4.9.07

Raros y rarezas: Charles-Valentin Alkan


"Fue necesario que muriese para que muchos sospechasen de su existencia". Así se expresaban los periódicos al reseñar el fallecimiento de Charles-Valentin Alkan, un compositor casi ignoto para el gran público pero conocido por muchos pianistas por la gran dificultad de la música que escribió para el instrumento.

Yo supe de Alkan gracias a mi estimado contertulio Scriabinian -al igual que de Scriabin y Bill Evans, lo cual siempre le agradeceré-, pianista y médico barcelonés de Sevilla o sevillano de Barcelona, que debe de andar terminando su residencia en tierras asturianas.

Poco hay grabado de su obra; yo sólo conozco un doble álbum publicado por EMI y protagonizado por un pianista y estudioso de la música de Alkan, Ronald Smith.

Charles-Valentin Morhange nació en París el 30 de noviembre de 1813, en el seno de una familia judía. "Alkan" era el nombre de pila de su padre, que posteriormente adoptó como apellido. Fue un niño prodigio, pues a los seis años ingresó en el Conservatorio de su ciudad natal asombrando a propios y extraños por sus dotes, especialmente al director de la institución, Luigi Cherubini. A los doce años dio su primer recital público y con 14 publicó sus primeras obras. Los elegantes salones de la emergente burguesía del París de Luis Felipe le celebraron como un prodigio, pero también acabaron dándole de lado en favor de un Liszt tal vez más acostumbrado a la vida mundana. En 1833 obtuvo un gran éxito en Londres, en el que fue uno de los dos únicos viajes que hizo fuera de su ciudad a lo largo de su vida. Lógicamente, coincidió también con otro habitual de los salones, Chopin, con el que dio un memorable recital en 1838.

Poco después, Alkan desapareció. Desde entonces el devenir de su existencia fue una especie de Guadiana, entrado y saliendo de una extraña reclusión. Entre 1844 y 1853 se presentó de vez en cuando, pero luego no se supo nada de él en casi 20 años, cuando en algunos conciertos interpretó siempre música de otros. Incluso su muerte, acaecida el 29 de marzo de 1888, se vio rodeada de misterio, pues se extendió el bulo de que se debió a que se le cayó encima una librería de su biblioteca.

Alkan fue celebrado como uno de los mayores virtuosos de su tiempo y legó una más que interesante producción para piano. Muchas de sus obras tienen un carácter didáctico teñido tal vez de un cierto sadismo. No dejan nunca de imrpesionarme, por ejemplo, sus Tres grandes estudios para las dos manos separadas y reunidas, Op. 73, de los cuales el dedicado a la mano derecha (introducción, variaciones y finale) le dura a Ronald Smith en su grabación 22 minutos y 35 segundos... Pero de las obras que conozco, me quedo con su Gran Sonata Op. 33, titulada Las cuatro edades, cuyos movimientos se titulan: Veinte años, Treinta años: Quasi-Fausto, Cuarenta años: Un feliz matrimonio y Cincuenta años: Prometeo encadenado.

Para descubrir.

2 comentarios:

Francisco Ortiz dijo...

Hay un disco, del sello Brilliant, con Alan Weiss al piano, que recomiendo vivamente.

Omar dijo...

Hola... un saludo frnacisco.. recien conocí algo de la obra de alkan y quedé fascinado e intento conseguir algo de su discografía... Como? donde? saludos .. omar