13.4.26

Voy a contaros una histora (Adriángela: "Mira que llega la mañana")

El antiguo radiocassette de mi padre, fotografiado por mi hermano

Preludio

Me voy a salir de lo habitual. No es que no vaya a hablar de música o que no vaya a poner una pieza para compartirla, sino que, como dice el título de esta entrada, voy a contaros una historia. Una historia que me ha traído a mal traer durante mucho tiempo y que he conseguido resolver la pasada semana. Vamos con ello...

El viejo radiocassette de mi padre

Mi padre era militar, del Ejército del Aire. Como tal, tenía muchos compañeros que viajaban bastante por motivos del servicio. Unos de los viajes más productivos, al menos durante algunas épocas, eran los que se hacían a Canarias, puesto que en aquel paradisíaco archipiélago era posible encontrar muchas cosas a muy buen precio. Lo más traído y llevado solía ser el tabaco, pero había muchas otras cosas, entre ellas, los aparatos eléctricos. Así que en algún momento de los primeros años de la década de 1970 mi padre encargó que le trajeran un radiocassette, que es el que os he puesto en la foto del principio y que, he de decir, más de cincuenta años después, sigue funcionando.

Grabaciones míticas

Con el equipo venía un pequeño micrófono para grabar, aunque también se podía hacer tal cosa directamente de la radio. De la primera forma, mi padre registró el Festival de Eurovisión de 1973, ese en el que Mocedades quedó en segundo lugar con Eres tú. ¡Cuántas veces no habremos escuchado las canciones que se presentaron en aquel Festival! De igual modo, muchas canciones de la radio, que se guardaron en una cinta que en mi casa se ponía de vez en cuando.

De las canciones allí registradas hubo una que se me quedó en la cabeza y de vez en cuando me venía a la mente. Mucho tiempo después, con las posibilidades de búsqueda que da la red, intenté localizarla para escucharla de nuevo. ¡Cómo no iba a estar en YouTube! Pues no, no hubo manera...

Una búsqueda más que difícil

El caso es que no solo recordaba la melodía, sino muchas de las frases de su letra: "Cariño, mira que llega la mañana / y el pájaro en su rama nos da la bienvenida", por ejemplo. Y muchas más. Con esto hice búsquedas y más búsquedas, sin resultado alguno. ¿Pero cómo era posible? No podía concebir que hubiese algo tan escondido que los motores de búsqueda no pudieran dar con ello. Así que recurrí a...

La inteligencia artificial, esa compañera más que pelotillera

Hice lo mismo, pero con una de las herramientas de IA más comunes. Uno de los problemas que tienen estas cosas es que parecen estar diseñadas para darte gusto. No creáis que responderá con un "no sé de qué me hablas", siempre intentará dar una respuesta positiva tenga o no sentido. ¿Y qué pasó? Primero me dijo sin dudar que la canción era de Karina... Cuando contesté que no era posible, me dijo que tenía razón y me dio una respuesta más enrevesada: la canción que yo buscaba era de Lolita Sevilla, una folclórica que la había grabado queriendo cambiar un poco de registro. En principio esto me pareció más posible, pero luego comprobé que también había sido una salida para darme la razón de alguna manera, pero sin resolver la cuestión...

Y al final...

La casualidad. Esta misma semana repetí la búsqueda y parece que por fin se resolvió la cosa. La canción, titulada Mira que llega la mañana, era obra de Camilo Murillo y Pedro Sanantonio y era interpretada por una cantante llamada Adriángela. Era la primera vez que veía este nombre, pero, al parecer, fue una de las "chicas ye yé" más célebres de la década de 1960, ganadora de algunos festivales y candidata a Eurovisión en 1965, año en el cual finalmente fue Raphael el representante de España. Su nombre verdadero es María José Guillen Torres y es valenciana. Pues bien, hoy os traigo esta canción (con otra de propina) que tantas veces ha sonado en mi rincón de los recuerdos y que por fin he encontrado. Si la escucháis con atención, veréis que está muy en el estilo de ese Vivo cantando con el que Salomé ganó Eurovisión en 1969.

23.3.26

Falla: "La vida breve"


Quienes gusten de la música llamada clásica, seguramente sabrán que una ópera tan conocida como Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni, debe el origen de su fama a haber sido la ganadora de un concurso ideado en 1888 por el editor italiano Edoardo Sonzongo en el que se pedía a los compositores jóvenes de aquel país que escribieran y presentaran óperas en un acto. Unos años después, en 1904, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hizo algo semejante, posiblemente imitando ese ejemplo italiano. El concurso, también para óperas en un acto, estaría dotado con 2500 pesetas (la mitad de las cuales las pondría la casa real) y las piezas deberían ser presentadas "antes de la puesta de sol" del 31 de marzo de 1905. Falla, antes de la convocatoria del concurso, había empezado a escribir una ópera de estas características, sobre un libreto de Carlos Fernández Shaw, paisano suyo y ya versado en la escritura de textos para zarzuelas. De ahí surgió La vida breve que, por supuesto, ganó el certamen, el cual, además de la cuantía económica, incluía de una forma un tanto nebulosa la posibilidad de estrenar la obra en el Teatro Real. Sin embargo, esto no fue así y la obra, traducida al francés, hubo de tener su primera representación fuera de España, en concreto en Niza, el 1 de abril de 1913. De inmediato fue un éxito en Francia y ello propició que por fin se presentase en nuestro país, en concreto en el Teatro de la Zarzuela, en noviembre de 1914. Aquí os la dejo.


16.3.26

Britten: Cuatro interludios del mar (de "Peter Grimes")

Britten en 1968

De las numerosas óperas que escribió Britten, quizá la más célebre y más representada sea Peter Grimes. La compuso a caballo entre su estancia en Estados Unidos al comienzo de la segunda guerra mundial y su regreso al Reino Unido en 1943. Está basada en un episodio del poema narrativo The Borough, de George Crabbe, y el autor de su libreto es Montagu Slater. Se estrenó el 7 de junio de 1945, con bastante éxito y con Peter Pears, pareja de Britten, en el papel protagonista.

Britten escribió seis interludios orquestales para la ópera, cuatro de los cuales se publicaron por separado como Four Sea Interludes. Son el primero, el tercero, el quinto y el segundo y sus títulos son "Amanecer", "La mañana del domingo", "Luz de luna" y "Tormenta". Aquí os los dejo.

9.3.26

Arriaga: Sinfonía en re mayor

Luigi Cherubini, la principal influencia de esta obra
(Retrato por Ingres, Cincinnati Art Museum)

Casi tan breve como fue su vida va a ser mi homenaje a Juan Crisóstomo Arriaga en el bicentenario de su muerte, que voy a concluir con esta entrada. Lo cierto es que, a pesar de ser bastante prolífico, poco se conserva de lo que salió de su mente y lo más destacado ya lo he comentado por aquí. Me quedaba la que es su obra instrumental más importante, la Sinfonía en re mayor. Una pieza compuesta posiblemente en 1824 y que muestra la influencia de Luigi Cherubini y, tal vez, la de Beethoven. Dice Enrique Franco en el comentario que acompaña a la grabación que tengo de esta obra que es "cercana a las primeras de Beethoven quizá por ser muy hija de Cherubini". La pieza no se estrenó hasta 1888 y lo fue en una versión acortada. Aquí os la traigo, dirigida por Jesús López Cobos al frente de la Orquesta Sinfónica de Galicia.


2.3.26

David Raksin: BSO de "Laura"


Hace justo un mes hablé ya de bandas sonoras y se me escapó la que era la segunda de mis favoritas "pero también podría ser la número 1". Es la de Laura, una película dirigida por Otto Preminger en 1944. Se trata de una de las joyas del cine negro estadounidense; fue candidata a cinco premios Óscar y gano uno de ellos, el de mejor fotografía en blanco y negro. Es altamente recomendable y os invito a que la veáis.

Pero aquí hablamos de su música. Una maravilla de música. Su autor, David Raksin (nacido en Filadelfia en 1912 y fallecido en Los Ángeles en 2004), era hijo de un director de orquesta y estudió música en la Universidad de Pennsylvania. Luego tuvo entre sus maestros a Arnold Schoenberg, con quien estuvo en Los Ángeles. Su carrera en el cine comenzó con Charles Chaplin (fue su asistente en 1936 para la composición de la música para Tiempos modernos). Después siguió y siguió y se le deben más de 400 bandas sonoras para el cine y la televisión. Esto ha hecho que haya quien lo conozca como el "abuelo de la música para el cine".

Yo he de confesar que llegué a la música que hoy os traigo de una forma un tanto extraña. Los de mi edad sin duda recordaréis al grandísimo mago Juan Tamariz; cuando concluía sus trucos, solía entonar de forma un tanto estentórea una música, siempre la misma, a la vez que hacía la mímica de estar tocando un violín. Pues bien, esa música se parecía bastante a la de Laura. Aquí os la pongo, a ver si tenéis la misma evocación.


23.2.26

Falla: Concierto para clave y cinco instrumentos


En este aniversario de Falla quiero, sin duda, traer por aquí sus músicas más conocidas, con las que todos disfrutamos, pero de igual modo alguna menos difundida, como la de hoy, aunque, todo hay que decirlo, también es de las más célebres de este compositor. Hoy quiero compartir una interpretación del Concierto para clave y cinco instrumentos, escrito entre 1922 y 1926 para la célebre clavecinista Wanda Landowska y que mereció un comentario elogioso de Igor Stravinsky. Disfrutadlo.


 

16.2.26

Weber: Concierto para clarinete n.º 1 en fa menor Op. 73/J. 114

Retrato de Carl Maria von Weber, por Caroline Bardua
(Alte Nationalgalerie, Berlín)

Esta vez no me equivoco ni tengo dudas. En 2026 se cumplirán doscientos años de la muerte de Carl Maria von Weber, el creador de la ópera romántica alemana y precedente de Wagner en la idea del drama musical como "obra de arte total".

Weber perteneció a una familia de músicos. Su padre, Franz Anton, fue violinista y trabajó en diferentes teatros como director y su prima Constanze, cantante, se casó con Mozart. Carl Maria, nacido en Eutin (en Holstein, al norte de Alemania) probablemente el 18 de noviembre de 1786, estudió, entre otros, con Michael Haydn (en Salzburgo) y el abate Vogler (en Viena). Fue director de la ópera de Praga entre 1813 y 1816 y en 1817 obtuvo el puesto de Kapellmeister real en Sajonia. Esto le permitió emprender las reformas necesarias para lograr que la ópera alemana tuviese la entidad que se le negaba desde las filas de los partidarios de la italiana, para muchos considerada por entonces como el canon del género. Y es que Weber no solo se preocupó del idioma en que se cantase, sino también de aspectos como la escenografía, la iluminación y otras cuestiones menos poéticas como el sueldo que se pagaba a los miembros de la orquesta y la compañía.

Paradójicamente, no voy a ilustrar esta primera entrada dedicada a Weber con algún fragmento de sus óperas, sino con una pieza dedicada a un instrumento que trató muy bien, el clarinete. En concreto, el primer concierto que escribió para él (mejor dicho, para el célebre clarinetista Heinrich Joseph Bärmann), en 1811.


9.2.26

Palestrina: "Missa Papae Marcelli"

Estatua de Palestrina en su (supuesta) ciudad natal
(Foto CC BY-SA Blackcat)

Quizá me precipité un poco al decir, en un mensaje anterior, que uno de los compositores de los que se conmemorará una fecha redonda -en concreto, 500 años de su nacimiento- era Palestrina. ¿Por qué? Vamos con ello.

Consultando el New Grove, me doy la razón, puesto que indica, literalmente, que Giovanni Pierluigi da Palestrina (también conocido como "Gianetto", "Giovanni Petraloysio" -así firmaba sus cartas- o con el apellido "Prenestino") nació "casi con toda certeza" entre el 3 de febrero de 1525 y el 2 de febrero de 1526. Si consideramos como verdadera la segunda fecha indicada, entonces no habré metido la pata. En cualquier caso, recordar a un gran compositor como él nunca es baladí.

Otra cuestión es su lugar de nacimiento (por eso he puesto lo de "supuesta" en el pie de la foto que encabeza esta entrada). Aunque su presunto apellido en realidad hace alusión a la ciudad en la que nació, tampoco está claro que esto sea así. De nuevo mirando en el New Grove, allí se indica que "probablemente" nació en ese municipio actualmente situado en el área metropolitana de la capital de Italia.

El caso, como vemos, es que fue cerca de Roma y en la Ciudad Eterna fue donde desarrolló toda su carrera. Probablemente empezó su preparación en Santa María la Mayor y luego ocupó numerosos puestos en diferentes capillas e iglesias, al servicio de varios cardenales y papas. En Roma también murió, el 2 de febrero de 1594. Fue un prolífico compositor de misas y otras obras religiosas, pero asimismo de piezas profanas, sobre todo madrigales. En cualquier caso, es considerado uno de los principales compositores europeos de finales del siglo XVI.

La gente de mi edad, esto es, quienes estudiáseis el BUP y en primero tuviéseis Historia de la Música, sin duda habréis oído hablar al menos de la Misa del Papa Marcelo, una de las 104 que escribió y que es la pieza que hoy os traigo. Se publicó en 1567, pero se compuso unos años antes; hay quien ha propuesto la fecha de 1555, cuando se eligió papa a Marcelo II, quien solo ocupó el trono de San Pedro tres semanas. Otros la sitúan algo más adelante, tras la finalización del Concilio de Trento en 1563; en aquel evento, entre otros muchos asuntos, se habló de hacer más inteligible la música sagrada y esta pieza sigue fielmente tales preceptos. Sea como sea, es una maravilla que espero que disfrutéis.


2.2.26

Michel Legrand: BSO de "El verano de Picasso"

Michel Legrand en el festival de cine de Cabourg (2015)
Foto CC BY-SA Georges Biard

Voy a cambiar un poco el tercio en los mensajes que publico por aquí; hablemos de cine o, mejor dicho, de música para el cine. Hace ya algunos años, en concreto en noviembre de 2022, se me ocurrió la humorada de publicar en el entonces llamado Twitter las cinco bandas sonoras que me parecían las más maravillosas que yo conocía, y en el número uno estaba la que hoy os traigo, la de una desconocida película titulada El verano de Picasso.



(Como veis, ya se ha filtrado la que tengo en mi número dos y de la cual ya hablaré en su momento...)

Una película que en su momento pusieron por la televisión y fue entonces cuando la ví, solo una vez, pero su música se me quedó en la cabeza y nunca ha salido de allí. Una música debida a Michel Legrand, un enorme músico francés al que se deben otras piezas memorables. Pero vamos por partes.

Primero, la película. Es del año 1969 y tiene como protagoniostas a Albert Finney y a Yvette Mimieux. Su guion es nada menos que de Ray Bradbury y narra las peripecias de un arquitecto norteamericano que viaja a Francia con el deseo de conocer a Pablo Picasso. Después de mil aventuras (en las que incluso aparece y participa Luis Miguel Dominguín), desiste de ello, a pesar de que al final de la película coincide sin saberlo en una playa con el genio malagueño, quien se dedica a dibujar en la arena.

Fue una película un tanto problemática; hubo un cambio de director porque la productora no estaba de acuerdo con su montaje y nunca se llegó a estrenar en Estados Unidos.

Sin embargo, su música es maravillosa. Michel Legrand (1932-2019), quien estudió nada menos que con Nadia Boulanger y se relacionó con grandes nombres del jazz fue autor de más de doscientas bandas sonoras, algunas tan conocidas como la de Los paraguas de Cherburgo, y ganó tres premios Óscar. Yo nunca me canso de escuchar este popurrí de El verano de Picasso


De esta banda sonora se sacó una canción titulada Summer Me, Winter Me, que han cantado figuras como Barbra Streisand o Frank Sinatra. Aquí os la dejo con otra voz maravillosa, la de Sarah Vaughan.

26.1.26

Arriaga: Cuarteto de cuerda n.º 3 en mi bemol mayor

François-Joseph Fétis (1784-1871)
Litografía de Charles Baugniet (1841)

En 1821 Arriaga marchó a París y allí lo presentaron a Cherubini, uno de los mandamases del Conservatorio. Ingresó en tal institución y estuvo en las clases de contrapunto de Fétis, quien acabó designándolo su profesor ayudante, alabó sus composiciones y dio bastante información tanto sobre estas obras como sobre los últimos momentos del compositor, que murió el 12 o el 15 de enero de 1826, pocos días antes del que hubiese sido su vigésimo cumpleaños, por "agotamiento" y posiblemente a causa de alguna infección pulmonar. Dos años antes, en 1824, aparecieron publicados sus tres cuartetos de cuerda, muy alabados por sus contemporáneos, que tienen más de Haydn y Mozart que de Beethoven (a quien apreciaba poco Cherubini), aunque también se encuentran en ellos cosillas de romanticismo incipiente. Aquí os dejo el tercero.


19.1.26

Arriaga: Obertura de "Los esclavos felices"


Juan Cristóstomo de Arriaga y Balzola nació en Bilbao el 27 de enero de 1806, en el seno de una familia relacionada con la música y que pronto vio el talento que tenía para seguir una carrera en este campo. Para ello, estuvieron en contacto con personajes influyentes del mundo musical tanto en su villa natal como en Madrid. Antes de su partida a París ya había compuesto unas veinte obras (hoy en día solo se conservan, en total, veinticuatro, algunas completas y otras fragmentarias), entre ellas la ópera Los esclavos felices, escrita en 1819 y de la cual solo han sobrevivido la obertura y algunos números. Hoy os traigo precisamente esa obertura, como aperitivo para indagar en la obra de este genio prematuramente desaparecido.


12.1.26

Britten: Variaciones sobre un tema de Frank Bridge Op. 10

Placa en Cromwell Road (Londres), que recuerda que allí vivió Britten entre 1931 y 1933
(Foto CC BY-SA Edwardx)

Benjamin Britten nació en Lowestoft, Suffolk, el 22 de noviembre de 1913. Desde muy pequeño mostró afinidad por la música (en su familia -en concreto, su madre, Edith- pensaron que al haber nacido el día de Santa Cecilia era una especie de presagio en ese sentido) y fue un talento precoz. De hecho, a los catorce años su producción musical ya llegaba a los cien números de opus (piezas que, en su mayoría se han perdido). Uno de sus maestros fue Frank Bridge, que convenció a sus padres para que marchase a Londres a ampliar estudios. Bridge dirigió sus primeros escarceos serios en la composición y fue un gran acicate para él. Cuando ya había puesto en marcha su carrera musical, tras encontrar un peculiar puesto en la Unidad Cinematográfica de la Oficina Postal General (lógicamente, para escribir música con gran rapidez para los documentales que realizaba tal oficina), escribió unas Variaciones sobre un tema de Frank Bridge, para orquesta de cuerda, pensadas para el Festival de Salzburgo, donde la orquesta de Boyd Neel la interpretaría en el verano de 1937. Aquí os las dejo.


5.1.26

Las celebraciones de este año (y Falla: Pantomima de "El amor brujo")

Manuel de Falla y Benjamin Britten

Siguiendo mi costumbre, ya en las postrimerías del año 2025 empecé a pensar en qué aniversarios redondos de grandes compositores se conmemorarían en este año recién estrenado y, en seguida, me vinieron dos a la mente: el sesquicentenario del nacimiento de nuestro Manuel de Falla y los cincuenta años de la muerte de Benjamin Britten. Por eso son ellos quienes encabezan esta entrada y por eso es una de mis piezas favoritas del gaditano la que podréis escuchar, si así lo deseáis, al terminar este texto. Sin embargo, imaginé que algún otro habría que también sería digno de tratar, así que me puse a indagar y, en efecto, he caído al menos en otros tres, referidos a tres grandes compositores que tendrán que aparecer por aquí. Y es que este año 2026 se cumplirán 200 de la muerte de Carl Maria von Weber (figura señera de la ópera romántica alemana) y de Juan Crisóstomo Arriaga (a quien algunos han considerado el "Mozart español"). Asimismo, serán 500 del nacimiento de Giovanni Pierluigi da Palestrina, uno de los más importantes creadores del Renacimiento. De momento, ahí me quedo, aunque seguro que irán saliendo algunas figuras más a lo largo del tiempo. Como os he dicho, aquí os dejo la maravillosa "Pantomima" de El amor brujo, en una interpretación de garantías. ¡Ah! Y feliz año nuevo...


29.12.25

Debussy: "Noël des enfants qui n'ont plus de maison"


Quienes tengáis la paciencia de seguir las entradas de este blog, sabréis que cuando llegan estas fechas tengo la costumbre, al menos en los últimos años, de poner por aquí música navideña de la que me llega al alma. Esta vez, en la última actualización del año, voy a cambiar un poco, aunque la música seguirá teniendo la Navidad como hilo conductor. Os voy a traer la última canción que compuso Claude Debussy, en 1915, es decir, en el fragor de la primera guerra mundial. Este Noël des enfants qui n'ont plus de maison se escribió hace ciento diez años, pero, por desgracia, sigue siendo aplicable al mundo actual. Gaza, Ucrania, Sudán, el Sahel, Yemen... siguen teniendo muchos niños que, a causa de la maldita guerra, ya no tienen casa y que, como dice la letra de la canción (escrita por el propio Debussy):

Noël! Noël! Surtout, pas de joujoux.
Tachez de nous redonner le pain quotidien.

Qué triste que no hayamos evolucionado nada y que sigamos igual... Yo no soy de esos que gustan de amargar las celebraciones de los demás, pero no creo que ocurra nada por recordar que hay mucha gente, muchos niños, que lo están pasando muy mal a causa de la estupidez y la maldad humana. Celebremos, pero no los olvidemos. Y deseo una feliz Navidad y un maravilloso año 2026 a quienes leáis esto (y también a quienes no lo lean).


22.12.25

Beethoven: Sinfonía n.º 8 en fa mayor Op. 93

Retrato de Beethoven, por Joseph W. Mähler (1815)

Vuelvo a hacerme un poquito de autobombo y voy a hablar de mi Vida de Ludwig van Beethoven (disponible aquí), aunque solo va a ser para decir que una de sus partes, la que abarca de 1802 a 1812 se titula "De crisis a crisis". Me refiero a las que sufrió el genio en los dos años mencionados; en la primera, cuando tuvo bien claro que su sordera iba a marcar el resto de su vida, escribió el llamado "Testamento de Heiligenstadt", que pareció ayudarlo a, en cierto modo, pasar página. La segunda tuvo lugar en el verano de 1812, durante su estancia en los balnearios de Bohemia, y su consecuencia fue la nerviosa redacción de la célebre carta a la "Amada Inmortal", el mayor cotilleo de la vida de Beethoven y que tantos ríos de tinta ha hecho correr entre sus biógrafos. Pues bien, después de esta segunda crisis, Beethoven se marchó a Linz, donde su hermano Nikolaus Johann era boticario, y allí concluyó su Octava Sinfonía, una obra sin grandes conflictos ("No tiene ningún sobrenombre y ninguna leyenda orla su origen", así comienza el comentario que sobre esta obra hace Willibald Götze en la primera grabación que tuve de ella, la de Karajan en su ciclo de 1961-62), que, desde luego, no nos hace pensar que en ese momento su autor estuviese pasando por el mayor conflicto amoroso de su vida. Aquí os dejo la grabación que os he comentado unas líneas más arriba.