15.4.24

Mozart: Concierto para violín n.º 3 en sol mayor KV 216 (Menuhin)

Yehudi Menuhin en Israel (1963)
Foto de Boris Carmi
(CC BY Colección Meitar, Biblioteca Nacional de Israel, 
colección fotográfica nacional de la familia Pritzker)

Terminaré aquí mi pequeño homenaje al gran violinista Yehudi Menuhin en el 25º aniversario de su muerte. Violinista, pero también director. Se presentó como tal en Dallas en 1947 y desde entonces hizo paralela su carrera con la batuta y el arco del violín. A mediados de los años 50 se trasladó desde Estados Unidos a Europa, donde vivió a caballo entre Suiza y el Reino Unido. En ambos países dirigió o creó festivales musicales, como los de Bath, Windsor o Gstaad. En la primera de las ciudades creó además una orquesta que dirigió en numerosas ocasiones (yo tengo entre mis grabaciones de Mozart la de sus conciertos para violín con esa orquesta dirigida por Menuhin y con él como solista). También dirigió ópera desde 1966, especialmente las de Mozart. Además de todo esto, se distinguió como filántropo, apoyó a numerosas minorías étnicas por todo el mundo, creó competiciones para jóvenes artistas y también una fundación dedicada a la educación musical. Se hallaba de gira por Alemania cuando se lo llevó un ataque al corazón, en Berlín, el 12 de marzo de 1999.

Os traigo hoy un ejemplo de su faceta como director, con el tercero de Mozart. Que lo disfrutéis.


8.4.24

Bruckner: Sinfonía n.º 1 en do menor

La catedral nueva de Linz (Austria)
Foto CC BY-SA Pierre Bona

Después de su largo proceso de aprendizaje y preparación, por fin Bruckner se lanzó a la composición de su primera sinfonía "canónica". Se trata de la obra que está en do menor y que escribió en Linz entre 1865 y 1866. Su estreno en esa misma ciudad, el 9 de mayo de 1868, supuso una suerte de revolución. La audiencia se encontraba ante una obra de grandes dimensiones, audaz desde el punto de vista armónico y que denotaba claramente, en su orquestación, que su autor era un organista con cierto renombre. La palabra "revolución" tal vez nos suene bien, pero a su autor le debió de producir sentimientos encontrados, pues después de estos acontecimientos revisó en numerosas ocasiones la partitura en incluso hizo una renovación casi completa que se conoce como la versión de Viena de 1890-91. Esa revisión no supuso necesariamente una mejora; de hecho, hoy en día se prefiere la versión de Linz, que es la que se escucha habitualmente. Hoy os la traigo en una interpretación de garantías (Jochum). Quienes seáis amantes de las sinfonías de Mahler probablemente penséis en la Sexta al escuchar los primeros compases de esta obra.


18.3.24

Smetana: "Ricardo III" (poema sinfónico)

Vista de Göteborg desde el Älvsborgsbron
(Foto CC BY-SA Idarvol)

Aunque a Smetana no le fue demasiado mal en Praga después de que decidiera dedicarse a la música, no todo fue como él esperaba. Su carrera como pianista no fue muy exitosa y tampoco logró dedicarse a la dirección de orquesta. Por ello, en 1856 decidió aceptar una oferta para trabajar en la ciudad sueca de Göteborg, donde seguiría cinco años. Eso no quiere decir que se quedase aislado en el ambiente musical un tanto provinciano que en aquella época tenía esa ciudad; viajó frecuentemente y mantuvo un contacto con Liszt que fue más que fructífero. Además, allí pudo dedicarse a dirigir y también se enfrascó en la composición de sus primeras obras orquestales de enjundia, tres poemas sinfónicos. Hoy os traigo uno de ellos, el primero en concreto. Se trata de Ricardo III, basado en la célebre obra de Shakespeare. Escrito en 1858, Smetana en realidad no le puso nombre hasta que ya estaba bastante avanzado; de hecho tampoco es que describa la acción de la obra, sino que se centra en el triunfo del héroe seguido de su caída (son palabras de Karel Mlenejek, que escribe los comentarios sobre esta obra en la grabación que yo tengo, del sello checo Supraphon). La versión que os traigo ha de ser de garantías, ya que al frente de la Orquesta de la Radio de Baviera está nada menos que Rafael Kubelik.


 

11.3.24

Beethoven: Concierto para violín (Menuhin y Furtwängler)

Menuhin y Furtwängler en 1953
(Foto del libreto de mi grabacion de los Conciertos de Beethoven y Mendelssohn)

Mañana, 12 de marzo, se cumplirán 25 años de la partida de Yehudi Menuhin, uno de los grandes violinistas del siglo XX, a quien ya dediqué una entrada hace unas semanas. Aquí esta la segunda, en la que va a aparecer junto a uno de los grandes directores del siglo XX, Wilhelm Furtwängler. En su momento se acusó a Furtwängler de connivencia con el nazismo al no haber abandonado Alemania durante la tiranía de Hitler y los suyos. De hecho, hubo de someterse a un tribunal de desnazificación antes de poder volver a ponerse al frente de una orquesta en su país. Curiosamente, uno de sus grandes defensores fue Menuhin, judío (algo por lo que fue muy criticado). Fue el primer artista judío en presentarse con la Filarmónica de Berlín en 1947. De ese mismo año es una maravillosa grabación del Concierto de Beethoven realizada en Lucerna con la Orquesta de ese Festival y con la dirección de Furtwängler. Seis años después y en ese caso con la Orquesta Philharmonia volvieron a grabar ambos esta obra capital, en el Kingsway Hall londinense. Esta es la grabación que hoy os traigo y espero que la disfrutéis.


 

4.3.24

Smetana: "El Moldava"

Bedřich Smetana hacia 1878

El pasado sábado, 2 de marzo, se cumplieron 200 años del nacimiento de Bedřich Smetana, el padre de la música nacional checa. Nacido en la localidad bohemia de Litomyšl, en el seno de una familia acomodada (era hijo de un maestro cervecero), se dedicó a la música en contra de la voluntad de su padre. Aun así, inició una carrera musical (o pretendió hacerlo) en Praga como intérprete y como compositor, sin demasiado éxito. La cosa fue de tal modo que tuvo que marcharse de su país y pasó cinco años (entre 1856 y 1861) en Suecia, donde al menos logró cierta estabilidad económica. El acicate para regresar a Praga fue la creación de un teatro nacional checo para el que compuso alguna de sus óperas, entre ellas la más célebre, La novia vendida (1866).

Pero si hablamos de música célebre compuesta por él, sin duda la más conocida es el poema sinfónico que hoy os traigo. Se trata de Vltava, esto es, "El Modava", el segundo del ciclo de seis Má vlast ("Mi patria"), en el que describe diferentes lugares de su país, Bohemia. Este, en concreto, es un recorrido por el río Moldava desde su nacimiento en la Selva de Bohemia hasta su desembocadura en el Elba con varias escenas que acontecen en sus orillas (una boda campesina, una danza de ninfas a la luz de la luna, su paso por los desaparecidos rápidos de San Juan y su majestuoso aspecto al llegar a Praga). Os dejo una interpretación hecha al aire libre en Praga y con la enorme garantía de que el director es Rafael Kubelik.


 

26.2.24

Puccini: Preludio de "Edgar"

Alfred de Musset, por Charles Landelle
(Musée d'Orsay, París)

He de confesar que, hasta hoy, nunca había escuchado ni una sola nota de Edgar, la segunda ópera de Puccini. En cualquier caso, se trata de lo que los expertos consideran el único fracaso del compositor de Lucca, una pieza que quizá sucumbió porque Puccini, en esa época, aún no era capaz de hacer algo que se saliera de los gustos de la scapigliatura. De nuevo fue Fontana el libretista, quien se basó en un poema de Alfred de Musset, y no consiguieron una obra coherente, que llegase a los logros de la ópera con la que en ocasiones se compara, la Carmen de Bizet. Edgar se estrenó en la Scala de Milán el 21 de abril de 1889 y no causó una impresión demasiado buena. Puccini la revisó un par de veces; en 1892 la redujo de cuatro a tres actos y en 1905 la recortó aún más para su presentación en Buenos Aires, pero en ningún caso logró hacerse un hueco en el repertorio. Quizá lo único positivo de este fallo fue que desde entonces, con la lección aprendida, Puccini procuró controlar todos los aspectos dramáticos de un libreto antes de decidirse a ponerle música y a fe que logró evitar los inconvenientes que lastraron esta obra. Aquí os dejo el preludio de Edgar que, como os digo, he conocido poco antes de escribir esta entrada y, la verdad, me ha gustado bastante como casi todo lo que escribió este compositor.

19.2.24

Bruckner: Sinfonía "n.º 0" en re menor

Otto Dessoff (1835-1892), uno de los posibles causantes de la "anulación" de esta sinfonía

Ya hemos hablado de la Sinfonía "n.º 00" de Bruckner en alguna entrada anterior. Hoy toca la otra obra sinfónica que no entra en la numeración canónica, la "n.º 0" o nullte. De la otra sinfonía ya comentamos que en realidad se trataba de un ejercicio realizado durante sus estudios de composición y que nunca pretendió que se interpretase en público. El caso de esta sinfonía en re menor es algo diferente.

La compuso cuando ya había terminado la primera versión de la que hoy conocemos como Sinfonía n.º 1 (1866). El manuscrito que se conserva está fechado en 1869; él en principio la consideró como su sinfonía n.º 2, pero al poco se arrepintió de ello y la eliminó ("annuliert") del conjunto de sus obras de este tipo numeradas. Esto, probablemente, tuvo lugar hacia 1873, cuando la pieza que estaba componiendo por entonces ya la consideró como la n.º 3 (siendo la n.º 2 la que está en do menor y no esta). Ya en la década de 1890 Bruckner marcó un "0" en el manuscrito de esta sinfonía y de ahí ha derivado otro de los apelativos por la que es conocida.

¿Por qué hay una foto del director y compositor Otto Dessoff encabezando este texto? Bruckner siempre tuvo muchas dudas e inseguridades sobre sus obras, de ahí las diferentes versiones que existen de muchas de ellas. Al parecer, una de las razones que pudo impulsarlo a acabar rechazando esta sinfonía estuvo en que, cuando le mostró la pieza a Dessoff, el director le preguntó, ingoro si con segundas intenciones, dónde estaba el primer tema. Quizá algo tuviera que ver la gran amistad de Dessoff con Brahms, a quien los detractores de Bruckner utlizaron siempre como arma para atacarlo (acaso sin el consentimiento de don Johannes, o tal vez sí, vayan ustedes a saber...)

Aquí os dejo esta obra, en una interpretación de garantías.


12.2.24

Puccini: "Le villi"

Puccini en 1908

En alguna entrada anterior os comenté que, en su juventud, Puccini perteneció al bohemio grupo de los scapiagliati, quienes veían que la cultura italiana había caído en el provincianismo y procuraron buscar referentes más allá de sus fronteras. De ahí que muchos de estos jóvenes compositores ambientasen sus óperas en la Alemania romántica, en los Alpes y sus alrededores, incluyendo en sus historias la mitología de la zona.

Una vez superada su fase de aprendizaje, el joven Puccini no fue menos que sus colegas Boito o Catalani y su primera ópera estuvo influida por estos duendes teutónicos. El acicate fue un certamen impulsado en 1883 por el editor Edoardo Sonzogno, al que se presentó. Como libretista tuvo al peculiar Ferdinando Fontana, que se autoproclamaba genio literario y le dio bastante guerra antes de suministrarle el texto para Le villi, una historia en la que aparecen unos genios (más exacto sería decir unas genias) que vengan las traiciones amorosas. Puccini dedicó los últimos meses de 1883 a escribir la música a toda prisa, ya que las bases del concurso indicaban que se tendría que presentar antes del 31 de diciembre. No ganó.

A pesar del apartente fracaso, los miembros del grupo se movieron para que la obra se presentase ante el público de Milán y así ocurrió el 31 de mayo de 1884 en el Teatro dal Verme de esa ciudad. Fue un éxito tal que el célebre Giulio Ricordi adquirió los derechos para publicarla (dicen las malas lenguas que también influyó en que no ganase el concurso convocado por Sonzongo, pues el premio hubiese sido que la publicase él), a la vez que aconsejaba hacer ciertos cambios en la partitura. Puccini hizo caso y la versión retocada y ampliada se presentó en Turín el 26 de diciembre de 1884 y en el Teatro alla Scala el 24 de enero del año siguiente. Allí no gustó mucho por su "wagnerianismo" y no consiguió hacerse un hueco en el repertorio. En cualquier caso, creo que a todo amante de las óperas de Puccini le ha de resultar cuando menos curiosa. Aquí os la dejo.


5.2.24

Bruckner: Sinfonía en fa menor "n.º 00", "Sinfonía de estudio"

Otto Kitzler en 1915

En anteriores entradas he comentado que uno de los maestros de composición de Anton Bruckner fue Otto Kitzler (1834-1915). Era diez años más joven que él y hoy en día solo es recordado precisamente por las lecciones que entre 1861 y 1863 dio al genio de Ansfelden. Se conserva un llamado Cuaderno de estudios Kitzler, una obra manuscrita de algo más de 300 páginas que contiene numerosos ejercicios así como composiciones que hizo Bruckner mientras estudió con él.

Una de las obras que creó en relación con esta instrucción fue la que hoy se considera primera de sus sinfonías (aunque sin entrar en la numeración "oficial"), la sinfonía número "00" o "Sinfonía de estudio". Está claro que Bruckner nunca pretendió que se interpretase y siempre la consideró como un mero ejercicio, pero gracias a su costumbre de no destruir casi nada de lo que escribía hoy la podemos escuchar. Al parecer, el maestro dijo de ella que no era "particularmente inspirada", pero, en palabras del director Georg Tintner, que la grabó para Naxos en 1998, es posible que Kiztler "no hubiese echado un vistazo al scherzo, una pieza de gran originalidad, probablemente mejor que otros scherzos tempranos de Bruckner". El director, asimismo, ve más a Schumann que a Wagner detrás de esta partitura de 1863. Para que os hagáis una idea, aquí la tenéis.

29.1.24

Elgar: Concierto para violín (Yehudi Menuhin)

Así aparecen Menuhin y Elgar en el libreto de mi grabación de esta obra

Yehudi Menuhin nació en Nueva York el 22 de abril de 1916. Estudió con Sigmund Anker y Louis Persinger; se presentó por primera vez con solo siete años, en San Francisco. Luego marchó a Europa, donde prosiguió estudios con Enesco y tuvo alguna actuación muy exitosa, como su presentación en París en febrero de 1927 y desde el año siguiente empezó a realizar grabaciones. De esta primera etapa destaca especialmente la que os traigo hoy, que no es otra que la del Concierto de Edward Elgar, que registró bajo la dirección del propio compositor en Londres los días 14 y 15 de julio de 1932 en los míticos estudios Abbey Road de Londres. Disfrutadla.


22.1.24

Un par de aniversarios más (Rodrigo: "Danza de la amapola")

Monumento a Joaquín Rodrigo en Aranjuez (foto CC BY-SA Ángel Serrano Sánchez de León
y fotografía de Yehudi Menuhin en 1943

Recapitulando después de unas cuantas entradas en este año de 2024, me he dado cuenta de que hay otros dos aniversarios redondos que merece la pena mencionar (al menos para mí). Y es que el 12 de marzo se cumplirán 25 años de la muerte de uno de los más grandes violinistas del siglo XX: Yehudi Menuhin. Asimismo, el 6 de julio hará un cuarto de siglo que nos dejó Joaquín Rodrigo, compositor español conocido sobre todo por su Concierto de Aranjuez, pero con una obra abundante que no está de más repasar. Con una pieza poco conocida del segundo os dejo, se trata de la Danza de la amapola, para piano. Cuando llegue el momento ya intentaré hablar un poco más de estos dos grandes músicos.

 

 

15.1.24

Puccini: "Gianni Schicchi"

Puccini en 1908

Giacomo Puccini nació en Lucca el 22 de diciembre de 1858, en el seno de una familia de músicos (su tatarabuelo, también llamado Giacomo Puccini, fue director de la capella di palazzo de su ciudad en el siglo XVIII; su bisabuelo Antonio, su abuelo Domenico y su padre, Michele, también fueron compositores o maestros de música). Empezó a estudiar música en su ciudad natal, pero sus dotes pronto lo señalaron como un gran talento y fue enviado a Milán. Allí entró en contacto con un grupo de artistas bohemios conocido como la scapigliatura, que iba a tener una influencia importante en sus primeros pasos como músico. Tras componer algunas obras instrumentales que más bien son ejercicios de estudiante, hizo su primer intento con la ópera con Le villi, compuesta en 1883 y estrenada en mayo de 1884. En próximas entradas se tratará de esta obra con algo más de detenimiento.

Servidor es más amante de la ópera alemana que de la italiana (de hecho, "peregriné" a Bayreuth en 2012, aventura que ya expliqué por aquí en esta, esta y esta entrada) y en ocasiones digo que mis compositores preferidos de ópera italiana son Händel y Mozart. Pero Puccini es otra cosa. Sus óperas me encantan y alguna de ellas están entre esas pocas obras que escucho varias veces al año. Hoy os traigo una de las que forman parte de Il trittico, un conjunto de tres piezas del que ya se hablará en su momento. Por ahora, digamos que se trata de tres piezas, una trágica (Il tabarro), otra delicada y espiritual (Suor Angelica) y la última, bufa (Gianni Schicchi). Os traigo la tercera, inspirada en un pasaje de la Divina Comedia de Dante, en una producción del Teatro alla Scala de Milán.


8.1.24

Bruckner: Cuarteto en do menor WAB 111

Bruckner en 1868

Anton Bruckner nació en la localidad de Ansfelden, cercana a Linz, el 4 de septiembre de 1824. Era hijo del maestro de escuela, que además actuaba como organista en la iglesia local, por lo cual desde muy joven estuvo en contacto con la música. Tras la muerte de su padre, en 1837, su madre consiguió que entrase como miembro del coro del monasterio de San Florián, con el cual estaría ligado el resto de su vida. Aunque en principio se decidió a seguir los pasos de su padre como maestro de escuela, no dejó de estudiar música. Así estuvo hasta 1855, compatibilizando las tareas docentes con otras musicales, en diversas aldeas de su entorno y, al final, en San Florián. A finales de ese año se trasladó a Linz, de cuya catedral fue nombrado organista, y desde entonces se dedicó por completo a la música.

Uno de sus maestros fue el violonchelista Otto Kitzler, que pertenecía al cuarteto de cuerda encabezado por Karl Zappe (el inmediato superior de Bruckner en la catedral de Linz). Para Kitzler escribió Bruckner la obra que os traigo hoy, el cuarteto de cuerda en do mayor que data de1862, uno de los escasos ejemplos de música de cámara en su producción. Esta obra, como las otras que compuso para Kitzler, no fueron redescubiertas hasta 1949, cuando apareció el cuaderno de apuntes que las contenía. Aquí lo tenéis en una interpretación de garantías.

1.1.24

Vaya año que se nos presenta... (Chaikovsky: "Navidad")

 
Anton Bruckner y Giacomo Puccini

Vaya año 2024 que se nos viene... Hay numerosas conmemoraciones de grandes compositores. Los dos que son quizá más conocidos son Anton Bruckner, cuyo bicentenario se celebrará el 4 de septiembre, y Giacomo Puccini, de cuya muerte se cumplirán cien años el 29 de noviembre. Pero hay muchos más compositores importantes a los que habrá que recordar este año 2024 recién estrenado, a saber:
  • El 2 de marzo se cumplirán doscientos años del nacimiento de Bedřich Smetana
  • El 27 de junio se cumplirán cien años de la muerte de Ferrucio Busoni
  • El 8 de septiembre se cumplirán setenta y cinco años de la muerte de Richard Strauss
  • El 21 de septiembre se cumplirán ciento cincuenta años del nacimiento de Gustav Holst
  • El 4 de noviembre se cumplirán cien años de la muerte de Gabriel Fauré
De aquí vamos a tirar este año recién empezado. Pero, de momento, terminare con el ciclo de Las estaciones de Chaikovsky con la pieza dedicada al diciembre recién concluido, que, como no podía ser de otra manera, se titula Navidad



18.12.23

Beethoven: "Ah, perfido!", por Maria Callas


Coinciden los fastos (ya será menos) por el centenario de Maria Callas con estos días de diciembre en que se conmemora el nacimiento de Beethoven. El gran genio fue bautizado en la parroquia de San Remigio de Bonn el 17 de diciembre de 1770, por lo cual se deduce que nació el día anterior, aunque no existe certeza sobre ello. Así que se me ha ocurrido aunar a las dos personalidades y os traigo el aria Ah, perfido! interpretada por Maria Callas. La orquesta es la de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio de París y el director Nicola Rescigno.


 

11.12.23

Donizetti: "Il dolce suono", de "Lucia di Lamermoor" (escena de la locura), por Maria Callas

Algunas de mis grabaciones protagonizadas por Maria Callas

En la anterior entrada se dijo que el director Tulio Serafin fue quien introdujo a Maria Callas en el repertorio italiano. Si hacemos caso al New Grove, los papeles en los que triunfó fueron los de Norma, Medea, Ana Bolena, Lucía, la Lady Macbeth y la Violeta de Verdi y Tosca. Sin embargo, su presentación en la Scala de Milán fue como Aida en 1950. En otros grandes teatros de ópera lo hizo como Norma: así fue, por ejemplo, en el Covent Garden (1952) o en el  Met (1956). En todos estos coliseos, al parecer, las relaciones que mantuvo tanto con las directivas como con los colegas cantantes fueron más bien problemáticas. Se dice que tal vez su gran autoexigencia y sus frecuentes problemas vocales podrían estar detrás de estas actitudes.

El ejemplo que hoy os traigo es de uno de esos personajes en los que brilló, la Lucia de Donizetti. Se trata de la célebre escena de la locura del acto tercero. Que la disfrutéis.


4.12.23

Bellini: "Casta Diva", de "Norma", por Maria Callas (y un añadido chaikovskiano)

Maria Callas en 1963
(Foto de Friedrich Magnussen)

El pasado sábado día 2 se cumplieron cien años del nacimiento de Maria Callas, así que toca hacer un pequeño homenaje a la diva por antonomasia. Me voy a ceñir a su faceta como cantante y me voy a olvidar de todos los cotilleos que rodearon su vida, a pesar de la indudable influencia que tendrían en su carrera.

Maria Kalogeroupoulou nació en Nueva York el 2 de diciembre de 1923. Muy joven marchó a Grecia, donde estudió con la célebre maestra de canto Elvira de Hidalgo. Pasó allí la guerra y, a su conclusión, regresó a los Estados Unidos, aunque su carrera comenzó en 1947, cuando cantó en Verona La Gioconda de Ponchielli, bajo la dirección de Tulio Serafin. Fue este director quien la condujo hacia el repertorio italiano por el que sería más celebrada. Hoy os traigo un ejemplo conocidísimo de ese repertorio, el "Casta Diva" de Norma, de Bellini, en el célebre concierto del Palais Garnier de París del 19 de diciembre de 1958.


Y he hablado de un "añadido chaikovskiano"... Se me pasó el último lunes de noviembre y, por tanto, nos os traje la pieza correspondiente a ese mes de Las estaciones. Llegadas las nieves, el título es evidente: "Paseo en troika". Aquí la tenéis, interpretadas por Sviatoslav Richter.


 

13.11.23

Giordano: "Vicino a te" (de "Andrea Chenier")

Ayer se cumplieron 75 años del fallecimiento de Umberto Giordano, compositor italiano nacido en Foggia el 28 de agosto de 1867. Se trata de uno de los máximos representantes de la giovane scuola de la ópera italiana; en su caso contó con el impagable consejo de Giuseppe Verdi, que solía alojarse, en sus últimos años, en un hotel milanés que era propiedad de la familia de la esposa de Giordano. Sin embargo, hoy en día solo dos de sus obras son conocidas por el gran público, dos óperas. Una de ellas es Fedora (1898) y de la otra, Andrea Chenier (1896), basada en la vida del poeta del mismo nombre (André Chenier), precursor del Romanticismo y ejecutado durante el Terror en la Revolución Francesa, os traigo hoy un extracto protagonizado por un gran tenor italiano que sintió predilección por su papel protagonista, Beniamino Gigli. Se trata de una grabación hecha en Italia en 1941; fue el único país donde, durante la segunda guerra mundial, se siguieron haciendo grabaciones comerciales de ópera. En este fragmento está acompañado por otro mito, Maria Caniglia.

 

6.11.23

Montsalvatge: "Canción de cuna para dormir a un negrito" (Victoria de los Ángeles)

Victoria de los Ángeles en 1975
(Foto de Allan Warren)

El pasado día 1 de noviembre se cumplieron cien años del nacimiento de Victoria de los Ángeles, gran soprano barcelonesa y antidiva, poco amiga de los glamoures que muchas veces rodearon a las cantantes de ópera más conocidas. Se formó musicalmente en el Conservatorio del Liceo y actuó por primera vez en un escenario en 1944 en una de sus facetas, la de recitalista, en el Palau de la Música Catalana. Al año siguiente vino su presentación en una ópera, en este caso Le nozze di Figaro, en el Liceo. Su prestigio internacional se forjó tras ganar en 1947 el primer premio en el certamen musical de Ginebra. A partir de ahí vinieron sus presentaciones en los mejores escenarios del mundo: en Londres (1948), en la Ópera de París (1949), en la Scala de Milán, la Royal Opera House y el Festival de Salzburgo (1950), en el Met de Nueva York (1951) o en el Teatro Colón de Buenos Aires (1952). Fue la primera cantante española en participar en el Festival de Bayreuth, como la Elisabeth de Tannhäuser (1961). Se retiró de los escenarios de ópera en Madrid, en 1980, aunque siguió dando recitales hasta 1996. Murió en su Barcelona natal el 15 de enero de 2005.

He elegido como complemento musical una de las Cinco canciones negras de Xavier Montsalvatge, es decir, la faceta de Victoria de los Ángeles como intérprete de recitales (y es una pieza a la que tengo un especial cariño). Se trata de una grabación de 1968 con un acompañante de primer orden, Gerald Moore.


30.10.23

Chaikovsky: Octubre ("Canción de otoño")

Foto CC BY-SA Chensiyuan

Llegó el último lunes de octubre, toca pieza de Las estaciones de Chaikovsky. En este caso se titula, como no podía ser de otra forma, Conción de otoño y os la traigo en las manos de un gran pianista, Lev Oborin.


 

23.10.23

Beethoven: Sonata para violonchelo n.º 2 en sol menor Op. 5 n.º 2 (Casals/Serkin)


Pau Casals siempre se distinguió no solo por su excelencia como violonchelista, sino por las muchas iniciativas de todo tipo que tomó. Musicales sobre todo: ya en 1919 había fundado en Barcelona la Orquesta Casals, con la que dio muchos conciertos para obreros. Precisamente con ella estaba ensayando la Novena de Beethoven cuando estalló la guerra civil. Casals se exilió primero en Prades (Francia), donde también crearía un festival de música años después; desde allí trabajó en favor de la Cruz Roja y de los otros exiliados catalanes, colaborando incluso en el reparto de la ayuda. Cuando vio que tras acabar la segunda guerra mundial no se tomaban medidas para acabar con el régimen de Franco, decidió no volver a tocar en público. Mantuvo este silencio hasta cinco años después, 1950, cuando se celebró el bicentenario de la muerte de Bach. En 1956 se estableció en Puerto Rico, donde también ejerció una importante labor docente. Aparte del festival de Prades, su nombre también estará siempre unido a otros como los de Perpiñán o Marlboro. También actuó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas o en la Casa Blanca, teniendo como anfitrión al presidente Kennedy (recital que fue grabado y que es uno de los cuatro discos que aparece en la foto que encabeza este texto). Para terminar este pequeño homenaje al mejor violonchelista de la historia, os traigo una interpretación de la segunda sonata para violonchelo de Beethoven, grabada en Perpiñán el 31 de julio de 1951 junto al pianista Rudolf Serkin.


16.10.23

Bach: Suite para violonchelo solo n.º 1, BWV 1007 (por Pau Casals)

Pau Casals, por Ramón Casas
(MNAC, Barcelona)

El próximo día 22 de octubre se cumplirán cincuenta años de la muerte de Pau Casals, uno de los violonchelistas más importantes de la historia, y le voy a rendir un pequeño homenaje en esta entrada y en la siguiente. Pau Casals i Defilló nació en la localidad tarraconense de El Vendrell el 29 de diciembre de 1876, en el seno de una familia que había hecho fortuna en Puerto Rico y que tenía inquietudes musicales. Pronto se trasladó a Barcelona y compatibilizó sus estudios musicales con actuaciones en cafés. Empezó con el violonchelo a los once años y después de graduarse en la escuela musical de Barcelona obtuvo una beca de la Reina Gobernadora para proseguir sus estudios primero en Madrid y luego en Bruselas. Tras una discusión con su profesor de violonchelo, Édouard Jacobs, se fue de Bruselas y, tras trabajar en París durante un tiempo en una orquesta de teatro, volvió a Barcelona, donde se convirtió en profesor en en Liceo y en miembro de su orquesta.

Su presentación internacional tuvo lugar en Londres con el Concierto de Lalo en 1899; a partir de ahí comenzó una carrera que lo llevó por muchos lugares bien como solista o bien como miembro de conjuntos de cámara. Formó un trío de piano y cuerda con el violinsta belga Matthieu Crickboom y con Enric Granados, luego un cuarteto de cuerda con el propio Crickboom, Josep Rocabruna (segundo violín) y Rafael Gálvez (viola). Pero tal vez el conjunto más conocido sea el que formó con el violinista Jacques Thibaud y el pianista Alfred Cortot.

Hay muchas cosas por las que reconocer a Casals; hoy me detendré en una de ellas, que no es otra que el "redescubimiento" de las Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach, que encontró por casualidad en  una tienda de música de Barcelona cuando tenía trece años y que interpretó por primera vez, tras un concienzudo estudio, doce años después. Aquí lo tenéis interpretando la primera de las Suites.


9.10.23

Gershwin: "Rhapsody in Blue"

George Gershwin en marzo de 1937, cuatro meses antes de su muerte
(Legado Carl van Vechten, Biblioteca del Congreso)

El pasado día 26 de septiembre se cumplieron 125 años del nacimiento en Nueva York de George Gershwin, el compositor norteamericano que quizá haya entrado con más fuerza en las salas de concierto. Hijo de emigrantes rusos de origen judío, en principio fue autodidacto en música aunque después estudió piano y composición. Sus primeros pasos en la carrera musical fueron como presentador de un muestrario de canciones de una editorial para vender, pero no tardó mucho en empezar a componer música para Broadway, en muchas ocasiones basándose en letras de su hermano Ira. Marchó a París para ampliar sus estudios con Nadia Boulanger y Maurice Ravel, pero ambos mostraron reticencias no por nada negativo, sino para evitar que perdiera la esencia jazzistica que le era inherente. Vuelto a Estados Unidos y a pesar de componer obras importantes como la ópera Porgy and Bess (1935) acabó trabajando para la industria cinematográfica. Un tumor cerebral se lo llevó prematuramente el 11 de julio de 1937. Os traigo hoy una de sus obras más conocidas, la Rhapsody in Blue, de 1924, en unas manos inmejorables.


2.10.23

Bacarisse: Romanza para guitarra y orquesta

Prórroga del contrato de trabajo de una exiliada española en Francia (1940)

El pasado día 12 de septiembre se cumplieron 125 años del nacimiento en Madrid del compositor Salvador Bacarisse. He de confesar que solo conozco de él un movimiento de una de sus obras, una pieza que es enormemente popular. Si lo he traído a estas páginas a pesar de lo poco que sé de él y de su obra es porque ese movimiento, esa romanza de su Concertino en la menor para guitarra y orquesta me resultó tan evocador, tan representativo de lo que podía estar pasando por la mente de un exiliado como él, que me hizo empezar a escribir algo que se quedó en embrión, una novela que se iba a llamar así precisamente, Exilio. Allí murió nuestro compositor, en París, el 5 de agosto de 1963. Y esto es un fragmento de lo que yo escribí tras escuchar esa música:

Fue un día de 1963. No recordaba la fecha. En su pequeño pero cómodo apartamento cercano a la Rue Saint-Jacques oyó sin escuchar una noticia que daba la radio. Acababa de morir en París un compositor español cuyo nombre le resultaba desconocido. Salvador Bacarisse. Un madrileño exiliado, varias veces premiado durante la República y luego olvidado. En su honor, la emisora francesa transmitió un fragmento de su Concertino para guitarra. Cuando las notas musicales empezaron a posesionarse del aire, cuando esos melancólicos acordes arrancados al instrumento flotaron por encima de su cabeza, Mauricio Galdón notó una sacudida en su pecho, un terremoto entre sus sienes, un cataclismo en su mente. Esa música tiraba con fuerza de algo que se arrinconaba en una esquina oscura de su memoria. La melodía, serena, españolísima, era entendida por Mauricio como un lejano lamento, una tremenda añoranza de la tierra perdida, que se sabía definitivamente abandonada. Nunca se había interesado por la música, pero aquellas frases elegantes de la guitarra, aquellas respuestas contundentes pero suaves de la orquesta, aquella sucesión de lamentos salidos del alma de la guitarra, atrajeron su atención como nunca antes nada lo había hecho. El sonido, el nombre de su autor, martilleaban su cabeza con insistencia. Era el principio de una obsesión. 

Al día siguiente se lanzó a buscar información sobre Bacarisse. ¿Quién era? Un compositor desconocido, aunque con cierta fama antes de la guerra. Dos veces premio nacional de música, amigo de grandes compositores e intérpretes. Por fin, hurgando entre nuevas enciclopedias, encontró una exhaustiva relación onomástica de músicos de todo tiempo y lugar. Sólo una breve reseña de Bacarisse: Compositor español, nacido en Madrid en 1898, dos premios nacionales de música, una carrera llena de esperanzas para el arte musical contemporáneo, la quiebra de la guerra, un exilio que influyó decisivamente en su obra. Un músico embebido en lo que se dio en llamar “Generación del 27”, grupo de poetas a la vez tradicionales y vanguardistas, poetas del cante jondo y del surrealismo más radical… Bacarisse había acusado el exilio, sus piezas se hicieron más españolas, menos universales, más imbuidas de nostalgia. Parece ser que fue Narciso Yepes quien convenció al compositor para crear el Concertino. Bacarisse no apreciaba la guitarra. Pero le dio uno de los conciertos más bellos que se hayan compuesto jamás para ella. Ese romance, esa melodía lenta, suave, llena de melancolía y añoranza quizá no fue ideada como un lamento por la tierra perdida y nunca olvidada, pero despertó en Mauricio Galdón esos sentimientos.

Aquí tenéis ese fragmento tan evocador, con Marcos Victoria-Wagner a la guitarra y la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Granada dirigida por Gabriel Delgado Morán.

25.9.23

Chaikovsky: Septiembre ("La caza")

Carlos III, cazador, por Goya
(Museo del Prado, Madrid)

Llega el último lunes de septiembre y, por lo tanto, la pieza de Las estaciones de Chaikovsky, por fin en su momento tras el lío veraniego. En este caso se titula La caza, que debía de ser una práctica habitual en los comienzos del otoño en la época y el lugar en que vivía el gran don Piotr. Aquí tenéis esta pieza, con su imitación inical de los cuernos de caza y su sonido un tanto estridente.

18.9.23

Beethoven: Sinfonía n.º 3 (por Wolfgang Sawallisch) y el "Adagio de Albinoni" de Remo Giazzoto

Wolfgang Sawallisch en 1988
(Foto CC BY-SA Andrea Riegel)

Intento recuperar el tono de este blog tras la vorágine estival. Llego ya a las últimas efemérides que se corresponden al mes de agosto. En concreto hay un día, el 26, en el que hay dos. La primera atañe a un gran director y pianista, Wolfgang Sawallisch, de quien ese día se cumplieron 100 años de su nacimiento. Nacido y formado en Múnich, se presentó como director en Augsburgo con Hansel y Gretel, de Humperdinck. Después dirigió en Alemania y Austria y se presentó en Estados Unidos con la Sinfónica de Viena en 1964. Dirigió también en Bayreuth y estuvo al frente de la Ópera Estatal de su ciudad natal hasta que en 1993 fue nombrado director de la Orquesta de Filadelfia, puesto en el que permaneció hasta 2003. Tres años más tarde se retiró; falleció en Grassau el 22 de febrero de 2013. También hizo carrera como pianista, en especial como acompañante de lieder. Hoy os lo traigo dirigiendo la Eroica frente de la Orquesta Estatal de Baviera.


Y ese mismo día, el 26 de agosto, se cumplieron 25 años desde la muerte de Remo Giazotto, un musicólogo italiano nacido en Roma el 4 de septiembre de 1910 y que es autor de uno de los "engaños" musicales más célebres del siglo XX, el llamado Adagio de Albinoni. Giazotto aseguró haber encontrado en las ruinas de la biblioteca de Dresde, arrasada por los bombardeos aliados en las postrimerías de la segunda guerra mundial, la partitura de una sonata de Albinoni (un músico cuya obra había estudiado a fondo) a partir de la cual había elaborado el susodicho Adagio. Más adelante se descubrió que todo esto era falso y que la obra era suya. Como es bella y se deja oír, aquí la tenéis.


11.9.23

Rossini: "Largo al factotum" por Hermann Prey

Este es mi ejemplar de Il barbiere con Hermann Prey en el papel protagonista

El pasado día 23 de julio se cumplieron 25 años de la muerte de Hermann Prey. Nacido en Berlín el 11 de junio de 1929, estudió en su ciudad natal y se presentó con 23 años en Wiesbaden. Desde entonces actuó en los principales escenarios líricos de Europa y América (el Met, el Covent Garden, Bayreuth, además de Viena, Berlín o Salzburgo...) con un repertorio fundamentalmente germánico, aunque tampoco hizo ascos al italiano y, de hecho, es recordado por su interpretación del barbero Fígaro, tanto en su versión mozartiana como en la que hoy os traigo, la de Rossini, en esta grabación que dirigió Claudio Abbado en septiembre de 1971. También fue un excelente cantante de lieder.


4.9.23

Chaikovsky: Julio ("Canto de las segadoras") y Agosto ("La cosecha")

Trigo listo para ser cosechado
(Foto CC BY-SA kallerna)

Ay el verano... Esa época en la que pasamos de todo... No he actualizado estas páginas como debiera. Espero enmendarme a partir de ahora y, para ponerme al día, voy a traer hoy las dos páginas de Las estaciones de Chaikovksy que debería haber puesto el último lunes de julio y el último de agosto. Se titulan El canto de las segadoras, típico de lo que debería ser un julio normal, sin cambio climático, y La cosecha, en agosto, cuando hay que empezar a recoger los frutos que nos da la madre Naturaleza. Disfrutadlos y espero enmendarme a partir de ahora, que hay mucha gente a la que homenajear y recordar.



 

21.8.23

Beethoven: Cuarto movimiento de la Novena Sinfonía (Klemperer)


El pasado día 6 de julio se cumplieron 50 años desde que nos dejó Otto Klemperer, uno de los más importantes directores del siglo XX y también uno de mis favoritos. Un intérprete fundamental para el repertorio germánico (romántico, posromántico y contemporáneo) de los siglos XIX y XX, quizá mi repertorio más trillado (de ahí mi admiración por don Otto, a quien tengo en el Olimpo junto a Furtwängler y un puñadico más).

Klemperer nació en Breslau (hoy Wroclaw, en Polonia) el 14 de mayo de 1885. Estudió música en Frankfurt y en Berlín y actuó por primera vez como director en 1906, en el Neues Theater de Berlín, sustituyendo a Oskar Fried en una interpretación de Orfeo en los infiernos, de Offenbach (en realidad un año antes había dirigido los instrumentos que están fuera del escenario en una interpretación de la Segunda Sinfonía de Mahler; el compositor bohemio -cuya música tan excelentemente interpretó don Otto- lo conoció entonces y lo recomendó para puestos que ocupó posteriormente). Después fue director en Praga, Brema, Estrasburgo, Colonia y Wiesbaden hasta que en 1927 se hizo cargo de la Ópera Kroll de Berlín, un lugar donde se interpretaban óperas contemporáneas.

La Ópera Kroll cerró en 1931 y ese año Klemperer pasó a la Staatsoper; como era judío, hubo de emigrar tras el ascenso del nazismo al poder y marchó a los Estados Unidos, donde fue director de la Filarmónica de Los Ángeles y también estuvo al frente de otros importantes conjuntos. Volvió a Europa tras la guerra y se hizo cargo de la Ópera Estatal de Hungría entre 1947 y 1950.

En 1954 firmó un contrato con la Orquesta Philharmonia, la que había creado Walter Legge para hacer grabaciones para EMI; en 1959 se convirtió en su director principal. Cuando en 1964 Legge quiso disolverla, Klemperer fue uno de los principales impulsores de su renacimiento como Nueva Philharmonia. Con ella hizo algunas de sus grabaciones más excelsas, como la Segunda Sinfonía de Mahler, el Fidelio y las sinfonías de Beethoven, el Holandés de Wagner, varias sinfonías de Bruckner y otras muchas más que me dejo en el tintero. Dirigió su último concierto el 26 de septiembre de 1971 3n Londres. Falleció en Zúrich el 6 de julio de 1973.

Hoy os traigo un fragmento de la Novena de Beethoven que dirigió a la Nueva Philharmonia precisamente cuando la hizo renacer tras el intento de desintegrarla por Legge. Fue un concierto que fue retransmitido por televisión el 8 de noviembre de 1964.


6.7.23

Chaikovsky: Junio ("Barcarola")

Una góndola en el Gran Canal de Venecia, por William Callow (1866)
(Colección Berger, Museo de Arte de Denver)

Vaya... Se me pasó el último lunes de junio y no traje por aquí la pieza correspondiente de Las estaciones, de Chaikovsky, así que aquí tenemos entrada intempestiva. La de junio se titula Barcarola, un tipo de pieza muy conocida para los amantes de la música para piano. En su origen era un canto que interpretaban los gondoleros de Venecia, que pronto pasó a ser materia prima para la música llamada clásica. Ya en el siglo XVIII y a comienzos del XIX hubo compositores que la incorporaron, sobre todo a la ópera. En el piano las más célebres son las de Chopin, pero hay también ejemplos interesantes en Mendelssohn y...

Pero bueno, de la que hoy se trata es de esta, de Chaikovsky, que pretende retratar este mes en que comienza el verano. Os la dejo en una interpretación de garantías:


3.7.23

Smetana: "El Moldava" (por Karel Ančerl)


Se cumplen hoy cincuenta años de la muerte de Karel Ančerl, uno de los más importantes directores del siglo XX y no solo de música checa, de su país natal. Nacido en Tučapy, Bohemia, el 11 de abril de 1908, Ančerl estudió en el Conservatorio de Praga antes de convertirse en alumno y asistente del gran director Hermann Scherchen. Luego trabajó en teatros y en la radio de Praga hasta la ocupación nazi de su país. Fue enviado a un campo de concentración junto con su familia; solo sobrevivió él. De sus varias ocupaciones tras la guerra, quizá la más importante fue su labor al frente de la Filarmónica Checa entre 1950 y 1968. Después de la Primavera de Praga abandonó su país y fue director de la Orquesta Sinfónica de Toronto, ciudad en la que falleció el 3 de julio de 1973. Además de su enorme autoridad en la música de los compositores de su país, como Smetana, Dvořák, o Janáček, le debemos algunas grabaciones magistrales de obras de Mahler, Stravinsky o Shostakovich. El ejemplo que hoy os traigo es de Smetana, quizá su obra más conocida, el poema sinfónico perteneciente a Má Vlast ("Mi patria") que describe el río Moldava, con Ančerl al frente de "su" Filarmónica Checa.


12.6.23

Ligeti: "Lux Aeterna"

György Ligeti en 1984
(Foto CC BY-SA Jan Arkesteijn)

No soy muy amigo de las músicas contemporáneas, pero tengo algunas excepciones. Una es György Ligeti, compositor húngaro del cual el pasado 28 de mayo se cumplió el centenario de su nacimiento. Tengo en mi fonoteca unos cuantos CD dedicados a sus piezas, gracias a que los sellos Sony y Teldec publicaron en su día bastante música suya.

Ligeti conoció bien las tiranías... Nacido en la zona de Rumanía de habla húngara, primero hubo de soportar a los nazis, luego a los comunistas húngaros y en 1956, tras la invasión soviética de su país, huyó a Occidente. Allí se encontró con la tiranía de los vanguardistas de la Escuela de Darmstadt y acabó haciendo lo que le dio la gana. El resultado es una obra de su tiempo sin ambages, pero también sin dogmatismos. Falleció en Viena el 12 de junio de 2006.

Es curioso lo que ocurrió con su música y la mítica película de Stanley Kubrick, 2001, una odisea del espacio. El director, siempre tan certero al elegir las bandas sonoras de sus obras, en este caso lo hizo sin pedir permiso al autor. Ligeti lo denunció aunque mostró su admiración por la obra de Kubrick. El mítico director utilizó varias obras de Ligeti en su película, entre ellas su Lux Aeterna, que hoy os traigo como humilde homenaje a este compositor en el centenario de su nacimiento.


 

29.5.23

Chaikovsky: Mayo ("Noches de mayo")

Cielo nocturno con nubes
(Foto CC BY-SA Kimmieh Jung)

Último lunes de mayo, toca pieza de Las estaciones de Chaikovsky. En este caso, titulada Noches de mayo, esas noches que en ocasiones se muestran límpidas y llenas de estrellas y en ocasiones con nubes y chubascos, que falta nos hace. La versión es de garantías (Sviatoslav Richter)