16.2.26

Weber: Concierto para clarinete n.º 1 en fa menor Op. 73/J. 114

Retrato de Carl Maria von Weber, por Caroline Bardua
(Alte Nationalgalerie, Berlín)

Esta vez no me equivoco ni tengo dudas. En 2026 se cumplirán doscientos años de la muerte de Carl Maria von Weber, el creador de la ópera romántica alemana y precedente de Wagner en la idea del drama musical como "obra de arte total".

Weber perteneció a una familia de músicos. Su padre, Franz Anton, fue violinista y trabajó en diferentes teatros como director y su prima Constanze, cantante, se casó con Mozart. Carl Maria, nacido en Eutin (en Holstein, al norte de Alemania) probablemente el 18 de noviembre de 1786, estudió, entre otros, con Michael Haydn (en Salzburgo) y el abate Vogler (en Viena). Fue director de la ópera de Praga entre 1813 y 1816 y en 1817 obtuvo el puesto de Kapellmeister real en Sajonia. Esto le permitió emprender las reformas necesarias para lograr que la ópera alemana tuviese la entidad que se le negaba desde las filas de los partidarios de la italiana, para muchos considerada por entonces como el canon del género. Y es que Weber no solo se preocupó del idioma en que se cantase, sino también de aspectos como la escenografía, la iluminación y otras cuestiones menos poéticas como el sueldo que se pagaba a los miembros de la orquesta y la compañía.

Paradójicamente, no voy a ilustrar esta primera entrada dedicada a Weber con algún fragmento de sus óperas, sino con una pieza dedicada a un instrumento que trató muy bien, el clarinete. En concreto, el primer concierto que escribió para él (mejor dicho, para el célebre clarinetista Heinrich Joseph Bärmann), en 1811.


9.2.26

Palestrina: "Missa Papae Marcelli"

Estatua de Palestrina en su (supuesta) ciudad natal
(Foto CC BY-SA Blackcat)

Quizá me precipité un poco al decir, en un mensaje anterior, que uno de los compositores de los que se conmemorará una fecha redonda -en concreto, 500 años de su nacimiento- era Palestrina. ¿Por qué? Vamos con ello.

Consultando el New Grove, me doy la razón, puesto que indica, literalmente, que Giovanni Pierluigi da Palestrina (también conocido como "Gianetto", "Giovanni Petraloysio" -así firmaba sus cartas- o con el apellido "Prenestino") nació "casi con toda certeza" entre el 3 de febrero de 1525 y el 2 de febrero de 1526. Si consideramos como verdadera la segunda fecha indicada, entonces no habré metido la pata. En cualquier caso, recordar a un gran compositor como él nunca es baladí.

Otra cuestión es su lugar de nacimiento (por eso he puesto lo de "supuesta" en el pie de la foto que encabeza esta entrada). Aunque su presunto apellido en realidad hace alusión a la ciudad en la que nació, tampoco está claro que esto sea así. De nuevo mirando en el New Grove, allí se indica que "probablemente" nació en ese municipio actualmente situado en el área metropolitana de la capital de Italia.

El caso, como vemos, es que fue cerca de Roma y en la Ciudad Eterna fue donde desarrolló toda su carrera. Probablemente empezó su preparación en Santa María la Mayor y luego ocupó numerosos puestos en diferentes capillas e iglesias, al servicio de varios cardenales y papas. En Roma también murió, el 2 de febrero de 1594. Fue un prolífico compositor de misas y otras obras religiosas, pero asimismo de piezas profanas, sobre todo madrigales. En cualquier caso, es considerado uno de los principales compositores europeos de finales del siglo XVI.

La gente de mi edad, esto es, quienes estudiáseis el BUP y en primero tuviéseis Historia de la Música, sin duda habréis oído hablar al menos de la Misa del Papa Marcelo, una de las 104 que escribió y que es la pieza que hoy os traigo. Se publicó en 1567, pero se compuso unos años antes; hay quien ha propuesto la fecha de 1555, cuando se eligió papa a Marcelo II, quien solo ocupó el trono de San Pedro tres semanas. Otros la sitúan algo más adelante, tras la finalización del Concilio de Trento en 1563; en aquel evento, entre otros muchos asuntos, se habló de hacer más inteligible la música sagrada y esta pieza sigue fielmente tales preceptos. Sea como sea, es una maravilla que espero que disfrutéis.


2.2.26

Michel Legrand: BSO de "El verano de Picasso"

Michel Legrand en el festival de cine de Cabourg (2015)
Foto CC BY-SA Georges Biard

Voy a cambiar un poco el tercio en los mensajes que publico por aquí; hablemos de cine o, mejor dicho, de música para el cine. Hace ya algunos años, en concreto en noviembre de 2022, se me ocurrió la humorada de publicar en el entonces llamado Twitter las cinco bandas sonoras que me parecían las más maravillosas que yo conocía, y en el número uno estaba la que hoy os traigo, la de una desconocida película titulada El verano de Picasso.



(Como veis, ya se ha filtrado la que tengo en mi número dos y de la cual ya hablaré en su momento...)

Una película que en su momento pusieron por la televisión y fue entonces cuando la ví, solo una vez, pero su música se me quedó en la cabeza y nunca ha salido de allí. Una música debida a Michel Legrand, un enorme músico francés al que se deben otras piezas memorables. Pero vamos por partes.

Primero, la película. Es del año 1969 y tiene como protagoniostas a Albert Finney y a Yvette Mimieux. Su guion es nada menos que de Ray Bradbury y narra las peripecias de un arquitecto norteamericano que viaja a Francia con el deseo de conocer a Pablo Picasso. Después de mil aventuras (en las que incluso aparece y participa Luis Miguel Dominguín), desiste de ello, a pesar de que al final de la película coincide sin saberlo en una playa con el genio malagueño, quien se dedica a dibujar en la arena.

Fue una película un tanto problemática; hubo un cambio de director porque la productora no estaba de acuerdo con su montaje y nunca se llegó a estrenar en Estados Unidos.

Sin embargo, su música es maravillosa. Michel Legrand (1932-2019), quien estudió nada menos que con Nadia Boulanger y se relacionó con grandes nombres del jazz fue autor de más de doscientas bandas sonoras, algunas tan conocidas como la de Los paraguas de Cherburgo, y ganó tres premios Óscar. Yo nunca me canso de escuchar este popurrí de El verano de Picasso


De esta banda sonora se sacó una canción titulada Summer Me, Winter Me, que han cantado figuras como Barbra Streisand o Frank Sinatra. Aquí os la dejo con otra voz maravillosa, la de Sarah Vaughan.

26.1.26

Arriaga: Cuarteto de cuerda n.º 3 en mi bemol mayor

François-Joseph Fétis (1784-1871)
Litografía de Charles Baugniet (1841)

En 1821 Arriaga marchó a París y allí lo presentaron a Cherubini, uno de los mandamases del Conservatorio. Ingresó en tal institución y estuvo en las clases de contrapunto de Fétis, quien acabó designándolo su profesor ayudante, alabó sus composiciones y dio bastante información tanto sobre estas obras como sobre los últimos momentos del compositor, que murió el 12 o el 15 de enero de 1826, pocos días antes del que hubiese sido su vigésimo cumpleaños, por "agotamiento" y posiblemente a causa de alguna infección pulmonar. Dos años antes, en 1824, aparecieron publicados sus tres cuartetos de cuerda, muy alabados por sus contemporáneos, que tienen más de Haydn y Mozart que de Beethoven (a quien apreciaba poco Cherubini), aunque también se encuentran en ellos cosillas de romanticismo incipiente. Aquí os dejo el tercero.


19.1.26

Arriaga: Obertura de "Los esclavos felices"


Juan Cristóstomo de Arriaga y Balzola nació en Bilbao el 27 de enero de 1806, en el seno de una familia relacionada con la música y que pronto vio el talento que tenía para seguir una carrera en este campo. Para ello, estuvieron en contacto con personajes influyentes del mundo musical tanto en su villa natal como en Madrid. Antes de su partida a París ya había compuesto unas veinte obras (hoy en día solo se conservan, en total, veinticuatro, algunas completas y otras fragmentarias), entre ellas la ópera Los esclavos felices, escrita en 1819 y de la cual solo han sobrevivido la obertura y algunos números. Hoy os traigo precisamente esa obertura, como aperitivo para indagar en la obra de este genio prematuramente desaparecido.


12.1.26

Britten: Variaciones sobre un tema de Frank Bridge Op. 10

Placa en Cromwell Road (Londres), que recuerda que allí vivió Britten entre 1931 y 1933
(Foto CC BY-SA Edwardx)

Benjamin Britten nació en Lowestoft, Suffolk, el 22 de noviembre de 1913. Desde muy pequeño mostró afinidad por la música (en su familia -en concreto, su madre, Edith- pensaron que al haber nacido el día de Santa Cecilia era una especie de presagio en ese sentido) y fue un talento precoz. De hecho, a los catorce años su producción musical ya llegaba a los cien números de opus (piezas que, en su mayoría se han perdido). Uno de sus maestros fue Frank Bridge, que convenció a sus padres para que marchase a Londres a ampliar estudios. Bridge dirigió sus primeros escarceos serios en la composición y fue un gran acicate para él. Cuando ya había puesto en marcha su carrera musical, tras encontrar un peculiar puesto en la Unidad Cinematográfica de la Oficina Postal General (lógicamente, para escribir música con gran rapidez para los documentales que realizaba tal oficina), escribió unas Variaciones sobre un tema de Frank Bridge, para orquesta de cuerda, pensadas para el Festival de Salzburgo, donde la orquesta de Boyd Neel la interpretaría en el verano de 1937. Aquí os las dejo.


5.1.26

Las celebraciones de este año (y Falla: Pantomima de "El amor brujo")

Manuel de Falla y Benjamin Britten

Siguiendo mi costumbre, ya en las postrimerías del año 2025 empecé a pensar en qué aniversarios redondos de grandes compositores se conmemorarían en este año recién estrenado y, en seguida, me vinieron dos a la mente: el sesquicentenario del nacimiento de nuestro Manuel de Falla y los cincuenta años de la muerte de Benjamin Britten. Por eso son ellos quienes encabezan esta entrada y por eso es una de mis piezas favoritas del gaditano la que podréis escuchar, si así lo deseáis, al terminar este texto. Sin embargo, imaginé que algún otro habría que también sería digno de tratar, así que me puse a indagar y, en efecto, he caído al menos en otros tres, referidos a tres grandes compositores que tendrán que aparecer por aquí. Y es que este año 2026 se cumplirán 200 de la muerte de Carl Maria von Weber (figura señera de la ópera romántica alemana) y de Juan Crisóstomo Arriaga (a quien algunos han considerado el "Mozart español"). Asimismo, serán 500 del nacimiento de Giovanni Pierluigi da Palestrina, uno de los más importantes creadores del Renacimiento. De momento, ahí me quedo, aunque seguro que irán saliendo algunas figuras más a lo largo del tiempo. Como os he dicho, aquí os dejo la maravillosa "Pantomima" de El amor brujo, en una interpretación de garantías. ¡Ah! Y feliz año nuevo...