que ver con el original). Quizá quien más se identifica con ella sea el cantante neoyorquino Bobby Darin, que murió en 1973 a los 37 años de edad a causa de una enfermedad cardíaca. Se dice que tras cada una de sus actuaciones, tenía que ir a que le diesen oxígeno...
19.10.15
Boccherini: Quinteto Op. 11 nº 5
A veces es bueno situar las piezas más célebres en su contexto. Hoy lo voy a hacer aquí. Celebérrimo es el "minueto" de Luigi Boccherini, pero tal vez mucha gente no sepa que en realidad se trata del tercer movimiento de su Quinteto para cuerda en la mayor, Op. 11 nº 5. Pues sigue la obra completa, para que os hagáis una idea de la forma de crear música de este enorme compositor, cuya obra de cámara es tan extensa como magnífica y requeriría mayor atención.
5.10.15
Rameau: Suite de "Les Boréades"
La vida de Jean-Philippe Rameau fue lo suficientemente larga como para ser un estricto contemporáneo de Bach y Händel que, cuando murió, en 1764, se hallase rodeado de un incipiente clasicismo musical. Del último año de su vida es la música que os traigo hoy, la suite orquestal de la postrer ópera del maestro de Dijon, que no se estrenó hasta casi doscientos años después de su muerte.
28.9.15
Schubert: Sonata para piano en si bemol mayor D. 960
No se me ocurre mejor forma para empezar la semana que esta; me lleva rondando toda la mañana y la traigo aquí. A disfrutarla.
14.9.15
Bill Evans: "Night & Day" ("Everybody Digs Bill Evans", 1958)
Hoy traigo un trío, pero muy diferente al de la semana pasada. Se trata de un trío de jazz, formado por piano, bajo y batería y a su cabeza se encuentra el genial Bill Evans. Nos ofrecen una estupenda versión del célebre Night and Day, de Cole Porter. A ver si nos da energías para empezar bien la semana.
7.9.15
Max Reger: Serenata para flauta, violín y viola Op. 141a
Reger, una de mis debilidades, escribió mucha música de cámara en una época en la que era más habitual emplear unas fuerzas orquestales cada vez más gingantescas. Muchas veces se le teme por ser un tanto "pesante", incluso en estas obras escritas para pocos instrumentos, pero piezas como la que hoy os traigo lo desmienten. Ya veréis qué delicia.
27.7.15
"La fleur que tu m'avais jetée" ("Carmen", Bizet) por Jon Vickers
El pasado día 10 de julio murió el tenor canadiense Jon Vickers. Tengo que decir que nunca fue santo de mi devoción. Poseo varias grabaciones suyas y aunque admiro el poder de su voz tiene algo que no me llega a satisfacer plenamente. Pero soy un simple aficionadillo y no me voy a poner a criticar sin tener argumentos. El caso es que hace unos días hablé del asunto en las redes sociales con mis expertos operísticos de cabecera, Don Gino y Monsieur Robespierre, y les puse un vídeo de Vickers cantando Otello que no les hizo demasiada gracia. Replicaron que tal vez sería un mejor homenaje escucharle cantado esta célebre aria de Carmen y por eso es por lo que lo traigo aquí. Espero que esto sí les guste, a ellos y a quien lo vea.
13.7.15
Puccini: "Perché tarda la luna" (de "Turandot")
No me avergüenzo de confesar, a pesar de mi devoción por Wagner, que Turandot es una de mis óperas favoritas, de esas que he escuchado decenas de veces, que casi me sé de memoria... Esta última obra, inacabada, de Puccini, da una preponderancia inusitada al coro, que entona alguna de las melodías más memorables de la pieza. Tal es este coro, casi impresionista, Perché tarda la luna, en la que una turba aparentemente sedienta de sangre implora al astro nocturno que aparezca ya para que se verifique la enésima ejecución de un pretendiente de la fría y terrible princesa Turandot. Parece mentira que estén pensando esto mientras cantan esta delicada música...
6.7.15
Sebastián Iradier: "El Arreglito"
El compositor alavés Sebastián de Iradier y Salaverri (1809-1865) es universalmente conocido por su celebérrima habanera La Paloma. Sin embargo, ya no es tan del dominio público que otra habanera archifamosa, la de Carmen, esté basada en El arreglito, asimismo obra de Iradier, que os traigo hoy aquí. La verdad es que yo me enteré hace unos días, cuando en la televisión hablaron de una representación de la ópera de Bizet que iba a tener lugar en Madrid y la reportera dijo algo así como "una de las curiosidades de esta obra es que la famosa habanera es en realidad obra de un español, Iradier". Mi primera reacción fue la de pensar que teníamos otra de las muchas barbaridades que vomita a diario la merecidamente llamada "caja tonta", pero antes de meter la pata decidí indagar un poco y hete aquí que su punto de razón tenía. Cuando escuché El arreglito, que Iradier escribió hacia 1860, me di cuenta de que, en efecto, la música de Bizet se apoyaba casi completamente en ella. No tiene esto nada de particular, ya que Iradier vivió en París un tiempo, allí se hizo famoso y es fácil que Bizet escuchase la tonada en algún sitio, le llamase la atención y luego la emplease. Aquí os la traigo, juzgad:
15.6.15
Ornette Coleman: "The Shape of Jazz to Come"
No soy muy experto en jazz y poseo solo una pequeña (pero muy selecta) colección de discos entre los que se encuentra el que hoy os traigo, en homenaje a una de las máximas figuras del llamado free jazz, que nos dejó el pasado jueves día 11. Se trata de una de las grabaciones que los expertos suelen contar entre los puntos culminantes de este complejo y variado estilo musical: The Shape of Jazz to Come, grabado en Los Ángeles en mayo de 1959 y que, junto a Coleman con el saxofón contralto, podemos escuchar la corneta de Don Cherry, el bajo de Charlie Harden y la percusión de Billy Higgins.
1.6.15
Mozart: "Exsultate, jubilate"
Todo el fin de semana me ha estado rondando por la cabeza este temprano motete de Mozart, así que mejor empezamos esta semana -breve en Madrid- con él. Que lo disfrutéis.
26.5.15
Praetorius: In dulci jubilo (Polyhymnia Caduceatrix et Panegirica, 1619)
Poco que explicar. Música magnífica, jubilosa y espectacular.
18.5.15
Beethoven: "Wo die Unschuld Blumen streute" (de "El rey Esteban")
En pocas semanas despachó Beethoven el encargo que recibió de componer música para un par de obras de August von Kotzebue con vistas a la inauguración del Teatro Nacional de Pest. Una de ellas fue El rey Esteban, cuya obertura es al menos conocida. No lo son tanto el resto de las piezas que componen el conjunto, que muchas veces es despachado rápidamente al no estar considerado entre lo mejor de su creador. Sin embargo, hay cosas que creo merecen mucho la pena, como por ejemplo este breve coro femenino que hoy os traigo.
11.5.15
Borodin: Danzas Polovtsianas (de "El príncipe Igor")
Poca gente habrá que haya escuchado algo más de esta ópera inacabada de Alexander Borodin que estas danzas polovtsianas, una de esas piezas musicales que utilizo para levantarme el ánimo en los momentos en los que es necesario. Después del primer coro, hay una musiquilla que toca el clarinete que me estuvo retumbando continuamente en la cabeza en el maravilloso viaje que hice a Turquía hace ya demasiados años. En fin, una música a la que tengo mucho cariño y con la que daremos un magnífico comienzo a una semana que se presenta, en lo que se refiere a las temperaturas, casi veraniega. (La versión es de las que incluye coro.)
27.4.15
Scriabin: "Le poème de l'extase"
Este año 2015 se cumple el centenario de la absurda muerte de Alexander Scriabin, Absurda porque fue causada por la picadura de un bicho que acabó provocándole una septicemia. Os traigo una de sus obras orquestales más importantes, el Poema del éxtasis, que da una clara idea de la forma exaltada y voluptuosa que tuvo este enorme virtuoso del piano de hacer música.
16.3.15
Borodin: Nocturno
Este Nocturno es en realidad parte del Cuarteto de cuerda nº 2 de su autor, pero se suele interpretar de forma independiente, arreglado para orquesta de cuerda o completa. Es de una belleza que hipnotiza y no se me ocurre mejor forma de afrontar el lunes.
9.3.15
Mendelssohn: Obertura "Las Hébridas"
¿Qué es más oportuno para empezar la semana que una obertura? Y mucho mejor si es la que escribió Felix Mendelssohn en 1830 tras su primer viaje al Reino Unido, inspirada en la gruta de Fingal, situada en la isla de Staffa, en las Hébridas y que se ha convertido en una de las piezas más conocidas de su autor.
23.2.15
Vaughan Williams: Sinfonía nº 7 "Antártica"
Se acaban de entregar los Óscar y se me ha ocurrido traer por aquí alguna obra que esté muy relacionada con el cine, pero sin ser en realidad -o estrictamente- una banda sonora. Y he reparado en la Séptima Sinfonía de Ralph Vaughan Williams, que se titula Sinfonía Antártica porque proviene de la música que el compositor británico creó para una película del año 1948 titulada Scott of the Anctartic. Que la disfrutéis.
9.2.15
R. Strauss: "Morgen" (Elisabeth Schwarzkopf)
Seguimos de aniversarios. Este año, concretamente el 9 de de diciembre, se cumplirán 100 del nacimiento de una de las sopranos más importantes del siglo XX, Elisabeth Schwarzkopf. Por eso quiero empezar esta semana con ella cantando uno de los lieder más bellos de Richard Strauss: Morgen.
2.2.15
Sibelius: "Pélleas et Mélisande" Op. 46
También este año se conmemorarán los 150 del nacimiento de Jean Sibelius. Al igual que Nielsen, es fundamentalmente reconocido por sus siete sinfonías, aunque en el resto de su producción también se pueden encontrar grandes obras maestras. Hoy os traigo la música incidental que escribió para la representación de Pélleas et Mélisande, de Maurice Maeterlinck, una pieza que también inspiró a Debussy su única ópera y a Schoenberg un poema sinfónico. Dirige Sir Thomas Beecham y no es casualidad, pues fue en el Reino Unido donde antes se reconoció a Sibelius como gran compositor.
12.1.15
Nielsen: Concierto para flauta FS 119
En este año que acabamos de comenzar celebraremos el sesquicentenario de dos importantes compositores nórdicos, Carl Nielsen y Jean Sibelius. Empecemos con el danés, que vino al mundo en Sortelung el 9 de junio de 1865. Hace un par de entradas ya comenté de él que es especialmente conocido por sus seis sinfonías, pero también tiene otras obras dignas de mención. Una de ellas es este concierto para flauta, obra de 1926 que se encuadra dentro de un grupo de obras para instrumento de viento y orquesta que el compositor quiso crear para cada uno de los miembros del Quinteto de viento de Copenhague. Solo le dio lugar a acabar éste y el acaso más conocido Concierto para clarinete (1928).
22.12.14
Honegger: "Une cantate de Noël"
Quienes tengan la paciencia de seguir esta bitácora, sabrán que al llegar estas fechas siempre pongo aquí la música navideña que más me gusta y me conmueve, que no es otra que la cantata de Navidad que escribió Arthur Honegger en 1952-53. Es la mejor forma que se me ocurre de desear unas muy felices fiestas y un año 2015 infinitamente mejor que 2014 (seguro que no hay que esforzarse mucho para ello) a quien lea esto.
15.12.14
Nielsen: Drømmen om “Glade Jul” (Un sueño sobre "Noche de paz")
Se acerca la Navidad y es inevitable acordarse de música relacionada con esta época. Hoy os traigo una pieza no muy conocida del compositor danés Carl Nielsen, escrita en 1905, que es una especie de paráfrasis sobre el que posiblemente es el villancico más conocido del mundo. En sus menos de tres minutos de duración Nielsen nos da acaso una idea un punto melancólica de esta época que tantos critican por esa supuesta obligación de ser felices.
1.12.14
Satie: Tres "Gnossiennes"
Hay lunes que es mejor empezar con suavidad, con calma. Calma y hieratismo de sobra tienen estas piezas para piano del genial y "maldito" Erik Satie; se trata de tres de las seis Gnossiennes que escribió entre 1889 y 1897, las únicas que aparecieron publicadas durante su vida. Gnossienne es una palabra inventada por el propio Satie; según algunos, deriva de las sectas gnósticas con las que empezó a relacionarse en la época en que compuso estas piezas, según otros, proviene de Cnosos, la ciudad cretense centro de la civilización minoica, ya que las piezas estarían inspiradas en Teseo, Ariadna y el mito del Minotauro.
24.11.14
Glinka: Obertura española nº 2 ("Una noche de verano en Madrid") y un "bis"
Mijáil Glinka, iniciador de la escuela musical rusa, escribió dos oberturas sobre temas españoles tras venirnos a visitar en la primera mitad del siglo XIX. Celebérrima es su "Jota aragonesa" y no es menos conocida (aunque tal vez no tanto) la segunda de las oberturas, la que hoy os traigo, aquella en la que describe una noche estival en la villa y corte. Si no la conocéis, tal vez a partir del minuto 1:42 os suene mucho y os parezca que eso ya lo habíais oído:
Pues es cierto, seguro que os sonaba un montón, ya que es la misma melodía que muchos años después utilizó Gerónimo Giménez en su intermedio de "La boda de Luis Alonso", esa pieza que es "bis" habitual de numerosas orquestas españolas. Comprobadlo (desde el minuto 2:12):
Pues es cierto, seguro que os sonaba un montón, ya que es la misma melodía que muchos años después utilizó Gerónimo Giménez en su intermedio de "La boda de Luis Alonso", esa pieza que es "bis" habitual de numerosas orquestas españolas. Comprobadlo (desde el minuto 2:12):
17.11.14
Honegger: "Rugby" (Movimiento sinfónico nº 2)
El deporte y la música (no sé si bien o mal llamada) clásica parecen no estar muy relacionados. Sin embargo, ha habido compositores que se han animado a describir eventos deportivos con sus notas. Uno de los casos más conocidos es tal vez el del Movimiento sinfónico nº 2 de Arthur Honegger, titulado Rugby, escrito en 1928, en el que nos presenta un partido de este noble juego, que suele acabar con un "tercer tiempo" en el que corre la cerveza a raudales (y que probablemente no esté reflejado en la partitura).
10.11.14
R. Strauss: Concierto para oboe en re mayor
Ya que el tiempo parece definitivamente querer cuadrar con la estación del año, vamos a escuchar una obra que se podía llamar "otoñal", de un compositor al que el otoño y el invierno de su vida se le precipitaron. Se trata de Richard Strauss, que después del trauma de la guerra ya compuso muy pocas obras, unas obras que destacan por una belleza que en algunos casos (las "Cuatro últimas canciones", por ejemplo) roza lo ultraterreno.
La pieza de hoy es un concierto para oboe, que el anciano compositor escribió en 1945-46 a sugerencia de John de Lancie, soldado americano que tras el final de la guerra acertó a estar prestando servicio cerca de Garmisch, donde estaba la casa de Strauss. De Lancie era oboísta profesional (fue el primer oboe de la Orquesta de Filadelfia) y Strauss fue solo uno de los diversos compositores a los que hizo encargos. El concierto que escribió Strauss es una verdadera delicia, que contrasta con los duros momentos que estaba pasando no solo él sino todo su país.
La pieza de hoy es un concierto para oboe, que el anciano compositor escribió en 1945-46 a sugerencia de John de Lancie, soldado americano que tras el final de la guerra acertó a estar prestando servicio cerca de Garmisch, donde estaba la casa de Strauss. De Lancie era oboísta profesional (fue el primer oboe de la Orquesta de Filadelfia) y Strauss fue solo uno de los diversos compositores a los que hizo encargos. El concierto que escribió Strauss es una verdadera delicia, que contrasta con los duros momentos que estaba pasando no solo él sino todo su país.
3.11.14
Mahler: "El solitario en otoño" (de "Das Lied von der Erde")
Parece que por fin quiere entrar el otoño de verdad; para "celebrarlo" (yo soy más de verano) se me ha ocurrido empezar esta primera semana que realmente se corresponde con la época del año en que estamos con alguna pieza relacionada con la estación de los bellos colores en los bosques caducifolios (¡toma ya!) Y me he acordado del segundo movimiento de Das Lied von der Erde que se titula "El solitario en otoño" y se basa en un poema de Zhang Ji, que vivió en el siglo VIII de nuestra era:
Las nieblas otoñales ondean, azules sobre el mar;
toda la hierba se cubre de escarcha;
se diría que un artista ha extendido polvo de jade
sobre las delicadas flores.
El dulce perfume de las flores se ha evaporado;
un viento frío dobla los tallos.
Pronto flotarán las mustias y doradas hojas
de las flores de loto sobre el agua.
Mi corazón está cansado. Mi pequeña linterna
se apaga crepitando y me hace pensar en el descanso.
¡Voy hacia ti, querido último lugar de reposo!
¡Sí, dame tranquilidad, necesito tanto alivio!
Lloro muchísimo en mi soledad.
El otoño perdura demasiado en mi corazón.
Sol del amor, ¿ya no quieres brillar más
para secar tiernamente mis amargas lágrimas?
Las nieblas otoñales ondean, azules sobre el mar;
toda la hierba se cubre de escarcha;
se diría que un artista ha extendido polvo de jade
sobre las delicadas flores.
El dulce perfume de las flores se ha evaporado;
un viento frío dobla los tallos.
Pronto flotarán las mustias y doradas hojas
de las flores de loto sobre el agua.
Mi corazón está cansado. Mi pequeña linterna
se apaga crepitando y me hace pensar en el descanso.
¡Voy hacia ti, querido último lugar de reposo!
¡Sí, dame tranquilidad, necesito tanto alivio!
Lloro muchísimo en mi soledad.
El otoño perdura demasiado en mi corazón.
Sol del amor, ¿ya no quieres brillar más
para secar tiernamente mis amargas lágrimas?
27.10.14
Dvořák: Concierto para violonchelo en si menor, Op. 104
Dvořák escribió su Concierto para violonchelo (en realidad habría que decir "Concierto nº 2", ya que hay otro de juventud, escrito en 1865, inacabado, completado por J. Burghauser) en 1894-95 y ha devenido en el más célebre de los escritos para este noble instrumento. Por ello he de concluir este mes del violonchelo con esta obra y con uno de sus mejores intérpretes, Mstislav Rostropovich. Que lo disfrutéis.
20.10.14
Saint-Saëns: Concierto para violonchelo nº 1
Sigo con Saint-Saëns en este mes otoñal -que está resultando más bien veraniego- dedicado al violonchelo. D. Camille escribió varios conciertos para este instrumento, de los cuales el primero es mi favorito. Aquí lo tenéis, interpretado por una de las más grandes violonchelistas del siglo XX.
13.10.14
Saint-Saëns: "El cisne" (de "El carnaval de los animales")
Seguimos con el violonchelo. ¡Quién le iba a decir a mi admirado Saint-Saëns que El carnaval de los animales, una obra "privada", casi hecha en broma y desde luego sin ninguna intención de ser presentada al gran público se iba a convertir en la más famosa de todas las suyas! Es otro episodio más del "calvario" de este compositor, al que creo que se trata muy injustamente. Pero esa es otra cuestión, ya que este mes estamos hablando del violonchelo y no de músicos incomprendidos. Resulta que una de las descripciones más poéticas que hizo D. Camille en esa obra es la del cisne, un fragmento para violonchelo y orquesta que se hizo universalmente célebre cuando en 1905 Mijáil Fokine realizó sobre él una coreografía que la inmortal Anna Pavlova interpretó miles de veces bajo el título de La muerte del cisne. Aquí os dejo esta evocadora pieza.
8.10.14
Beethoven: 12 variaciones para violonchelo y piano sobre "See the conqu'ring hero comes", de Händel, WoO45
Llegó octubre, entra con ganas el otoño y siempre en esta época empiezo a pensar en esos instrumentos musicales que parecen más propios de estos meses finales del año. En otras ocasiones he dedicado entradas al clarinete, esta vez va a ser el violonchelo el protagonista. Y comienzo con un conjunto de variaciones que Beethoven escribió para violonchelo y piano sobre un coro del oratorio Judas Macabeo, de su venerado Händel. Una melodía, por cierto, que seguro que muchos de los que la escuchéis habréis oído cientos de veces sin saber de dónde venía (como me pasó a mí).
29.9.14
Biber: Sonata representativa
En mis aficiones musicales muchas veces tengo la sensación de ser un "defensor de causas perdidas" dado mi gusto por compositores no muy habituales (Reger, Busoni, Respighi...) En el caso del barroco me pasa con Heinrich Ignaz Franz von Biber (1644-1704), tremendo virtuoso del violín y compositor visionario. Aquí os dejo un raro ejemplo de música rabiosamente descriptiva, su Sonata representativa.
15.9.14
Brahms: Obertura para un festival académico, Op. 80
Acaba de comenzar el curso y, pensando en una música apropiada para ello he caído en el resultado más obvio: la Obertura Académica de Brahms. La Universidad de Breslau (hoy Wroclaw, en Polonia), le otorgó un doctorado honoris causa y el compositor, en agradecimiento, escribió en 1880 esta pieza en la que cita diversas canciones estudiantiles de su época, difíciles de reconocer para nosotros, y culmina con algo que sí que nos sonará mucho a quienes trabajamos en la Universidad: el Gaudeamus igitur. Feliz curso académico a todo el mundo.
8.9.14
Bruckner: Salmo 150
Anton Bruckner es especialmente conocido por sus sinfonías y por los líos que se montan a su alrededor por la inmensa cantidad de versiones y ediciones que hay de ellas. También son conocidas sus tres misas numeradas y alguna que otra cosa más. Sin embargo, si se analiza el catálogo de sus obras, se verá que lo que más abunda en él son las obras vocales, ya sea para coro solo o acompañado de piano, órgano, conjunto de cámara u orquesta. La mayoría son obras religiosas, pero también alguna que otra profana, que casi siempre utilizan textos que tiran a patrioteros (por no decir otra cosa). Una de sus obras vocales que más me gusta es este arreglo del Salmo 150, para soprano, coro y orquesta, escrito en 1892 mientras luchaba por terminar su Novena Sinfonía. Aquí lo tenéis.
1.9.14
Smetana: "El Moldava"
Llegó septiembre y con él volvió la rutina. Una rutina que nos acompañará durante un largo periodo hasta que un nuevo verano -ya hablo del nuevo cuando aún no ha terminado este...- vuelva a ralentizar el ritmo de nuestras vidas. En estos días es cuando evocamos esos buenos momentos que nos han dado esas semanas de descanso y de desconexión... Para evocar, la música es una gran herramienta y pocas músicas son tan evocadoras como esta descripción que hizo Smetana del Moldava, el río que pasa por Praga y riega sus tierras bohemias... Y nadie mejor que Rafael Kubelik, de quien este año celebramos el centenario de su nacimiento, para ejercer de maestro de ceremonias. Y si es con la Filarmónica Checa y en el concierto que supuso el retorno a su país natal tras la Revolución de Terciopelo, mucho mejor...
25.8.14
Offenbach: Obertura de "La belle Hélène"
Si en el ámbito germánico la familia Strauss es la cúspide en lo que hemos dado en llamar "música ligera", en Francia lo es Jacques Offenbach (el cual, curiosamente -como delata su apellido- fue asimismo de origen alemán: nació en Colonia en 1819). Autor de numerosas operetas, compositor de algunas de las melodías más célebres de la historia (piénsese en el Can-can), también quiso hacer su incursión en el campo de la música que hemos dado en llamar "seria" con sus también archiconocidos Cuentos de Hoffmann, ópera que dejó inconclusa a su muerte, en 1881. Lo que os traigo hoy es la obertura de otra de sus muchas operetas: La belle Hélène, que, con librero de Meilhac y Halévy (los mismos que escribieron el de Carmen para Bizet) se estrenó en el Théâtre des Varietés de París el 17 de diciembre de 1864.
18.8.14
Josef Strauss: "Delirien", Op. 212
No abandono la dinastía de los Strauss, imprescindible si estamos hablando de la música (¿mal?) llamada "ligera". Si bien la mayor parte de la fama se la llevó Johann hijo, varios de sus hermanos también fueron importantes compositores en este campo y uno de ellos, Josef, muerto prematuramente a los 43 años en 1870, incluso es considerado por algunos el más talentoso de todos, ya que su música en ocasiones era de "mayor profundidad" -en palabras de John Parry(*)- que la de su famoso hermano. Os traigo como muestra su vals Delirien, escrito para el baile de los médicos del año 1867 y cuyo comienzo es una especie de descripción sinfónica de la mala situación de la medicina en la época. La grabación procede del Concierto de Año Nuevo de 1973 y está dirigido por el mítico Wili Boskovsky.
(*) En su comentario escrito en el álbum de 6 CD con Valses, Polcas y Mazurcas de la familia Strauss (Decca 455 254-2)
(*) En su comentario escrito en el álbum de 6 CD con Valses, Polcas y Mazurcas de la familia Strauss (Decca 455 254-2)
11.8.14
Johann Strauss (hijo): "Die Fledermaus"
Con relación a esto de la "música ligera" o "para divertirse", me viene al pelo un texto que encuentro en la carpeta del último LP de vinilo que me compré, hace ya 25 años; su autor es Volker Scherliess y dice:
Pero vayamos a la música. Muchos vemos todos los unos de enero el Concierto de Año Nuevo de Viena (aunque esté de moda entre los esnobs decir que no, que lo odian, etc.) Es una tradición muy célebre; tal vez no lo es tanto otra: la representación en Noche Vieja, también en Viena (y en otros lugares) de la que acaso sea la más conocida opereta de Johann Strauss (hijo): El murciélago. Aquí os la traigo en una versión soberbia que incluye unos nombres que quitan el hipo: Janowitz, Windgassen, Wächter y, en el foso, Karl Böhm.
En la vida musical, en el sentido más corriente del término, se ha introducido una diferencia entre dos tipos de música que, aparentemente, se oponen radicalmente uno a otro: música ligera y música seria. En la primera categoría nos encontraríamos con la que sirve para divertir al oyente -desde el éxito popular que ayuda a distraerse después de una jornada de trabajo hasta la música de fondo que se escucha en compañía agradable, pasando por la música de baile o la que oímos constantemente en los lugares públicos; en resumen: toda aquella música que no requiere necesariamente una escucha atenta y consciente. Por música seria se entiende toda la que constituye un arte en su más amplia acepción, de la vanguardia contemporánea a los "organa" de Perotinus Magnus, incluyendo casi automáticamente toda la música de épocas anteriores a la nuestra. Incluso las obras barrocas o clásicas que en su tiempo no tuvieron otro fin que el de divertir al público constituyen hoy para nosotros obras "serias", documentos de un gran valor artístico. Es casi imposible decir en qué momento se produjo esta separación (el concepto romántico-idealista de la obra musical tuvo sin duda un papel decisivo en ello), pero es cierto que en muchas ocasiones dicha separación se realiza de manera arbitraria y que se aleja de su significado original.Herr Scherliess se refería en su texto a la Kleine Nachtmusik y a la Serenata Posthorn de Mozart, obras sin duda pensadas para divertir a su público y, por tanto, encuadrables en la "música ligera". Pero claro, si comparamos esto con lo que hoy en día sería equiparable (por ejemplo, las diversas "canciones del verano"), tal vez no tendríamos las mismas dudas que el autor.
Pero vayamos a la música. Muchos vemos todos los unos de enero el Concierto de Año Nuevo de Viena (aunque esté de moda entre los esnobs decir que no, que lo odian, etc.) Es una tradición muy célebre; tal vez no lo es tanto otra: la representación en Noche Vieja, también en Viena (y en otros lugares) de la que acaso sea la más conocida opereta de Johann Strauss (hijo): El murciélago. Aquí os la traigo en una versión soberbia que incluye unos nombres que quitan el hipo: Janowitz, Windgassen, Wächter y, en el foso, Karl Böhm.
4.8.14
Mozart: "Eine musikalischer Spass" KV 522
Agosto es el mes en que todo parece ir más lento: la gente se va de vacaciones y la tensión habitual parece relajarse. Creo que esto no es más que un tópico, pero está tan arraigado que lo daremos por válido. Por eso voy a dedicar las entradas de este mes a música ligerita, música que se hizo para divertir y no para suscitar cuestiones metafísicas a sus oyentes. Empecemos bien, con Mozart, con su "Broma musical" escrita en 1787 para reírse de los músicos de tercera categoría que se las daban de virtuosos. Trompas desafinadas, violines que quieren subir tan alto que rompen sus cuerdas y unos últimos compases que podría haber firmado cualquier discípulo de Webern. A disfrutar.
28.7.14
Zemlinsky: "Sinfonía Lírica" Op. 18
Acabo este pequeño homenaje a Zemlinsky en este mes de julio con la que seguramente es su obra más conocida: la Lyrische Symphonie, escrita en 1922 y que consiste en la puesta en música de siete poemas de Rabindranath Tagore que se enlazan entre sí por medio de una serie de interludios. Es inevitable trazar un paralelismo con La canción de la Tierra de Mahler por la forma de la obra (un ciclo sinfónico de canciones o una sinfonía para voces solistas y orquesta, con alternancia de voz masculina y femenina y con poemas de origen oriental). Sin embargo, Zemlinsky confiere a su obra un carácter mucho más unitario, lo que hace que se convierta casi en una sinfonía en un movimiento. Alban Berg, conspicuo admirador de Zemlinsky, tuvo mucha estima a esta sinfonía, tanto como para tomar prestado su título para su propia Suite lírica, en cuyo Adagio appassionato hace una cita literal del tercer movimiento de la obra de Zemlinsky.
24.7.14
Zemlinsky: "Hochzeitgesang" (Canto nupcial)
Si bien Anton, el padre de Zemlinsky, era de origen católico, se convirtió en 1870 al judaísmo para casarse con Clara, nacida en Sarajevo en el seno de una familia sefardita. De joven, Alexander fue asiduo de la sinagoga y allí interpretó música; de toda su producción solo se conserva una pieza basada en textos litúrgicos judíos, es esta breve canción nupcial ("Baruch aba, mi adir"), que data de 1896. Es un enlace de Spotify, ya que no la he encontrado en Youtube:
Lothar Blum/Mülheimer Kantorei/Romano Giefer/Gürzenich-Orchester Kölner Philharmoniker/James Conlon – Hochzeitsgesang ("Baruch aba, mir adir") · für Tenor solo, Chor und Orgel
Lothar Blum/Mülheimer Kantorei/Romano Giefer/Gürzenich-Orchester Kölner Philharmoniker/James Conlon – Hochzeitsgesang ("Baruch aba, mir adir") · für Tenor solo, Chor und Orgel
23.7.14
Zemlinsky: "Der Zwerg"
En la entrada anterior hablé del fuerte desengaño amoroso sufrido por Zemlinsky cuando Alma Schindler le dejó por Mahler. Fue un golpe del que tal vez nunca se pudo recuperar. Tras la muerte de Mahler, Zemlinsky buscó una catarsis en la composición de grandes obras que contuviesen la "tragedia de un hombre feo", tal y como le pidió al compositor y libretista Franz Schreker en 1912. Finalmente Zemlinsky no llegó a componer nada sobre lo escrito por Schreker, pero en años posteriores logró su objetivo poniendo música a dos piezas de Oscar Wilde: el resultado fueron las óperas Una tragedia florentina (1915-16) y Der Zwerg ("El enano"), que es la que hoy os traigo, basada en el relato The Birthday of the Infanta. Según el adaptador del libreto, Georg Klaren, se trataba de
(P. D.- Dejé programado este mensaje para que apareciese el lunes 14 de julio, pero no ha funcionado. Más vale tarde que nunca. Y lo mismo va a valer para el próximo, que tendría que haber aparecido el día 21.)
La historia de un individuo que no sabe que es diferente de aquellos que le rodean. Es destruido por una mujer que, en lugar de penetrar en las profundidades de su alma, simplemente juega con él.Para recalcar aún más el carácter autobiográfico de la obra, Zemlinsky y Klaren hacen que el enano, que en el cuento de Wilde es un semisalvaje hijo de un carbonero de un bosque vecino, tenga un supuesto carácter noble y origen oriental (alusión al "von" que, sin tener derecho a ello, el padre del compositor antepuso a su apellido y también a los ancestros turco-sefardíes de su madre). La obra, escrita entre 1920 y 1921, se estrenó en Colonia el 28 de mayo de 1922 y tuvo algunas representaciones en años posteriores, pero no se redescubrió hasta 1980, llena de cortes y correcciones. No fue hasta la grabación realizada por James Conlon en 1996 cuando se pudo volver a oír la versión original, que es la que os traigo.
(P. D.- Dejé programado este mensaje para que apareciese el lunes 14 de julio, pero no ha funcionado. Más vale tarde que nunca. Y lo mismo va a valer para el próximo, que tendría que haber aparecido el día 21.)
8.7.14
Zemlinsky: Die Seejungfrau ("La sirena")
1996 señala el 125º aniversario del nacimiento de Zemlinsky. En Colonia, donde se estrenó [la ópera] Der Zwerg en 1922, hemos iniciado una importante retrospectiva de sus obras. En Alemania y Austria Zemlinsky ha disfrutado de un resurgimiento en los últimos 20 años, pero sus obras aún no son suficientemente conocidas en el resto de Europa, América y Oriente. Estoy convencido de que ha llegado el momento en el que, en unos cuantos años, un público amplio y entusiasta conocerá y estimará su música.Lo anterior lo escribió hace 18 años James Conlon, director estadounidense hoy titular de la Ópera de Los Ángeles y entonces al frente de la Orquesta Filarmónica Gürzenich de Colonia, y me temo que no son unas frases demasiado proféticas. Alexander von Zemlinsky aún sigue siendo un desconocido para el gran público. Nacido en Viena en 1871, de ascendencia eslovaca y judeo-sefardita, fue amigo, maestro e incluso cuñado de Schoenberg, a quien, sin embargo, no acompañó en su viaje sin retorno a la atonalidad. En su tiempo fue considerado uno de los mejores directores de orquesta y ocupó puestos en Viena, Praga y Berlín. Con el advenimiento del nazismo hubo de huir primero a Viena y luego a Estados Unidos, donde muríó olvidado en 1942. Su música, tardorromántica, es enormemente disfrutable y por ello le voy a dedicar las entradas de este mes de julio. La primera obra que os traigo está relacionada con un fracaso amoroso. Zemlinsky, bajito y feo, poco tenía que ofrecer al menos en apariencia; cierta dama, al verle dirigir en febrero de 1900 en Viena, escribió en su diario: "El hombre forma la figura más cómica imaginable - una caricatura, apocado y corto, con ojos saltones." Esta joven dama, que respondía al nombre de Alma Schindler, le conoció a las pocas semanas y, a pesar de esa primera opinión, pronto se convirtió en su alumna de composición musical y después en su apasionada amante y en su principal fuente de inspiración. Pero en noviembre de 1901 se cruzó en su camino un tal Gustav Mahler y el flechazo hubo de ser instantáneo; al mes siguiente la prensa anunció el compromiso matrimonial de Alma y Gustav. El golpe fue brutal para Zemlinsky; de un plumazo se quedó sin amante y sin musa. La consecuencia fue esta obra, basada en el célebre cuento de Hans Christian Andersen, que escribió entre 1902 y 1903, en la que intentó reflejar sus sentimientos de desesperación. Os la traigo en la versión de otro director que procuró dar un impulso a la obra de este músico, Riccardo Chailly.
30.6.14
Beethoven: Trío para piano en si bemol mayor Op. 97 "Archiduque"
Y, como no podía ser de otra manera, termino este mes dedicado al trío para piano, violín y violonchelo con la obra culminante para este conjunto de Beethoven, el Trío Archiduque, escrito en 1811. Beethoven dio gran importancia a esta formación de cámara: no en vano, las primeras obras que consideró dignas de llevar un número de opus fueron tres tríos compuestos en sus primeros años de Viena y que pensó le darían un nombre como compositor y no simplemente como virtuoso del piano. Aquí tenéis este trío interpretado por uno de los más célebres conjuntos de cámara de todos los tiempos, el Trío Beaux Arts.
23.6.14
Ravel: Trío para piano en la menor
Del Trío de Ravel se suele decir algo semejante al de Chaikovsky: también es una obra para que la toquen grandes solistas antes que conjuntos estables. Por eso os lo traigo en una grabación histórica (1954) de esta pieza escrita en 1914 en la que destaca el nombre del gran pianista francés de origen lituano Vlado Perlemuter.
16.6.14
Chaikovsky: Trío en la menor Op. 50
Del peculiar trío para piano, violín y violonchelo de Chaikovsky se suele decir que es más para un trío de grandes solistas que para un conjunto habitual de cámara. Una muestra clara puede ser la de la versión que os traigo, protagonizada nada menos que por Rubinstein, Heifetz y Piatigorsky. Hay un curioso chascarrillo relacionado con este trío de estrellas que dio varios conciertos por Estados Unidos a finales de los años 40 del siglo pasado. Siempre se anunciaban los nombres así: Rubinstein, Heifetz y Piatigorsky. Herido el ego del gran violinista por ello, se quejó e indicó que en alguna ocasión se podría variar el orden, a lo que D. Arthur contestó: "Los nombres se indican así por tradición: piano, violín y violonchelo; de modo que si Dios tocase el violín, se habría de anunciar a Rubinstein, Dios y Piatigorsky."
9.6.14
Schubert: Trío en si bemol mayor D. 898
Siguiendo con los tríos para piano, violín y violonchelo, llega el turno de Franz Schubert. Muy conocido por sus lieder, ya sea independientes o en sus geniales ciclos como Winterreise, tal vez también por sus dos últimas sinfonías, la Inacabada y la Grande, Schubert dejó asimismo un importante legado en la música de cámara, con numerosos cuartetos, y sus celebérrimos Octeto para viento y cuerda y Quinteto para piano y cuerda La trucha. También escribió tríos para cuerda y para piano y cuerda; en concreto, para esta última combinación, compuso dos tríos completos y dos fragmentos, uno muy temprano (1812) conocido como "Sonata" y un Notturno que data de la misma época de las dos obras completas, esto es, 1827-28. Os traigo hoy el primero de los dos tríos, el que está en si bemol mayor y lleva el número de catálogo 898. Los intérpretes son de garantía: Istomin, Stern y Rose.
2.6.14
Saint-Saëns: Trío para piano, violín y violonchelo nº 1 en fa mayor Op. 18
En la música de cámara, el trío formado por un piano, un violín y un violonchelo es tal vez el conjunto más importante detrás del cuarteto de cuerda. Muchos grandes compositores han dejado su impronta en esta formación y, aprovechando que recientemente una amiga se ha convertido en miembro del más renombrado trío de piano y cuerda de España, voy a dedicar, en su honor, este mes a composiciones de este tipo que me gustan especialmente. Empezaré con el primero de los dos que escribió mi admirado Saint-Saëns, una verdadera delicia, que data de 1863. Y los intérpretes son de los que quitan el hipo.
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