29.8.22

Scriabin: Final ("Misteriya")

Scriabin (sentado a la izquierda de la mesa), invitado en la casa de Wladimir Metzl
(Berlín, 1910)

Tras sus periplos fuera de su país, Scriabin regresó a Rusia en 1909 y desde entonces su situación económica no hizo más que mejorar. Dio numerosos conciertos y llegó a un acuerdo con Jürgenson para publicar su música. También volvió a realizar varias giras exitosas por el extranjero; en Suiza conoció a Stravinsky (de quien dijo que su música tenía "un mínimo de creatividad"). En Londres tuvo una gran acogida en 1913, pero fue allí donde se descubrió una herida o forúnculo en el labio superior que debió de remitir sin más complicaciones. Sin embargo, en abril de 1915, poco después de su última aparición pública en Moscú, volvió a aparecer en el mismo lugar una especie de pequeño grano que fue a más y esta vez lo llevó a la tumba a causa de una septicemia. Era el 14 (27) de abril de 1915.

En la última entrada dedicada a Scriabin os hablé de Misteriya, su gran proyecto sinestésico. Empezó a trabajar en esta obra un tanto disparatada en 1903 y a su muerte tenía sus esbozos abiertos en el atril de su piano. En ella mezclaría la música con otros estímulos sensoriales: luz, tacto, olor... E iría más allá de un evento artístico multimedia en la que los espectadores no serían tales, sino participantes. Se tendría que interpretar a los pies del Himalaya y, cuando acabase, al cabo de la semana que tenía previsto que durase, con ella acabaría también el mundo y la raza humana sería reemplazada por "seres más nobles".

Como ya he dicho en otras ocasiones, la frontera entre el genio y la locura a veces es muy tenue; la obra quedó inconclusa, solo había esbozos de su preludio. El compositor ruso Alexander Nemtin tomó los 72 folios de bocetos que había dejado Scriabin y a partir de ellos creó L'Acte préalable, la preparación para el Misterio final, una piececita de casi tres horas de duración que aquí os dejo por si tenéis curiosidad (yo he de confesar que no la conozco; me basta con las obras para piano tardías para disfrutar de la última época creadora de Scriabin).



11.7.22

La Octava de Mahler


El 7 de julio no es solo San Fermín. También ese día los admiradores de la música de Gustav Mahler celebramos el aniversario de su nacimiento. Ahora mismo estoy escuchando la Octava Sinfonía del genio de Iglau, una pieza que no es del agrado de todos sus seguidores (lo he corroborado al leer opiniones en los foros que en su día frecuenté), pero que he de confesar que es mi obra favorita de un compositor del que conozco casi toda su producción. Ese comienzo, con el himno latino Veni creator spiritus, de Rabano Mauro y esa segunda parte que pone música al final del Fausto de Goethe es una auténtica maravilla. La versión que estoy escuchando es, además, la considerada casi canónica por los entendidos, la de Leonard Bernstein en el Festival de Salzburgo de 1975. No es exactamente la misma, pero la que os pongo a continuación es muy parecida. Disfrutadla.

28.3.22

Scriabin y la filosofía ("Promethée", Op. 60)

Scriabin y Tatiana Schloezer, c. 1909

Mucho se ha hablado y mucho hay que hablar de la relación de Scriabin y su música con la filosofía y el misticismo. Un asunto tan complejo es difícil de tratar en general y más aún en el marco tan limitado de una entrada de blog. Así que iré al grano y seré más que conciso. No fue algo excepcional, pues al parecer sus ideas estéticas eran similares a las de muchos artistas de diversos campos en la Rusia prerrevolucionaria. En el caso de Scriabin, primero trató la cuestión de la sinestesia, esto es la relación del color con la música, algo que tuvo en cuenta al componer Promethée; cuando la obra se interpretase, un sistema ideado por un fotógrafo amigo suyo tendría que proyectar determinados colores que se corresponden con un acorde determinado y también con las vocales que canta el coro, todo como una suerte de representación psicológica de lo que debía sentir quien lo escuchase, siempre con un trasfondo literario y filosófico. Esto fue solo un primer paso; Scriabin se sintió a gusto exponiendo esta y otras ideas en círculos teosóficos (en los que fue introducido por el pintor belga Jean Delville). Por ejemplo, su idea de un "espectáculo total" (música, con piano, orquesta, solistas vocales y coros; danza, color, perfumes y "campanas colgadas de las nubes") titulado Misteriya, de que os hablaré en otra entrada.

Os dejo con Promethée, esa obra "sinestésica", en una interpretación de garantías.


21.3.22

Scriabin: "Le Poème de l'extase"

Scriabin en 1905

He estado pensando mucho durante estos días, después de la agresión rusa a Ucrania, sobre si seguir hablando de Scriabin por aquí y, la verdad, estoy bastante avergonzado. La llamada "cultura de la cancelación" me parece una de las cosas más lamentables (por decirlo de una forma moderada) de la vida actual. Me temo que tal miseria se está aplicando a todos los representantes de la cultura rusa, sean o no responsables de la agresión orquestada por Putin. No sé si Chaikovsky, Glinka, Balakirev, Prokofiev o Shostakovich son culpables de lo que está perpetrando el actual presidente de Rusia. Mejor dicho, sí que lo sé. No tienen nada que ver. Me arrepiento enormemente de haber dejado de escribir aquí sobre Scriabin a causa de esta maldita guerra. Él murió hace más de cien años, no es culpable de esta locura. Así que, desde el próximo lunes, seguiré (o al menos eso intentaré) con los mensajes en su conmemoración que empecé a escribir para recordar que hace 150 años que nació. Y os dejo con una de sus obras más conocidas, el Poema del éxtasis.


7.3.22

John Lennon: "Give Peace a Chance"


El pasado viernes, 4 de marzo, ciento cincuenta emisoras públicas de radio europeas emitieron a las 8:45 a la vez este himno de John Lennon contra la guerra de Vietnam, en esta ocasión para mostrar la repulsa que nos provoca la guerra que ha iniciado Putin en Ucrania. Desde este humilde blog, quiero mostrar también mi repulsa. No a la guerra, no a la agresión de Putin en Ucrania, Слава Україні!




28.2.22

Mussorgsky: "La Gran Puerta de Kiev" (por Sviatoslav Richter)


El número 10 de los Cuadros de una exposición de Modest Mussorgsky, titulado «La Gran Puerta de Kiev» interpretado por el pianista Sviatoslav Richter, nacido en Zhytómir (Ucrania).

Номер 10 картин Модеста Мусоргського на виставці під назвою «Великі ворота Києва» у виконанні піаніста Святослава Ріхтера, уродженого м. Житомир (Україна).


21.2.22

Zemlinsky: "Die Seejungfrau"


Abro un pequeño paréntesis en el homenaje a Scriabin para dedicar siquiera una entrada a uno de esos compositores de los que un admirado y añorado contertulio musical (un saludo si lee esto, milord) decía que "la vida es demasiado corta como para dedicarles algo de nuestro escaso tiempo" (algo con lo que, evidentemente, no estoy de acuerdo). Alexander von Zemlinsky forma parte de ese grupo de compositores posrománticos germánicos (como Reger o Busoni; sé que Busoni era italiano pero vivió más tiempo en Alemania que en su país natal y fue más germano que meridional) que llevaron la armonía tonal hasta los límites, pero sin traspasarlos. Unos compositores que a mí -raro que es uno- me interesan bastante.

Y traigo aquí a Zemlinsky porque, aunque pretendo "normalizar" la actualización de este blog, el caos en que lleva sumido más tiempo del aconsejable me hizo olvidar que el año pasado también se cumplía un aniversario redondo de este compositor vienés. Nació el 14 de octubre de 1871 (aunque en más de un sitio he visto 1872 y ya no sé si es una errata o una duda) y, por tanto, en 2021 se cumplió su sesquicentenario.

Zemlinsky, proveniente de una familia de origen eslovaco por parte de padre y sefardí por parte de madre, estudió en el Conservatorio de Viena y sus primeras obras impresionaron a Johannes Brahms, que lo recomendó a su editor, Simrock. Pronto empezó a dedicarse a la docencia; entre sus alumnos estuvieron los tres componentes de la que luego sería la Segunda Escuela de Viena: Berg. Webern y, sobre todo Schoenberg, con quien acabó emparentado, pues don Arnold se casó con una hermana de Zemlinsky. También ocupó puestos de director en diversas orquestas y teatros de ópera de Centroeuropa, fue colaborador de Mahler (por cierto, Zemlinsky fue novio de Alma Schindler antes de que esta lo abandonara para irse con don Gustav), tuvo entre sus asistentes a Erich Kleiber o Georg Szell y acudió a Berlín llamado por Otto Klemperer. Sin embargo, su época más fructífera, como director y como compositor, fue su etapa en Praga, a pesar de la situación un tanto incómoda de los germanoparlantes tras la independencia de Checoslovaquia.

Volvió a Alemania, pero con la llegada del nazismo marchó a su país y, tras la anexión de Austria en 1938 huyó a Estados Unidos, donde sobrevivió a base de encargos de escasa importancia. Cuando murió, el 16 de marzo de 1942, en Larchmont, estado de Nueva York, ya nadie se acordaba de él.

Su obra no es muy abundante; merece la pena darle al menos un tiento. Escribió óperas, música de cámara y sinfónica, obras corales, canciones... Lo que os traigo hoy es una fantasía sinfónica, Die Seejungfrau, esto es, "La sirenita", escrita en 1902-03 y basada en el cuento de Hans Christian Andersen, en la interpretación de uno de los dos directores que más ha hecho por recuperar su música, Riccardo Chailly (el otro es James Conlon).


14.2.22

Scriabin: evolución de su lenguaje musical (Sonata para piano n.º 7 Op. 64, "Misa blanca")


Las primeras composiciones de Scriabin muestran claramente el influjo del romanticismo tardío. Entre sus influencias están las muy evidentes de Chopin y Liszt, pero también las de compositores rusos como Glazunov o Balakirev. Su posterior contacto con diversas corrientes filosóficas (de esto hablaré en otra entrada) llevó a una evolución de su lenguaje armónico; más adelante empleó escalas de tonos enteros u octatónicas, pero siempre de un modo peculiar. Se habla mucho del llamado "acorde místico" (do - fa sostenido - si bemol - mi - la - re), que sin pertenecer a ninguna de las escalas mencionadas, contiene elementos de las dos. En cualquier caso, nunca utilizó un atonalismo total, sus composiciones maduras, por muy alejadas que estén del concepto tradicional de tonalidad, siempre tienen algún centro tonal...

Bueno, creo que me estoy poniendo estupendo, así que lo mejor será dejaros con un ejemplo musical. En este caso será la Sonata para piano n.º 7 (1911), la conocida como Misa blanca, una de las piezas en las que es más evidente el uso de escalas octatónicas (otra vez, córtate...) Interpreta Sviatoslav Richter.

7.2.22

Scriabin, etapa intermedia (Sinfonía n.º 3 en do menor Op. 43 "Le divin poème")



La semana pasada solo hice alusión a cosas de cotilleos, hoy intentaré ser un poquito más serio. Os resumiré lo que dice el New Grove sobre Scriabin en estos años de 1896 a 1906.

Scriabin tuvo problemas con sus editores, que le pedían que acabase piezas en las que trabajaba meses, demasiado tiempo para ellos. A su vuelta a Rusia, y poco antes de su precipitado casamiento, terminó el Concierto para piano Op. 20. Después viajó a Viena y a París, donde intentó ser contratado para dar conciertos. Sin embargo, su sostén económico vino por la concesión de un presunto "Premio Glinka" detrás del cual estaba la mano de Belyayev, que lo salvó de la indigencia.

Ya os comenté en la entrada anterior que tras el embarazo de Vera la pareja volvió a Rusia, donde obtuvo, por medio de Safonov y Belyayev, un puesto como profesor en el Conservatorio de Moscú, lo cual le sirvió para mantener a su familia. A pesar de ello, en 1902 renunció y empezó a vivir gracias a su protector, Belyayev, que le aseguró unos ingresos bastante superiores a los que obtenía en el Conservatorio.

Sin embargo, Belyayev murió en 1903 y esa fuente de ingresos terminó. Aunque se había marchado del Consevatorio, Scriabin seguía teniendo un puesto como inspector musical el el Instituto de Santa Catalina, pero también hubo de abandonarlo al tener una relación con una de sus alumnas, una adolescente. Así que se se tuvo que marchar al extranjero con su esposa y sus cuatro hijos. Fue a Suiza donde, como ya os dije en la entrada anterior, hizo lo posible por estar cerca de su amante, Tatiana Schloezer.

Llegó un momento en que Vera se marchó y Tatiana ocupó su puesto. Con ella tuvo también varios hijos. En esta época empezó a interesarse en cuestiones filosóficas que influirían decisivamente en su música. También empezó a tener problemas con todos sus editores por muchas causas, una de ellas lo avanzado de su lenguaje. Al final, fue rescatado por los herederos de Belyayev, a quienes prometió una gran obra para orquesta, un "poema", del que hablaremos más adelante.

Como ejemplo musical de esta época, os traigo la Tercera Sinfonía de Scriabin, escrita en 1904-05 y conocida como "Le divin poème", en una interpretación de garantías.

31.1.22

Scriabin, los años mozos (Sonata para piano n.º 3 en fa sostenido menor Op. 23)

Scriabin con Tatiana Schloezer

Scriabin se quedó sin un real en Europa y no tuvo otra que volver a Rusia, no sin antes visitar a su padre en Roma. En su país se casó por sorpresa con una pianista, Vera Ivanovna Isakovich, con quien volvió a irse al extranjero. Tuvieron que regresar por el embarazo de Vera; en ese momento conoció a Tatiana Schloezer, que se convertiría en su amante.

Scriabin volvió a marcharse de Rusia, con su esposa, pero siguió viendo a su amante y, aunque tuvo cuatro hijos con Vera, Tatiana la reemplazó en su casa de Vésenaz, en Suiza. Con ella tuvo también varios hijos.

Habrá más cotilleos, pero será en otra entrada.

Os incluyo aquí la Tercera Sonata para piano de Scriabin, la obra que hizo que Tatiana se enamorase de Scriabin.

 

24.1.22

Scriabin: primeros años (Diez mazurcas para piano Op. 3)

Scriabin como cadete

Scriabin nació en una familia de boyardos originaria de la región de Nizhny-Novgorod que se trasladó a Moscú en el siglo XVI. Su padre, Nikolay (1849-1914) era abogado y su madre, Lyubov Petrovna Shchetinina (1849-73) una de las más reputadas pianistas y compositoras de Rusia, que llegó a ser alabada por el propio Chaikovsky. Scriabin fue criado por sus abuelas y su tía Lyubov Aleksandrovna (que fue su primera profesora de música), ya que su padre, tras su prematura viudedad, entró en el servicio diplomático y vivió fuera del país.

Las primeras lecciones formales las recibió de Georgy Konus, en 1883, tras pasar algún tiempo como cadete en el ejército, en contra de la voluntad de su padre. Cinco años después entró en el Conservatorio de Moscú sin necesidad examinarse. Había entrado en la órbita de Nikolai Zverev, que también fue maestro de Rajmáninov, y el director de la institución lo había escuchado en una de las veladas organizadas por él. Se graduó en 1892, un año antes de lo habitual, con una pequeña medalla de oro, un galardón menor a pesar de su brillantez, posiblemente debida a la hostilidad de Anton Arenski, que fue su profesor de fuga.

Después de esto empezó a publicar música, sobre todo para su instrumento, el piano, y a dar conciertos, tanto en Rusia como en el extranjero, pero su presentación fuera de su país se dio en la Sala Érard de París el 15 de enero de 1896.

En esta primera época, como os he dicho, escribió mucha música para piano, sobre todo preludios y mazurcas. Aquí tenéis un ejemplo de esta primera época, las diez mazurcas Op. 3, de 1889.

17.1.22

Sesquicentenario (o no) de Scriabin (Estudio para piano en do sostenido menor Op. 2 nº. 1)


Sigo con mi costumbre de recordar a compositores en sus aniversarios redondos. En este caso, el de Alexander Scriabin (hay varias formas de transcribir su apellido, me quedo con esta) es un sesquicentenario y no lo es. Es el sesquicentenario de Schrödinger. Igual se podía haber celebrado el año pasado que este. ¿Por qué? Scriabin nació en Moscú, pero la fecha... Por entonces ya sabemos que en Rusia seguía utilizándose el calendario juliano, aún no se había aplicado la reforma gregoriana de 1582. De ese modo, el nacimiento de nuestro compositor tuvo lugar el 25 de diciembre de 1871. Pero en la inmensa mayoría del resto del mundo aquel día era el 6 de enero de 1872. Así que, según el calendario que elijamos, el sequicentenario sería en 2021 o 2022. (Ya, esto es una bobada, ya nadie, salvo la iglesia ortodoxa, utiliza el otro calendario, pero de alguna manera había que introducir esto).

Tonterías aparte, el pasado día 6 se cumplieron 150 años del nacimiento de este peculiar compositor y extraordinario pianista, que desde unos comienzos románticos muy influidos por Chopin (sus primeras composiciones para el piano fueron sobre todo preludios y mazurcas) llegó a... Es difícil definir a lo que llegó. Me propongo dar unos retazos biográficos en próximas entradas y a presentar la música de Scriabin para que os hagáis una idea. De momento solo os cuento que me aficioné a sus composiciones en mis tiempos de los foros de música clásica, antes de las redes sociales. Allí había un contertulio cuyo apodo lo dice todo, Scriabinian. No solo conocí esto gracias a él, sino también a uno de los mejores pianistas de jazz, Bill Evans. Pero eso es otra historia y tendrá que ser contada en otra ocasión. De momento os dejo con una composición temprana de Scriabin, este estudio perteneciente a sus Tres piezas para piano Op. 3 de 1889. ofrecida por uno de sus mejores intérpretes, Vladmir Horowitz.


10.1.22

Tomaso Albinoni: Concierto para oboe Op. 9 nº 2


Como siempre ocurre cuando cambia el año, hay quien hace propósitos. Yo soy reacio, porque luego nunca se cumplen. Sin embargo, ya atrás el aciago 2021, quisiera que en este año esta pobre bitácora dejase de estar desatendida. Ya veremos cómo va la cosa. Quiero empezar precisamente con uno de los frutos de la pereza: me propuse recordar el año pasado a varios compositores de los que se conmemoraba alguna fecha redonda. Y no solo por pereza, sino por despiste, me olvidé de Tomaso Albinoni, de cuyo nacimiento se cumplieron 350 años en 2021. Despiste que no se solventó hasta que en la última semana del año pasado escuché una de sus obras por la radio en el marco de un programa homenaje.

Tomaso Albinoni, conocido como "il dilettante veneto" (luego explico el motivo) y también por una obra que jamás compuso (el "Adagio de Albinoni" de Remo Giazotto), nació en Venecia el 8 de junio de 1671. Su familia era rica, fabricaba y comerciaba con papel (en algún sitio he escuchado que se dedicaban a elaborar naipes) y nunca tuvo que dedicarse profesionalmente a la música, nunca buscó un puesto que le permitiera vivir de ello (de ahí lo de "dilettante", esto es, "aficionado"). Aprendió a tocar el violín y estudió canto, sin que se sepa quienes fueron sus maestros. Publicó bastante música, diez colecciones en vida, algunas de las cuales fueron transcritas por Bach. También escribió unas cincuenta óperas, algunas de las cuales se interpretaron fuera de su ciudad e incluso recibió una invitación en 1722 del elector de Baviera para supervisar la representación en Múnich de I veri amici y de una obra dramática más breve, Il trionfo d'amore. Murió el 17 de enero de 1751 dejando una obra bastante ingente de un carácter marcadamente personal, seguramente a causa del aislamiento en su ciudad natal. La obra que os traigo es bastante conocida, es el segundo de sus conciertos para oboe Op. 9. Disfrutadla (y feliz año).


24.12.21

Feliz Navidad "in angustiis" (pero con esperanza)

La he traído muchas veces por aquí en esta época, pues quizá es mi pieza navideña favorita. Y quizá este año sea en el que mejor traída la considero. Es una obra en la que empezamos en tinieblas y poco a poco se va imponiendo la luz. Pasamos de la angustia a la esperanza. Escuchadla y sentidlo. Ojalá sea así. Feliz Navidad. Una cantate de Noël, de Arthur Honegger.


22.11.21

Britten: "Hymn to St.Cecilia" Op. 27

Hoy, 22 de noviembre, es el día de Santa Cecilia, patrona de la música. Muchas han sido las obras que se le han dedicado y se hace difícil elegir. Como últimamente las pocas entradas que publico por aquí están relacionadas con aniversarios de compositores, me he decidido por este Hymn to St. Cecilia escrito por Benjamin Britten sobre un texto de Auden (el próximo día 4 de diciembre se cumplirán 45 años de la muerte de Britten). Feliz día a todos los músicos y a quienes disfrutan con esta arte maravillosa.

15.11.21

Aniversarios de 2021: Igor Stravinsky ("Madrid", de los Cuatro estudios para orquesta)


El 6 de abril de este 2021 se cumplieron cincuenta años de la muerte de una de las personalidades musicales más fascinantes de todos los tiempos. Igor Stravinsky murió el 6 de abril de 1971 en Nueva York, aunque está enterrado en Venecia. Es el sino de este artista errante, ruso de nacimiento (vino al mundo en San Petersburgo el 17 de junio de 1882, 5 de junio según el calendario gregoriano), criado en una familia casi aristocrática, que hubo de huir de su país tras la Revolución y adoptó, sucesivamente, las nacionalidades francesa (en 1934) y norteamericana (en 1945). Definido muchas veces como un "viejo zorro", que supo sacar partido de cuestiones estéticas y políticas en su música, pasó por diferentes fases (folclórica, neoclásica, serial), siempre de un modo muy sui generis, esto es, que le permitiera obtener beneficio económico de ello. Hizo numerosas versiones de sus partituras más conocidas para seguir disfrutando de los derechos de autor y su adopción del serialismo nunca hizo que sus obras se convirtiesen en arcanos que solo entendiesen algunos iniciados. Quizá os traiga más obras no demasiado conocidas de este interesantísimo compositor. La de hoy es una curiosidad que me atañe especialmente, pues se titula Madrid. Forma parte de sus Cuatro estudios para orquesta de 1928-29.

25.10.21

Bruckner: Sinfonía nº 8 (Bernard Haitink)

Os había dicho que quería mantener un poco al día esta bitácora acordándome de diversos músicos cuyo aniversario se cumplía este año. Sin embargo, llevo bastante más de un mes sin actualizarla. Por desgracia, la desaparición de uno de los grandes directores del siglo XX me va a servir para ponerla al día. El pasado día 21 nos dejó el grandísimo director Bernard Haitink, al que siempre ligaré a Mahler y a Bruckner, aunque en mi fonoteca también tengo grandes interpretaciones suyas de compositores como Bartók, Beethoven, Shostakovich o Stravinsky. Sin embargo, de sus grabaciones, las que atesoro con más cariño son las de las sinfonías de Mahler y Bruckner. El ejemplo que os traigo no es casual: os he dicho que iba a recordar a compositores de quienes este año se conmemoraban aniversarios redondos y este 2021 hace 125 años que murió Anton Bruckner. Así que lo que os traigo es una Octava del genio de Ansfelden dirigida por don Bernard con su orquesta del Concertgebouw. Viva Bruckner y viva Haitink, que nos ha dejado un magnífico legado...

13.9.21

Aniversarios de 2021: Camille Saint-Saëns (Salmo XVIII, Op. 42)


Tras los aniversarios celebrados el año pasado me propuse hacer algo parecido este 2021 con algunos compositores cuya música me atrae (y a veces me fascina), pero mi secular pereza me ha hecho abandonar de nuevo esta pobre bitácora y no actualizarla en cuatro meses. Voy a intentar enmendarme y para ello comienzo con un músico al que admiro mucho, una admiración que no es compartida por el común de aquellos que se denominan melómanos. En 2021 se cumplen cien años de la muerte de Camille Saint-Saëns, el colmo del academicismo, el compositor que en la segunda década del siglo XX seguía escribiendo música de la época del Segundo Imperio, ese que hizo eso tan bonito de El cisne y poco más...

Charles Camille Saint-Saëns nació en París el 9 de octubre de 1835. Fue un niño prodigio, considerado por algunos (seguro que exageradamente) como un segundo Mozart. Con doce años ingresó en el Conservatorio y se ganó fama sobre todo como organista, puesto que ejerció en la iglesia de La Madeleine. Fue, asimismo, profesor de la École Niedermeyer (Fauré fue alumno suyo) y en 1871 fundó la Sociedad Nacional de Música, que se dedicó sobre todo a promover la nueva música francesa.

Su producción es abundante, aunque hoy en día son conocidas y apreciadas solo un puñado de sus obras: los poemas sinfónicos (influidos por Liszt) su Tercera Sinfonía (con órgano), quizá alguno de sus muchos conciertos para solista (me encantan el Primero para violonchelo y el Tercero para violín), la ópera Sansón y Dalila (escribió otras doce) y, tal vez, para los más curiosos, algunos de sus ejemplos de música de cámara y para piano (instrumento del que fue un gran virtuoso). Pero sin duda, su pieza más célebre es una que escribió como mero divertimiento y cuya interpretación prohibió en vida: El carnaval de los animales.

Saint-Saëns, viajero infatigable, gustaba mucho sobre todo del norte de África y en Argel murió el 16 de diciembre de 1921.

El ejemplo musical que os traigo es, sin duda, paradójico. Preguntado en cierta ocasión por sus creencias religiosas, Saint-Saëns contestó: "Je ne suis pas presque incroyant; je le suis absolutement". A pesar de ello, compuso algunas obras religiosas de una belleza exquisita, como este Salmo XVIII, escrito a toda prisa en 1865 para ser interpretado en la iglesia de la Madeleine por una orquesta de aficionados y rehecho ocho años después para su presentación en el Odéon, ocasión en la que participó como solista de violín Pablo de Sarasate. Que lo disfrutéis.


24.5.21

Christa Ludwig: adiós a un mito

 


El pasado día 24 de abril nos dejó la gran mezzosoprano alemana Chrsita Ludwig, uno de mis mitos y uno de los nombres que más se repiten en mi fonoteca cuando recorro ciertos repertorios. Desde Bach hasta Mahler, desde Beethoven hasta Wagner, el nombre de doña Christa aparece en grabaciones míticas como La Pasión según San Mateo, Die Zauberflöte o Fidelio dirigidos por Klemperer, el Tristán de Böhm en Bayreuth en 1966, el Tannhäuser de Solti o el álbum cuya foto os he puesto al comienzo de este texto, un magnífico recital de lieder de Brahms, Schubert, Richard Strauss, Reger, entre otras cosas interesantes. También en el Anillo del Met de Nueva York grabado en vídeo a finales de los años ochenta del siglo pasado, dirigido por James Levine.

Nació Christa Ludwig en Berlín el 16 de marzo de 1928. Hija de cantantes, se presentó con solo 18 años en Frankfurt. En 1955 se incorporó al elenco de la Ópera de Viena, donde estuvo casi treinta años. Se presentó en Estados Unidos en 1959, primero en Chicago y luego en el Metropolitan de Nueva York. En el Covent Garden de Londres apareció por primera vez en 1968. Entre 1957 y 1971 estuvo casada con otro de mis mitos, el bajo-barítono Walter Berry.

Como ilustración musical, os dejo este fragmento del último movimiento de Das Lied von der Erde, de Mahler, con Leonard Bernstein en la batuta.