2.2.26

Michel Legrand: BSO de "El verano de Picasso"

Michel Legrand en el festival de cine de Cabourg (2015)
Foto CC BY-SA Georges Biard

Voy a cambiar un poco el tercio en los mensajes que publico por aquí; hablemos de cine o, mejor dicho, de música para el cine. Hace ya algunos años, en concreto en noviembre de 2022, se me ocurrió la humorada de publicar en el entonces llamado Twitter las cinco bandas sonoras que me parecían las más maravillosas que yo conocía, y en el número uno estaba la que hoy os traigo, la de una desconocida película titulada El verano de Picasso.



(Como veis, ya se ha filtrado la que tengo en mi número dos y de la cual ya hablaré en su momento...)

Una película que en su momento pusieron por la televisión y fue entonces cuando la ví, solo una vez, pero su música se me quedó en la cabeza y nunca ha salido de allí. Una música debida a Michel Legrand, un enorme músico francés al que se deben otras piezas memorables. Pero vamos por partes.

Primero, la película. Es del año 1969 y tiene como protagoniostas a Albert Finney y a Yvette Mimieux. Su guion es nada menos que de Ray Bradbury y narra las peripecias de un arquitecto norteamericano que viaja a Francia con el deseo de conocer a Pablo Picasso. Después de mil aventuras (en las que incluso aparece y participa Luis Miguel Dominguín), desiste de ello, a pesar de que al final de la película coincide sin saberlo en una playa con el genio malagueño, quien se dedica a dibujar en la arena.

Fue una película un tanto problemática; hubo un cambio de director porque la productora no estaba de acuerdo con su montaje y nunca se llegó a estrenar en Estados Unidos.

Sin embargo, su música es maravillosa. Michel Legrand (1932-2019), quien estudió nada menos que con Nadia Boulanger y se relacionó con grandes nombres del jazz fue autor de más de doscientas bandas sonoras, algunas tan conocidas como la de Los paraguas de Cherburgo, y ganó tres premios Óscar. Yo nunca me canso de escuchar este popurrí de El verano de Picasso


De esta banda sonora se sacó una canción titulada Summer Me, Winter Me, que han cantado figuras como Barbra Streisand o Frank Sinatra. Aquí os la dejo con otra voz maravillosa, la de Sarah Vaughan.

26.1.26

Arriaga: Cuarteto de cuerda n.º 3 en mi bemol mayor

François-Joseph Fétis (1784-1871)
Litografía de Charles Baugniet (1841)

En 1821 Arriaga marchó a París y allí lo presentaron a Cherubini, uno de los mandamases del Conservatorio. Ingresó en tal institución y estuvo en las clases de contrapunto de Fétis, quien acabó designándolo su profesor ayudante, alabó sus composiciones y dio bastante información tanto sobre estas obras como sobre los últimos momentos del compositor, que murió el 12 o el 15 de enero de 1826, pocos días antes del que hubiese sido su vigésimo cumpleaños, por "agotamiento" y posiblemente a causa de alguna infección pulmonar. Dos años antes, en 1824, aparecieron publicados sus tres cuartetos de cuerda, muy alabados por sus contemporáneos, que tienen más de Haydn y Mozart que de Beethoven (a quien apreciaba poco Cherubini), aunque también se encuentran en ellos cosillas de romanticismo incipiente. Aquí os dejo el tercero.


19.1.26

Arriaga: Obertura de "Los esclavos felices"


Juan Cristóstomo de Arriaga y Balzola nació en Bilbao el 27 de enero de 1806, en el seno de una familia relacionada con la música y que pronto vio el talento que tenía para seguir una carrera en este campo. Para ello, estuvieron en contacto con personajes influyentes del mundo musical tanto en su villa natal como en Madrid. Antes de su partida a París ya había compuesto unas veinte obras (hoy en día solo se conservan, en total, veinticuatro, algunas completas y otras fragmentarias), entre ellas la ópera Los esclavos felices, escrita en 1819 y de la cual solo han sobrevivido la obertura y algunos números. Hoy os traigo precisamente esa obertura, como aperitivo para indagar en la obra de este genio prematuramente desaparecido.


12.1.26

Britten: Variaciones sobre un tema de Frank Bridge Op. 10

Placa en Cromwell Road (Londres), que recuerda que allí vivió Britten entre 1931 y 1933
(Foto CC BY-SA Edwardx)

Benjamin Britten nació en Lowestoft, Suffolk, el 22 de noviembre de 1913. Desde muy pequeño mostró afinidad por la música (en su familia -en concreto, su madre, Edith- pensaron que al haber nacido el día de Santa Cecilia era una especie de presagio en ese sentido) y fue un talento precoz. De hecho, a los catorce años su producción musical ya llegaba a los cien números de opus (piezas que, en su mayoría se han perdido). Uno de sus maestros fue Frank Bridge, que convenció a sus padres para que marchase a Londres a ampliar estudios. Bridge dirigió sus primeros escarceos serios en la composición y fue un gran acicate para él. Cuando ya había puesto en marcha su carrera musical, tras encontrar un peculiar puesto en la Unidad Cinematográfica de la Oficina Postal General (lógicamente, para escribir música con gran rapidez para los documentales que realizaba tal oficina), escribió unas Variaciones sobre un tema de Frank Bridge, para orquesta de cuerda, pensadas para el Festival de Salzburgo, donde la orquesta de Boyd Neel la interpretaría en el verano de 1937. Aquí os las dejo.


5.1.26

Las celebraciones de este año (y Falla: Pantomima de "El amor brujo")

Manuel de Falla y Benjamin Britten

Siguiendo mi costumbre, ya en las postrimerías del año 2025 empecé a pensar en qué aniversarios redondos de grandes compositores se conmemorarían en este año recién estrenado y, en seguida, me vinieron dos a la mente: el sesquicentenario del nacimiento de nuestro Manuel de Falla y los cincuenta años de la muerte de Benjamin Britten. Por eso son ellos quienes encabezan esta entrada y por eso es una de mis piezas favoritas del gaditano la que podréis escuchar, si así lo deseáis, al terminar este texto. Sin embargo, imaginé que algún otro habría que también sería digno de tratar, así que me puse a indagar y, en efecto, he caído al menos en otros tres, referidos a tres grandes compositores que tendrán que aparecer por aquí. Y es que este año 2026 se cumplirán 200 de la muerte de Carl Maria von Weber (figura señera de la ópera romántica alemana) y de Juan Crisóstomo Arriaga (a quien algunos han considerado el "Mozart español"). Asimismo, serán 500 del nacimiento de Giovanni Pierluigi da Palestrina, uno de los más importantes creadores del Renacimiento. De momento, ahí me quedo, aunque seguro que irán saliendo algunas figuras más a lo largo del tiempo. Como os he dicho, aquí os dejo la maravillosa "Pantomima" de El amor brujo, en una interpretación de garantías. ¡Ah! Y feliz año nuevo...


29.12.25

Debussy: "Noël des enfants qui n'ont plus de maison"


Quienes tengáis la paciencia de seguir las entradas de este blog, sabréis que cuando llegan estas fechas tengo la costumbre, al menos en los últimos años, de poner por aquí música navideña de la que me llega al alma. Esta vez, en la última actualización del año, voy a cambiar un poco, aunque la música seguirá teniendo la Navidad como hilo conductor. Os voy a traer la última canción que compuso Claude Debussy, en 1915, es decir, en el fragor de la primera guerra mundial. Este Noël des enfants qui n'ont plus de maison se escribió hace ciento diez años, pero, por desgracia, sigue siendo aplicable al mundo actual. Gaza, Ucrania, Sudán, el Sahel, Yemen... siguen teniendo muchos niños que, a causa de la maldita guerra, ya no tienen casa y que, como dice la letra de la canción (escrita por el propio Debussy):

Noël! Noël! Surtout, pas de joujoux.
Tachez de nous redonner le pain quotidien.

Qué triste que no hayamos evolucionado nada y que sigamos igual... Yo no soy de esos que gustan de amargar las celebraciones de los demás, pero no creo que ocurra nada por recordar que hay mucha gente, muchos niños, que lo están pasando muy mal a causa de la estupidez y la maldad humana. Celebremos, pero no los olvidemos. Y deseo una feliz Navidad y un maravilloso año 2026 a quienes leáis esto (y también a quienes no lo lean).


22.12.25

Beethoven: Sinfonía n.º 8 en fa mayor Op. 93

Retrato de Beethoven, por Joseph W. Mähler (1815)

Vuelvo a hacerme un poquito de autobombo y voy a hablar de mi Vida de Ludwig van Beethoven (disponible aquí), aunque solo va a ser para decir que una de sus partes, la que abarca de 1802 a 1812 se titula "De crisis a crisis". Me refiero a las que sufrió el genio en los dos años mencionados; en la primera, cuando tuvo bien claro que su sordera iba a marcar el resto de su vida, escribió el llamado "Testamento de Heiligenstadt", que pareció ayudarlo a, en cierto modo, pasar página. La segunda tuvo lugar en el verano de 1812, durante su estancia en los balnearios de Bohemia, y su consecuencia fue la nerviosa redacción de la célebre carta a la "Amada Inmortal", el mayor cotilleo de la vida de Beethoven y que tantos ríos de tinta ha hecho correr entre sus biógrafos. Pues bien, después de esta segunda crisis, Beethoven se marchó a Linz, donde su hermano Nikolaus Johann era boticario, y allí concluyó su Octava Sinfonía, una obra sin grandes conflictos ("No tiene ningún sobrenombre y ninguna leyenda orla su origen", así comienza el comentario que sobre esta obra hace Willibald Götze en la primera grabación que tuve de ella, la de Karajan en su ciclo de 1961-62), que, desde luego, no nos hace pensar que en ese momento su autor estuviese pasando por el mayor conflicto amoroso de su vida. Aquí os dejo la grabación que os he comentado unas líneas más arriba.


 

15.12.25

Beethoven: Trío para piano en do menor Op. 1 n.º 3

Retrato de Beethoven, por Joseph W. Mähler (c. 1804-05)

Es muy probable que Beethoven naciese un 16 de diciembre, así que mañana martes se cumplirían 255 años de tal acontecimiento. Sigo, por tanto, con este homenaje a mi compositor favorito y, por seguir un cierto orden cronológico, hoy traigo una de las obras de su primera década en Viena, una de las que consideró de suficiente entidad como para asignarle un número de opus. En concreto, su opus 1 está formado por tres tríos para piano, el tercero de los cuales, en do menor, era su preferido. Los escribió entre 1794 y 1795 y se publicaron en julio-agosto del último año mencionado. Parece ser que poco antes se pidió opinión a Haydn, que aconsejó que este último no se publicase, porque el público no lo entendería, lo cual provocó la ira de Beethoven, quien consideró que tal comentario estaba movido por la envidia. Sea como fuere, Beethoven obtuvo un bonito rendimiento económico de la publicación de estas obras. Como os he dicho, os lo traigo, a ver si, a diferencia del público vienés de finales del siglo XVIII, lo entendéis sin problemas.


1.12.25

Beethoven: Concierto para piano n.º 2

Silueta de Beethoven a los 16 años
(posiblemente de Joseph Neesen, c. 1786)

Llega diciembre, el último mes de un año en el que por aquí se ha hablado sobre todo de compositores de los que se celebraba algún aniversario; también es el mes de nacimiento de mi compositor favorito, Beethoven, que cumpliría 255 años tal vez el día 16. Por eso voy a dedicarle alguna de las siguientes entradas. Empezaré con una obra temprana, cuyo opus y cuyo ordinal pueden llamar a engaño. El Concierto para piano n.º 2, Op. 19, posiblemente fue concebido en Bonn, hacia 1788, aunque luego no se le dio forma definitiva hasta muchos años después, cuando nuestro compositor ya llevaba bastante tiempo asentado en Viena. Se publicó en segundo lugar, a pesar de ser el primero (no, en realidad el segundo, pues está el incompleto WoO 4) de los conciertos para piano. Aquí lo tenéis, disfrutadlo.


Y, aunque está feo el autobombo, os voy a recomendar una vez más mi biografía del genio, que podéis conseguir en Amazon. Gratis en versión electrónica si estás suscritos a Kindle Unlimited.

24.11.25

Britten: "Hymn to St Cecilia"

Santa Cecilia tocando el laúd (c. 1616), de Artemisia Gentilischi
(Galeria Spada, Roma)

El pasado sábado, 22 de noviembre, se celebró la festividad de Santa Cecilia, patrona de la música. Un patronazgo un tanto peculiar, pues parece ser que se debe a un error de traducción... Cecilia, noble romana convertida al cristianismo y por ello martirizada a finales del siglo II o comienzos del III, se hizo acreedora a la escritura de unas Actas en las que, según algunos, se hablaba de "instrumentos musicales" que sonaban durante su martirio. Pero otros dijeron que, en realidad, lo que ahí estaba escrito era "instrumentos de tortura". Sea como fuere, ha llegado hasta nuestros días como tal, como el referente musical en el santoral y el martirologio y con eso me quedo.

Muchos compositores han escrito obras en su homenaje. Hoy os voy a traer la de uno del siglo XX, Benjamin Britten, del que supongo que hablaré bastante el próximo año, ya que se van a cumplir cincuenta de su muerte. Britten empezó a escribir su Hymn to St Cecilia a comienzos de la década de 1940, mientras vivía en los Estados Unidos, sobre un texto de W. H. Auden. Cuando en 1942 volvió al Reino Unido, los aduaneros estadounidenses le confiscaron el manuscrito y al llegar a su país  hubo de reescribir gran parte de memoria. Aquí lo tenéis, en la versión del grupo VOCES8.

17.11.25

Shostakovich: Cuarteto de cuerda n.º 3 en fa mayor Op. 73


Foto de mi grabación de los cuartetos de Shostakovich por el Fitzwilliam

Shostakovich, de quien conmemoramos el 50º aniversario de su muerte (y de quien así despido también mi humilde homenaje), compuso una buena cantidad de música de cámara, entre la que destacan sus quince cuartetos de cuerda. Se trata de un medio en el que cualquier compositor ha de pensárselo mucho antes de embarcarse, con los ejemplos de Beethoven o Bartók haciendo notar su aliento en la espalda. Shostakovich tardó un poco en lanzarse, pues su primer cuarteto data de 1938 y tardó seis años en componer el siguiente. No hay, por tanto, una diferenciación del antes y el después del célebre artículo de Pravda que lo obligó a cambiar el planteamiento de su música -como sí ocurrió en el caso de las sinfonías-. El caso es que nos dejó un legado más que interesante en este medio. Termino con estas palabras de Alan George, el comentarista de una de las grabaciones canónicas de estas obras (la del Cuarteto Fitzwilliam): "Ha de señalarse que, a diferencia de Beethoven o Bartók, Shostakovich nunca buscó llevar el medio más allá de sus límites ya existentes: de hecho, lo aceptó como era, refinándolo y sublimándolo gradualmente. En este sentido, difícilmente se puede considerar que haya expandido la técnica del cuarteto de cuerda, aunque si incrementó o no su rango expresivo es una cuestión completamente distinta". Aquí os dejo una interpretación del Cuarteto número 3 en manos de uno de los conjuntos de esos que todo el mundo considera que mejores lecturas ha dejado de ellos, el Cuarteto Borodin.



3.11.25

Bizet: "Carmen"

Mi partitura de Carmen junto con el libreto de la primera grabación que tuve

¿Qué decir de Carmen, la obra maestra de Bizet que, lógicamente, he elegido para cerrar este pequeño homenaje en su sesquicentenario? Tal vez la ópera más popular (como ya lo vaticinó Chaikovsky), la elegida por Nietzsche para oponerse a Wagner, la que contiene alguna de las piezas más populares de la llamada "música clásica"... He de decir que también es una de mis óperas favoritas, por muy wagneriano que yo sea (peregrinaje a Bayreuth incluido; por si no lo sabíais, podéis leer las entradas de este blog tituladas Bayreuth (I), Bayreuth (II) y Bayreuth (y III)).

En la imagen que encabeza esta entrada veréis el libreto de la primera grabación de Carmen que conocí, colocada sobre la partitura de la obra. No fue en la versión que allí aparece; hace casi cuarenta años mi padre me trajo los discos de vinilo de la biblioteca de la base aérea de Torrejón, donde la atesoraban los americanos, y me la grabé en cintas de dióxido de cromo. Con el tiempo me hice con los CD. Proviene de la película que realizó en 1984 Francesco Rossi y que contó con un elenco maravilloso: Julia Migenes Johnson como Carmen, Plácido Domingo como don José o Ruggero Raimondi como Escamillo. Una versión que restauraba algunas partes que no se solían interpretar (luego he sabido que hay numerosas versiones de la ópera y no hay una que sea canónica; incluso la hay con recitativos -escritos por Ernest Guiraud, amigo de Bizet- sustituyendo los diálogos hablados).

Y aquí me quedo. Os dejo con una versión de garantías, donde Carmen es interpretada nada menos que por Teresa Berganza. Disfrutadla.

20.10.25

Ravel: "L'heure espagnole"

Foto del libreto de mi grabación de las óperas de Ravel

Maurice Ravel escribió dos óperas, L'heure espagnole y L'enfant et les sortilèges. Hoy, para despedir su sesquicentenario, voy a hablar de la primera de ellas, ya que siempre he destacado la relación con nuestro país que tenía este compositor. Esta pieza, que se estrenó en la Salle Favart de París el 19 de mayo de 1911, se compuso unos años antes, entre 1907 y 1909, basada en un libreto de Franc-Nohain (Maurice Étienne Legrand). Ravel quería que esta obra fuese un regalo para su padre, pero este no vivió para verla representada. No llamó demasiado la atención; tras nueve representaciones se retiró del repertorio. No volvió a ofrecerse hasta 1921, cuando tuvo un poco más de éxito, pero sin pasarse. La obra habla de la historia de un relojero, Torquemada (de hecho, en el comienzo se escucha el tic-tac de numerosos relojes) y de su esposa, Concepción, que tiene una retahíla de amantes gracias a su "sangre española" (tópicos, tópicos, tópicos...). Tampoco es que nos haga pensar mucho... Sea como sea, es una música enormemente disfrutable, como toda la de Ravel. Aquí la tenéis, espero que la disfrutéis.

13.10.25

Shostakovich: Sinfonía n.º 7 "Leningrado"

Shostakovich como bombero voluntario en Leningrado (julio de 1941)
Foto del libreto de mi grabación de la Séptima Sinfonía

La Séptima Sinfonía de Shostakovich es un claro ejemplo de cómo se puede manipular todo en esta vida. En su momento, se tuvo como una especie de símbolo de la resistencia soviética ante la invasión nazi de junio de 1941, de cómo la Leningrado sitiada aguantó los embates de los invasores. De hecho, la banal marcha del primer movimiento, que se repite numerosas veces como una suerte de remedo del Bolero de Ravel, se puso como símbolo del poco cerebro de los invasores, que se limitaban a seguir órdenes sin valorar sus consecuencias. Si a esto se une la forma de salir hacia Occidente de la partitura, en un microfilm oculto, y cómo algunos directores se pusieron a interpretarla como un desafío ante la agresión hitleriana, ya tendríamos la leyenda creada. Sin embargo, fue una leyenda que duró poco. En su propio país no tardó en ser comparada con la Obertura 1812 de Chaikovsky, por supuesto de forma desfavorable. Y, lo que fue peor, en presentarla como una especie de precursora de la Octava, considerada un símbolo pacifista y antisoviético, e incluso se llegó a decir que la mejor música de la pieza era la que describía a los alemanes. Más adelante, se indicó que, aunque se quisiera presentar como una reacción al ataque de Hitler, en realidad la obra se había concebido mucho antes, más como un símbolo del abuso de poder que otra cosa. Así que esas repeticiones del primer movimiento tendrían más que ver con el estalinismo que con los invasores. Todo esto se vería corroborado por la indicación de que en su momento se habló de que la obra, ya avanzada, se presentaría en la temporada otoñal de 1941 de la Filarmónica de Leningrado, algo que se dijo en mayo de ese año, esto es, un mes antes del ataque nazi.

Es decir, que cada uno arrimó el palo hacia su vela como quiso. Porque lo primero que se dijo fue que Shostakovich había compuesto la sinfonía entre julio y diciembre de 1941, sin querer salir de la ciudad sitiada a pesar de habérsele ofrecido un lugar más seguro en Moscú. Y la realidad era que la había escrito bastante antes y que no pudo finalizarla porque hubo de cumplir con un encargo hecho por el Teatro Kirov para orquestar el Boris Godunov de Mussorgsky... En definitiva, todo un galimatías. Así que casi es mejor que la escuchéis. Os la dejo en una versión de garantías. Disfrutadla.


 

29.9.25

Johann Strauss: "An der schönen blauer Donau"


Nos vamos acercando al final del año y creo que es momento de despedirnos de los compositores a los que he ido homenajeando porque se cumplía algún aniversario redondo. Comienzo con Johann Strauss y os traigo la que quizá sea la más conocida de sus obras, el vals El bello Danubio azul, pero en una versión no habitual. No habitual, aunque fue la original. Lo cierto fue que el encargo vino del director de un coro, Johann von Herbeck, y, por tanto, se pensó para ser cantado. En su estreno, el 13 de febrero de 1867, pasó sin pena ni gloria. El éxito llegó cuando, el verano siguiente, ya sin voces, se presentó en la Exposición Universal que se celebró en París, un éxito que desde entonces no ha decrecido. Hoy lo traigo en esa versión original, con una orquesta de cámara y un coro de niños que tienen todas las garantías, pues se trata de la Filarmónica de Viena y los Niños Cantores de esa misma ciudad. Y aprovecho para recordar que el próximo día 25 de octubre se cumplirán 200 años del nacimiento de su autor.